La obra del escritor inglés se recrea en el teatro con una puesta original.
La novela de Rudyard Kipling, El Libro de la Selva, narra las aventuras de un niño que crece entre una fauna de maravillosos amigos; la historia fue llevada al cine por Disney. La trama se representa teatralmente desde hoy y hasta el domingo en la Casa de la Cultura, a las 19.30, al cargo del grupo Saltimbanquis, dirigido por el actor Ariel Vilela. “Durante tres días, en una corta temporada, presentaremos la obra con marionetas gigantescas, del tamaño de una persona, y la más grande, de cuatro metros. Es un gran reto el que tomamos, pero nos encantó hacerlo, para regalarles más fantasía a los niños”, dice el director.
Adaptación de vestuarios y marionetas. Alrededor de tres meses le tomó al elenco de Saltimbanquis montar la obra, que a Kipling le hubiera dado fama universal, por ser un conjunto de historias en las que los animales tienen características humanas y educativas. A través de materiales sencillos como la goma, el peluche y la espuma, se elaboraron los personajes. “Los vestuarios, las máscaras y los movimientos de los muñecos los hemos adaptado a los actores para que sean más cómodos al momento de usarlos en un escenario”, comenta Vilela. “Las máscaras son una extensión del rostro de los actores, con una serie de mecanismos, de modo que cuando hablen, la boca de los muñecos también se mueva”, explica el actor.
El teatro negro. Una técnica que Saltimbanquis aplicó para darle más efecto, movimiento y colorido a las escenas de El Libro de la Selva fue el teatro negro. Este tipo de representación, que se originó en Praga, es una palestra a oscuras, con una iluminación adecuada que genera un dinámico juego de luces y sombras, efecto que produce emociones y sensaciones en los espectadores. “El titiritero está escondido tras la oscuridad, como si no existiera, para dar pie a la magia de los títeres”, agrega Vilela, quien cuenta además que los muñecos son de proporciones humanas y también gigantescas. “Tenemos toda clase de marionetas. En su mayoría son de tamaño normal, mientras hay una que mide cuatro metros de largo y es la serpiente K, que es manejada por cuatro actores”, adelanta el director de la obra.
Danza, coreografías y nuevos talentos. Entre las primicias que trae el actor y director Ariel Vilela, cuyo nombre artístico en la escena de animación infantil es Titio, es que habrá números de baile. “Niños del taller de teatro que yo hago anualmente hacen la coreografía del mono Lui, la canción de Balú, de los buitres, etcétera”. Gracias a esta muestra, según Vilela, los más pequeños sentirán la magia de Disney, pero esta vez desde un escenario teatral.
“Queremos que estas marionetas entretengan a los niños, a través de bailes, números y coreografías, para que vuelvan a vivir y sentir la película, como la disfrutaron en la producción de Disney”.
Ariel Vilela / ACTOR Y DIRECTOR
3 días. Durante este tiempo se presentará la obra en el teatro Modesta Sanjinés de la Casa de la Cultura.
10 bolivianos. Es el costo de la entrada para los niños, mientras que 15 es para adultos.
sobre un libro de la selva. Entre 1893–1894, Rudyard Kipling empezó a escribir la obra en pequeñas publicaciones editadas en revistas. Las ilustraciones del padre de Rudyard, John Lockwood Kipling, daban un movimiento y animación a esas historias, basadas en narraciones de animales que traían enseñanzas y sabiduría.
Cuentos acerca de la amistad entre un niño y varios animales. El Libro de la Selva es, en realidad, un conjunto de cuentos y hazañas que fueron recopiladas, años después de su publicación paulatina. Los ocho primeros relatos comprenden una misma historia, que vendría a ser como la primera parte. Dos esposos pierden a su hijo, cuando huyen de Khan, el tigre de la selva. El pequeño se salva por fortuna y aparece en la cueva de unos lobos, héroes que lo salvan de la furia de Shere Khan, y al mismo tiempo lo acogen como a su hijo. Raksha lo bautizará cariñosamente como Mowgli.
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