jueves, 17 de agosto de 2017

Eugenia y Ruiz dan a conocer sus nuevos poemarios


Al poeta dominicano Neftalí Eugenia Castillo y al poeta boliviano Jorge Carlos Ruiz los une una gran amistad y han unido esfuerzos para presentar sus últimos trabajos de manera conjunta.

En Santa Cruz de la Sierra lo harán esta noche, a las 19:30, en la biblioteca Víctor Hugo, de la Alianza Francesa (calle 24 de Septiembre 36).

Aunque se nublen tus ojos es el título del poemario del jesuita, poeta y narrador dominicano. Poemas suyos están incluidos en la antología poética Ríos paralelos: 7 poetas latinoamericanos contemporáneos y la antología El rayo que no cesa (2013).

Neftalí Eugenia es cofundador de la tertulia literaria Una poesía para Dios, que ha impulsado en su país. Además ha sido invitado a diversos festivales internacionales de poesía.

Por otro lado, Jorge Carlos Ruiz (La Paz, Bolivia, 1979) presentará su poemario Estados naturales. Además de escritor, Ruiz es filósofo, antropólogo y teólogo. Ha trabajado en comunidades indígenas de distintas partes de América Latina y tiene publicados cuentos, artículos y es columnista de un diario nacional.
Los dos poetas también serán los encargados de impartir el taller Desde la carne al alma: Humanismo y espiritualidad en la poesía, que impartirán el sábado a las 19:00 en la Casa Melchor Pinto. El costo de ese taller es de Bs 100.

Benjamín Chávez Camacho presentó "Los trabajos y los días"

Este miércoles por la noche, en el Club Oruro se desarrolló la presentación del libro "Los trabajos y los días" de Benjamín Chávez Camacho, una recopilación del trabajo de este escritor que fue publicando desde 1999, principalmente en el periódico LA PATRIA, en el suplemento El Duende.

La presentación y comentario de esta producción literaria estuvo a cargo del renombrado escritor orureño Carlos Condarco, quien se mostró orgulloso por ser parte de esta actividad, misma que calificó como trascendental para la cultura orureña.

Para Condarco, el término literato es adecuado para nombrar a Benjamín, por sus constantes aportes a las letras de nuestro país, tanto con sus pensamientos y poesías en sus más de diez libros, además de sus publicaciones en periódicos de La Paz y Oruro.

Sobre el libro de Benjamín Chávez, "Los trabajos y los días", Carlos Condarco manifestó: "Hermosa y declarativa denominación de la obra, con reverente actitud, la tomó Benjamín del poeta griego Hesíodo. Es inevitable, en estos días en los que el estudio de las humanidades clásicas está bastante descuidado, que hagamos una ligera referencia a Hesíodo. Este autor, corresponde al periodo Arcaico de la literatura griega, nació en la localidad de Ascra, en la Beocia, entre sus diferentes obras se cuenta ´Los trabajos y los días´, donde se ocupa de las edades de la humanidad y de los trabajos agrícolas, de acuerdo a su propio ciclo".

Pero no es todo, su contenido no es solamente narrativo, sino, es asimismo, reflexivo y moralizante, enuncia profundos pensamientos sobre la condición y el destino del hombre. Es aquí donde encuentro vínculo sutil que une ambas, obras que comparten un mismo título: ´Los trabajos y los días´.

Así como el griego, Benjamín se enfrenta con la condición del hombre; pero si la visión de Hesíodo está velada por un innegable pesimismo, la de Benjamín, tiene el vigor del optimismo. Él permanece, constantemente con todos sus sentidos puestos en la realidad del mundo exterior y de sí mismo. Es hijo del asombro por las maravillas del Universo. Sus percepciones se polarizan en su espíritu sensible y en su inteligencia atenta y cultivada.

Luego con la magia que él sabe imprimirle, sus emociones toman expresión y nace el poema. Aquí, deseo aclararlo, no me refiero el ´poema´ únicamente a las composiciones escritas en verso, sino, también a las que lo están en prosa. Todas son obras literarias, poemas, considerándolas como ´estructuras lingüísticas de finalidades estéticas´".

lunes, 14 de agosto de 2017

Banco BISA incentiva a los niños a cuidar el planeta

Más de 2000 niños fueron nombrados Guardianes del Planeta durante su visita al stand de Banco BISA, en la Feria Internacional del Libro. Los pequeños enfrentaron y vencieron al monstruo de la contaminación y aprendieron con juegos a reciclar la basura, a ahorrar agua y energía en sus hogares, asimismo, asimilaron la importancia de cuidar los árboles porque estos producen oxígeno, son el hogar de las aves, absorben CO2 (dióxido de carbono), garantizan el agua, protegen el suelo y proporcionan sombra, entre otros. Los nuevos guardianes recibieron de regalo un arbolito pino ciprés y se comprometieron a cuidarlo.





El escritor, historiador, político y periodista Mariano Baptista Gumucio, un ‘omnívoro cultural



Como aficionado que soy a la historia republicana, me llamó la atención que alguien de mi generación escolar ostentara el mismo nombre del ilustre presidente Mariano Baptista. Era, en efecto, su bisnieto. Y marchaba por las calles paceñas con su hermano Fernando, tan unidos que parecían gemelos. Ellos en el colegio La Salle y yo en el alemán Mariscal Braun. Eran los bravos años 50, en los que la sangre aún tibia de Gualberto Villarroel rememoraba su martirio a manos del populacho alcoholizado. Guardaba bajo mi colchón recortes de prensa y algunos números del pasquín Alambre de púa que, pese a los años transcurridos, seguía atizando el odio hacia el MNR y a la supuestamente tenebrosa logia Radepa. Toda esa malsana literatura produjo en muchos de nosotros admiración por el coraje de los vencidos el 21 de julio de 1946.

Fue durante las elecciones del 6 de mayo de 1951 que, incrustado en la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES), apoyé con mis seguidores la candidatura presidencial Paz Estenssoro-Siles Zuazo. En esas andanzas nos contactamos con los Baptista, además de hacer causa común con la juventud comunista. Advino el miércoles 9 de abril de 1952 y en las primeras escaramuzas, ora en la plaza Abaroa o en el monoblock de la UMSA, fusil al hombro nos cruzamos nuevamente con Mariano. Pero nuestra amistad se fortaleció cuando como dirigentes estudiantiles —en memorable congreso en Potosí— armamos la toma de la Confederación Universitaria de Bolivia (CUB) con Baptista (alias Mago) a la cabeza, porque lejos de los pelotones de choque contra el falangismo fascistoide, Baptista era ya Secretario Privado de Paz Estenssoro y autor de Revolución y universidad en Bolivia, su primer libro.

En 1957, pichón de diplomático, asumí la tarea de secretario de la Embajada en Londres bajo la tuición del embajador Víctor Paz. Un año después, Mago fue transferido de Roma en igual función y de esa manera pasamos dos años de intensa fraternidad y múltiples actividades. Por ejemplo, nos matriculamos en aquel interesantísimo curso de civilización y literatura inglesa, que además de pulir los conocimientos lingüísticos nos adentró a la obra de Shakespeare y los modernos de la época, como E. M. Foster o las hermanas Brontë. Por mi parte seguí estudios internacionales en el London School of Economics and Political Science, lo que posibilitó asistir a aquella conferencia dictada por Arnold J. Toynbee, con quien Mago sostuvo, luego, un agitado diálogo.

Fue en el barrio londinense de Hampstead donde nos hospedamos en ese singular internado mixto llamado Belzise Residential Club y donde se fortaleció la complicidad juvenil: marchamos por la paz en Aldermaston, leíamos todo y de todo; en esos esfuerzos comenzó mi verdadera admiración por Mago, por su seriedad prematura y por su voracidad por informarse de todas las aristas literarias, científicas y artísticas en ese cautivante tiempo de la Guerra fría. Era, como siguió siendo después, un verdadero omnívoro cultural.

De la pérfida Albión se autoexilió a Venezuela para soterrarse una década, ¿perdida? No tanto, allí germinó su La guerra final, manifiesto angustioso contra el holocausto nuclear que amenazaba al planeta. De retorno al país, ante el colapso del MNR en 1964, una nueva generación política irrumpió en el escenario nacional: Marcelo Quiroga Santa Cruz, José Ortiz Mercado, Óscar Bonifaz, Eduardo Quintanilla, quienes con la incorporación de Mago y más tarde la mía propia, formamos el cuerpo civil del gobierno del general Alfredo Ovando, ese patriota taciturno que desde el 26 de septiembre de 1969 aspiraba devolver a Bolivia su perdida dignidad en el quinquenio barrientista. La noche negra del militarismo volvió con Hugo Banzer en 1971 y Mago tomó la pluma para combatir la satrapía implantada.

Entretanto desde el destierro en Caracas trabajábamos arduamente para la recuperación democrática que advino con las elecciones generales de 1979. El interregno de Wálter Guevara Arze requirió el concurso de Baptista en la cartera de Educación y Cultura, cargo que ocupó por segunda vez. Nos cruzamos en el mismo camino cuando me entregó el solio ministerial al asumir la presidencia Lydia Gueiler Tejada.

En todos esos años Mago se consagró a escribir libros y más libros sobre la realidad nacional educativa y cultural, criticando el sistema educacional decadente o bien exaltando los valores olvidados de pensadores bolivianos. Desde entonces su pasión por sembrar museos se volvió imparable. Cuando Hernán Siles asumió la presidencia lo invitó a la importante Embajada en Washington y su sucesor más tarde lo convocó a asumir la jefatura de misión en Santiago. En ambos destinos, aparte de su cometido diplomático, el escritor dejó sendas obras alusivas a esos países. En ese agitado itinerario otra característica que compartimos fue la amistad que nos unió a ese ateneo de políticos celebres irreproducibles en comparación a la fauna política actual. Hombres de la talla de Paz Estenssoro, Guevara Arce, Siles Zuazo o Augusto Céspedes nos brindaron su amistad y contribuyeron a nuestra formación cívica.

En más de dos ocasiones, cuando la función internacional me lo permitió, invité a Mago a acompañarme, por ejemplo, a la Conferencia Mundial sobre Población realizada en Bucarest en 1974. Allí ocurrió un divertido episodio, pues el diminuto dictador Nicolás Ceausescu —quien había construido un gigantesco palacio al que dominó la Casa del Pueblo—, nos agasajó allí mismo, pese a no estar terminado el edificio de 4.000 habitaciones. Para pesar suyo, nunca logró ocuparlo plenamente, porque el 25 de diciembre de 1989 murió fusilado junto a Elena, su mujer, al cabo de una cruenta rebelión popular. También Baptista, el pensador, nos regaló conferencias en La Catalina en Costa Rica, en ese centro democrático dirigido por el presidente José “Pepe” Figueres.

Siempre en constante contacto sea a nivel gubernamental o en el llano, en días de sol de dicha o en noches lóbregas de desdicha, nuestra amistad se hilvanaba con el hilo irrompible de la lealtad y el afecto mutuo. Entretanto, Mago seguía escribiendo y ayudando con su característica generosidad a autores noveles o a escribidores tardíos. En sus años otoñales impuso en la televisión local un novedoso programa de exaltación a la razón de ser de la bolivianidad que con esa constancia que es la suya, llegó a miles de entregas, levantando la fe en Bolivia y en los bolivianos.

Los recuerdos antes anotados son pertinentes cuando la Feria del Libro rinde homenaje al escritor por su obra y por la entrega de su vida a la cultura de la nación. Porque Mariano Baptista Gumucio es, sin ningún género de duda, un ejemplo de trabajo lúcido y constante y de patriotismo para la generación de ahora y para aquellas que aún vendrán.

El Mago incansable

Alfonso Gumucio Dagron / Cineasta

Los libros, las crónicas, los artículos de Mariano Baptista Gumucio son como espejos. O bien transparentan en imagen nítida y detallada aspectos de la realidad social y cultural boliviana o bien reflejan una serie de impulsos originados fuera del país, que iluminan nuestra cueva cultural y proporcionan puntos de referencia, parámetros de juicio y amplían el horizonte cotidiano.

Mariano Baptista es un creador de ensayos, autor permanente de textos que son aportes concretos sobre situaciones concretas. Ninguna divagación, ningún alarde puramente artístico o psicológicamente egocentrado, pero sí una claridad absoluta de exposición, agilidad de estilo y riqueza de expresión que muchos autores de ficción quisieran poseer. Y mucha lucidez, amplitud de 360 grados hacia todo lo nuevo y todo lo que pueda significar positivo para la humanidad. Su radio de acción lo diferencia de otros escritores bolivianos.

Está por encima de fronteras y encasillamientos; se proyecta lejos de la mezquindad que suele caracterizar a nuestro mundillo intelectual; desafía los celos y recelos de la olla de grillos con solidez intelectual confirmada con el prestigio internacional del que goza. Por otra parte, es el escritor inmediato. Nada de lentas y pesadas elaboraciones ilegibles, nada de obras escritas “para la posteridad”. Si La guerra final o Los días que vendrán son libros que perdurarán, no han sido escritos con el propósito de convertirse en clásicos. Cada uno de los libros de Mago cumple o intenta cumplir una función inmediata. Todos manifiestan con gran objetividad y lenguaje depurado y sereno (libre de prejuicios) la angustia del humanista por el mundo que lo rodea.

Lector-devorador, consume libros y revistas de todo orden, se nutre de publicaciones llegadas de diversos países del mundo. La lectura le gusta, la palabra impresa lo subyuga, cita a Isaac Babel: “un punto bien colocado puede traspasar el corazón de un hombre”. Tiene una memoria impresionante, un fichero mental que le permite respaldar todo lo que escribe con citas a la vez amenas y contundentes. A quienes lo acusan de utilizar mucho la tijera, responde: “No hay nada nuevo bajo el sol. Es más honesto citar las fuentes que no hacerlo”.

Literatura pluriescritural



Para mí Bolivia fue, como toda Latinoamérica, primero una escritura. No quiero decir literatura, porque me parece marcarla por rasgos y matices históricos, críticos, culturales… No, fue una escritura, una que sonaba diferente al resto. Y esto es, creo, importante, porque el lector infantil, el adolescente, no termina de ser muy consciente de la idea de la traducción. Por eso, un libro escrito en inglés pero traducido por un español suena más cercano que el texto de un latinoamericano que usa sus giros, su léxico, su vocabulario. Así que Bolivia fue, primero, para mí, otro acento, otra sintaxis, otro léxico. Sorprendentemente cercanos al español, por otro lado, en comparación a lo que sucede con otras literaturas latinoamericanas.

Eso, más o menos, le dije a Edmundo Paz Soldán la primera vez que hablé con él. Durante algunos años, en Madrid, en la coctelería donde nos reuníamos un grupo de gente relacionada con el libro, Edmundo era “la” literatura boliviana. Hacíamos esa broma cuando él entraba por la puerta y, paciente, toleraba nuestros chistes de imperialistas inconscientes, o de emigrados —porque también había más latinoamericanos allí— con un profundo desconocimiento de Bolivia.

Paz Soldán fue alguien que, acaso de forma involuntaria, puso a Bolivia en el mapa de la literatura en castellano tras el boom. Además de haber sido el impulsor de la salida del país y, por lo tanto, de la visibilización internacional de muchos autores que hoy son reconocidos dentro y fuera del país, regresó una y otra vez a hablar de Bolivia. A dibujar un país multiforme y complejo, muy alejado del cliché del altiplano que se había ofrecido hasta entonces a los ojos extranjeros.

Y también fue, para mí, quien me empujó a leer a Wilmer Urrelo. No me canso de repetirlo, pero si hay una obra que vaya a sobrevivir a nuestro presente, ésa es la de Urrelo. Sobre todo mediante esas dos novelas-monumento que han sido capaces de encapsular la complejidad de la sociedad y la historia bolivianas: Fantasmas asesinos y Hablar con los perros. Yo tenía en mente esos dos libros la primera vez que visité Bolivia. De algún modo inconsciente era la ciudad retratada en ellos la que buscaba mientras caminaba por La Paz. Así se lo dije a Wilmer cuando finalmente, tras haber intercambiado varios correos electrónicos, nos conocimos: “He caminado calles que localicé en el mapa al llegar a la ciudad tan solo porque aparecen en tus libros”.

Pero había cosas que no era capaz de ver. Por ejemplo, le dije que me llamaba mucho la atención que los colegiales lucieran esas corbatas con escudos que nunca había visto en otra ciudad. Él me indicó que, precisamente, el colegio en el que esos niños estudiaban era el que aparece retratado en su novela. Como ese fueron surgiendo muchos detalles más. Luego comenzó a hablarme de la nueva novela que está escribiendo, de cómo se ha tatuado el rostro de la protagonista de esa novela, que fue un personaje histórico, en su antebrazo. Y siguió mostrándome rincones de Sopocachi, y dándome detalles de la historia de Bolivia y de las relaciones del país con otros autores y otras literaturas. De esa tarde de cafés y paseos surge la noción que tengo ahora de la literatura boliviana.

Una literatura que no representa fielmente la realidad de la que ha nacido, sino que la moldea. La Bolivia real, más o menos sugestiva para el visitante, es otra muy distinta de la que puede encontrarse en sus libros. Entendámonos: es distinta pero no parecida, es semejante y muy diferente. Acaso por eso sea tan necesaria y tan buena idea una empresa como la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia. Porque si hay algo que es necesario hoy es repasar esa otra nación que se ha formado a través de la escritura.

El Estado Plurinacional de Bolivia no lo es solo por territorios o lenguas, no lo es solo por culturas, lo es también por literaturas. No se trata de algo tan sencillo como que sean escrituras realizadas en distintas lenguas, algo que no puede obviarse y debe tenerse siempre presente, sino que es a través de esas escrituras como se han forjado tantas otras nacionalidades. En ese sentido, es Bolivia un país privilegiado porque ha sabido darse cuenta —o han sabido hacerlo sus gobernantes— de que un país no es, sencillamente una comunidad consensuada, sino una serie de comunidades superpuestas y muchas veces enfrentadas, siempre cambiantes y conectadas, que se influyen y se repelen de modo constante.

No hay una literatura nacional única e incontestable salvo que una dictadura imprima ese sello unificador. Del mismo modo, no hay una literatura boliviana. Hay una literatura cruceña, una colla y una paceña, y esta tampoco queda tan claro que no esté dividida en una capitalina y otra de El Alto. Podríamos extendernos hasta el hartazgo y plantearnos la misma idea de una literatura que no sea individual y, por lo tanto, incomunicable.

Y sin embargo, no es así. La escritura de cada uno de esos autores termina abriéndose paso desde el particular rincón desde donde escriben, ese tercer mundo propio y construido por ellos mismos como dijeran Deleuze y Guattari, para llegar a tantos. Y entonces convertirse en una literatura pluriescritural, híbrida y polimorfa, que es un fiel correlato de la complejidad de la sociedad y la nación boliviana. Acaso sea ese uno de los motivos de la renuncia de las multinacionales de la edición en castellano de mantener un pie en territorio boliviano. Pero esto, lejos de verse como un obstáculo para la difusión de las escrituras bolivianas debiera entenderse como una oportunidad para densificar esa literatura multiforme. Una literatura hecha de mil, un millón, de escrituras. Una literatura sin historia, sin características definidas y, por tanto, sin lastres.

FIL: Más ventas, pero menos visitantes

La 22 Feria Internacional del Libro fue considerada un éxito por organizadores y expositores, con ventas comparables inicialmente a las del año pasado y mayor participación en las actividades, pese a que hasta el viernes se recibieron menos visitantes.

Así lo reconoció la gerente de la Cámara Departamental del Libro de La Paz, Tatiana Azeñas, quien consideró que el fin de semana largo, por el feriado del 6 de agosto, se registró menor número de personas en el campo ferial.

La misma impresión tuvieron Joaquín Cuevas de La Viñeteca y Carlos Ostermann de librería El Pasillo. Sin embargo, los tres entrevistados consideraron que en este último fin de semana la cantidad de visitantes aumentaría.

“Estamos a la expectativa. Si bien no hemos tenido afluencia durante el fin de semana largo, las mismas características de este feriado, en el que se podían organizar viajes, nos perjudicó. Aún queda este fin de semana y, pese a todo, tenemos números similares a los del año pasado y es posible superarlos”, dijo Azeñas.

Sin embargo, los expositores han detectado ventas iguales o superiores a la 21 Feria del Libro, también auspiciada por La Razón. Marcel Ramírez de 3.600 calculó que sus novedades tuvieron muy buena respuesta del público y sus cifras son positivas.

“Es algo que se debe evaluar: hay menos gente, pero las ventas han subido”, agregó Cuevas.

Por eso, la Cámara hizo durante la feria distintas evaluaciones de la misma. Una de ellas se relaciona con la promoción de dos entradas por el precio de una. Azeñas indicó que esto no solo busca atraer más personas, sino que servirá para evaluar si la asistencia tiene relación con el precio.

Paralelamente se están efectuando encuestas con asistentes y expositores sobre los distintos aspectos del evento, desde la programación cultural hasta el precio y los ingresos de los vendedores.

Aunque los resultados finales se harán públicos en los siguientes días, la gerente adelantó que se detectó una mayor participación en las actividades culturales y que el abono de Bs 40 —con el cual se podía visitar la feria en varias oportunidades— tuvo una buena respuesta de la gente.

“Hemos tenido mucha gente en actividades y debates. El problema es que la feria es una vorágine cultural concentrada en poco tiempo. Siempre hay gente que tiene que dar prioridad de ir a una sala en vez de otra y eso hace que algunos eventos tuvieran salas vacías”, explicó Azeñas.

Otro de los puntos positivos fue la distribución de los stands, los cuales son más grandes. “Los expositores trabajamos para que nuestros espacios sean más agradables para la gente, que sean más cómodos”, agregó Ramírez.

Sin embargo, la gerente advirtió que aún hay problemas a la hora de registrar cuántas personas ingresaron al campo ferial Chuquiago Marka (Bajo Següencoma). En parte porque hay quienes entran gratuitamente, como los niños de colegio y adultos mayores.

Asimismo, los organizadores ven la necesidad de establecer espacios donde autores y editores puedan realizar ruedas de negocios con empresarios del exterior.

Wilmer Urrelo: “Creo que hay que aprender a reírse de uno mismo”

Urrelo es una de las voces más importantes de la literatura boliviana actual. Acaba de presentar su nuevo libro, Chicuelo dice, en el que reúne las columnas que escribió para el suplemento Letra siete. El libro editado por ElCuervo estará en las librerías cruceñas en pocos días más



El escritor presentó ayer en la Feria Internacional del Libro de La Paz su nuevo libro, en el que reúne las columnas que escribió en el suplemento literario Letra siete, del diario Página Siete.
El autor de Hablar con los perros incluye para esta publicación, editada por El Cuervo, textos inéditos y en esta entrevista analiza la situación del periodismo boliviano y opina acerca de los columnistas que actualmente escriben en los medios nacionales.

Sin pelos en la lengua se muestra crítico del poco espacio que se la da a la cultura e indica en Bolivia no se le da importancia a la construcción de una memoria y de la necesidad de resguardarla.
Eso y más cuenta a EL DEBER el ingenioso escritor.

¿ Cómo empezaste la escritura de estas columnas y qué te pareció el proyecto durante el tiempo que lo hiciste?
Al principio lo tomé como un ejercicio y así apareció un estilo propio (no inaugural, ojo, digamos que con cierta marca mía). Y de ahí salieron los personajes como la Florecita Rockera, la Ovejita Literaria, el pequeño niño blasfemo etc. Pues fue una gran experiencia. No solo pensaba “y ahora qué voy a escribir este mes” sino que estaba pensando qué foto iba a sacar y cómo iba a arrancar la primera frase. De hecho, hacía una especie de trampa a lo Hemingway: escribía esa primera frase y no volvía a ella luego de un par de semanas. El suplemento en el que las publicaste, Letra Siete, ya no existe

¿Cómo ves el tema del espacio cultural en los periódicos y qué tan importante creés que son en estas épocas tan cibernéticas?

Mirá que vengo de una generación en la que sólo nos informábamos mediante el periódico. De hecho, todo lo que sabía de literatura en los 80 y 90 del siglo pasado se lo debía a los suplementos culturales de aquellos años. No había internet, obvio, y esa era la única forma de conocer qué estaba pasando en el país y en otros lugares o qué libros (siempre caros) habían llegado a las librerías. Teniendo en cuenta lo anterior, creo que es una gran pérdida. Y encima está la actitud francamente tibia (no hay nada peor que eso) de los altos mandos de Página Siete: o estás comprometido con la cultura o no lo estás, es así de simple, y evidentemente este periódico no lo está. En Bolivia no nos damos cuenta de eso, de lo importante que es construir una memoria y resguardarla.

¿Sabes qué salvó Juárez cuando la invasión imperial?
No salvó el oro o el dinero. Salvó el Archivo General de la Nación. Recorrió todo México (mientras los invasores ganaban terreno) en carretas tiradas por bueyes. En otras palabras, él sabía que la cultura, los escritos y todo eso eran muy importantes para un país, que ahí, en la memoria, estaba la verdadera riqueza. Si no hay hechos (hechos en serio, no las burreras que los periódicos siempre dicen con relación a este tema), sino no apoyan (odio esta palabra, pues suena a limosna, y a lo mejor sí lo es), si no hacen cultura es mejor que se queden callados o que digan que ese espacio no les importa, que no hay plata y listo.

¿Qué te permiten estos textos que la ficción no? Y bueno, ¿Cuánto de ficción hay en las columnas de El Chicuelo dice ?

En esas columnas hay cosas que jamás habría escrito. Es lo más personal y autobiográfico que escribí hasta ahora, sobre todo en las últimas: la muerte de mi papá, la tristeza de mi mamá, la muñeca satánica, el cierre de mi colegio, etc., es como un striptease en serio. En las columnas de El Chicuelo dice hay un grado de autobiografía muy grande y por lo tanto espantoso.

¿Hay columnistas bolivianos que destaqués y que sigás siempre?

Pues no, tal vez por ahí a la (María) Galindo, sin embargo creo que el problema de ella es que practica un feminismo políticamente correcto: Todo lo que dice está bien, y todos los demás van por la senda equivocada, y para colmo de males es más solemne que una lápida. No se ríe de ella misma, o de su movimiento, por eso es políticamente correcta. A veces tiene grandes cosas, sin duda, por ejemplo la columna que escribió sobre Jaime Iturri, esa es memorable. Pero lamentablemente en general sus columnas siempre te dicen lo mismo.

Creo que tenemos una pobreza enorme en este sentido. La gente que escribe columnas le tiene miedo a todo, tiene miedo a pensar, a decir lo que creen, y caen en la corrección. En alguna columna de allá por 1940, (Augusto) Céspedes llama a un diputado “Equino No Ilustrado”. Si ahora dices eso te acusan injustamente de racista. O si escribes “la chola me dio un abrazo” ya fuiste, al tiro te acusan de racismo. Ahora se escribe así: “la mujer de polleras me dio un abrazo”. Eso es triste y alarmante.

¿Agregaste otros textos más a los ya publicados antes? ¿Cómo fue ese trabajo? Porque los de Letra Siete eran un poco coyunturales ¿Cómo escogiste los temas para las inéditas?

En realidad los textos coyunturales son muy pocos (esa coyuntura tenía que ser muy fuerte para escribir sobre ella, por ejemplo, cuando llegó Bergoglio o cuando hubo la sequía acá en La Paz.

Los textos inéditos fueron saliendo como iban saliendo al momento de escribir para Letra Siete: de pronto se me ocurría un tema, escribía la primera frase y la dejaba dormir y luego de un par de semanas la escribía.

¿Los textos de El Chicuelo dice son bastante cómicos y provocadores ¿Vos sos de la idea de que la literatura y el periodismo boliviano siguen siendo solemnes?

Sí. Y creo que hay que aprender a reírse de uno mismo, de tus desgracias, de tus limitaciones (sobre todo), esto último es un gran ejercicio y además es un crecimiento personal. La ausencia de humor, más la enorme ignorancia que sufren los periodistas y las periodistas en general en este país, ha matado un par de generaciones. Mirá que antes teníamos a un Chueco Céspedes o, no sé, al buen Tito de la Viña y era gente leída, no recurrían a Wikipedia cuando no sabían algo porque dentro de su vida diaria la lectura cumplía un papel relevante. Si haces una encuesta entre la gente que se dedica al periodismo y le preguntas qué leyeron en los últimos meses te vas a llevar una sorpresa enorme. A eso se le llama autoformación. Y esta palabra no existe en el diccionario del periodismo boliviano (de todos, el periodismo deportivo es el peor, y mucho más el televisivo: hablan como gauchos, se visten como gauchos y la cagan como los gauchos. ¿Habrá algo más pervertido que eso?).

¿En qué proyecto literario estás trabajando actualmente?

Tengo estancada una novela, digamos, grande por la cantidad de páginas y por esa necesidad un poco estúpida de abarcarlo todo. Y por ahí me estoy animando a escribir algo más corto e íntimo. Algo, un novelín para terminar de pelearme con la familia materna y romper relaciones para siempre. Eso es saludable. Recontra saludable. Creo que lo haré. Despacio, sin necesidad de correr. Pero solo es, hasta el momento, un proyecto. Veremos qué dice el tiempo.

¡Había una vez!, un taller lúdico y literario para que ellos disfruten


Querés mejorar la habilidad lectora de tu hijo? ¿Sabías que cuando lo iniciás en la lectura de los cuentos, tu pequeño no solo despierta el placer de leer, sino que aprende a dominar mejor el vocabulario y desarrolla también su personalidad?

Pensando en estos beneficios, es que en De la cuna a la luna, los martes y jueves de todo este mes y parte de septiembre, realizará el taller lúdico y literario ¡Había una vez!, en el que se trabajará con cuentos infantiles clásicos como Caperucita Roja y Los tres cerditos.

Durante dos horas, de 15:30 a 17:30, los chicos, de cuatro a siete años, podrán divertirse en este espacio de enseñanza por medio de diferentes técnicas creadas para que comiencen a adquirir el gusto por la lectura.

Entre los métodos que las especialistas de este centro utilizan están los cuentos pintados e inventados, juegos teatrales, música y arte, creación de instrumentos con material ecológico y las rutinas de pensamiento.

“Los chicos desarrollan la comprensión y la creatividad, rutinas básicas de pensamiento que son herramientas para el buen aprendizaje”, informó el equipo encargado de elaborar el proyecto educativo.

El cupo máximo es de ocho niños y los padres pueden dejarlos y recogerlos cuando finalice el mismo.

¿Y LOS MÁS CHICOS?
Baby Jardín se llama el proyecto dirigido para los más pequeños, que con estímulos especiales van descubriendo el mundo que los rodea.

Esta actividad está dividida en tres grupos: bebés de seis a 12 meses (martes y jueves, de 10:00 a 11:30), niños de 13 a 36 meses (lunes, miércoles y viernes, de 9:30 a 11:30) y por las tardes, chicos de 18 meses a tres años (lunes, miércoles y viernes, de 15:30 a 17:30).

“Este es un programa diseñado para desarrollar y potenciar todas las habilidades del niño, a través de experiencias multisensoriales, lúdicas y artísticas”, indicaron desde el centro.

En este caso, las expertas recomiendan asistir con ropa cómoda, tanto el padre como el hijo, para las diversas acciones que se realizan en el taller.
Este programa es anual y las inscripciones son continuas.

Con 126 expositores y 300 actividades cerró la FIL



Con 25 autores invitados internacionales; 126 expositores, entre invitados de honor, fundaciones, editoriales, auspiciadores, librerías, instituciones privadas, centros culturales, embajadas, medios de comunicación, universidades e instituciones estatales y 300 actividades en su programa (presentaciones de libros, conversatorios, talleres, teatro, cine y danza, conferencias, homenajes, etc.), la 22.a Feria Internacional del Libro de La Paz cerró sus puertas.
El público destacó el Ciclo nuestros autores en vivo, que en cuatro sesiones, presentó a Jorge Campero, Alison Spedding, Gaby Vallejos y Luis H. Antezana.


Otros de los eventos que lograron presencia masiva fueron el homenaje a los 50 años de la publicación de 100 años de soledad, de Gabriel García Márquez, a cargo del editor colombiano John Naranjo y MIGA; el homenaje a Bob Dylan titulado Todo Dylan, a cargo de Sergio Calero; la presentación del musical Cambiemos la historia, dirigido por Mauricio Toledo y Sofía Petignat; la presentación del libro Che: Una cabalgata sin fin de Juan Carlos Salazar; con más de 100 asistentes cada uno.


La evaluación del directorio de la Cámara Departamental del Libro de La Paz es positiva, como afirma su presidente, Mario Herrera. “Según estadísticas, ya hemos superado las del año pasado, hasta un día antes de la conclusión de la feria. El informe final será presentado después de la feria”, agregó Herrera.
Además de la asistencia de público, la FIL La Paz recibió la visita del novelista Bob Chow y del guionista Luciano Saracino desde Argentina. Desde Brasil, llegaron la escritora de ficción Dulcinéia Catadora, Kátia Bandeira de Mello-Gerlach, el novelista Marcelino Freire, el cineasta y productor André Okuma y la escritora argentina-brasileña Paloma Vidal. Por su parte, los visitantes de Chile fueron Arelis Uribe y Carlos Franz.


El periodista Alberto Salcedo Ramos, el editor y diseñador John Naranjo y Marianne Ponsford Caballero llegaron desde Colombia y la poeta indígena Sarawi Andrango lo hizo desde Ecuador. La embajada de Estados Unidos hizo posible la visita de la escritora y músico cubana Rita Rosa Ruesga y de Ann Chaitovitz.
España participó con la poeta y editora Elena Medel y el escritor Antonio Jiménez Morato.
Cristina Rivera Garza y el best seller Carlos Cuauhtémoc Sánchez llegaron desde México. Y de Perú Gabriela Wiener y Carlos Freyre.


De acuerdo a la Cámara Departamental del Libro de La Paz, el día con mayor asistencia fue el viernes 11 de agosto con la presencia de 6.000 estudiantes. También se resalta el Primer Concurso Nacional de Booktubers Yo Booktuber, que tuvo la participación de 48 videos de postulantes de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
La Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz cerró anoche con broche de oro, brindó el Homenaje al Premio a la Trayectoria FIL La Paz 2017 a Mariano Baptista Gumucio, escritor, historiador y periodista cochabambino.

Fértil obra del escritor Mariano Baptista Gumucio

“La distinción de la que hoy me hace la Cámara del Libro de La Paz, en el marco de la Feria de Libros me honra y también a mi familia, en un grado que no puedo expresar. Agradezco profundamente tan noble gesto que me da la oportunidad de referirme brevemente a lo que pude hacer en mi breve vida pública. Abandoné la política militante en mi juventud al ver el desmoronamiento de las esperanzas de abril de 1952, advirtiendo como decía Borgues, que las ideas nacen tiernas pero envejecen feroces. Fui nombrado Secretario de Culturas de la flamante Central Obrera Boliviana, que dirigía Juan Lechín Oquendo. Tomé pues partido, de una manera apasionada por la cultura, entendiendo que su fomento y expansión salvará a Bolivia como no pudieron hacerlo el salitre, el caucho, el estaño y el gas, y ni siquiera la coca-cocaína, que hasta ahora solo nos han traído desgracias.

Pase por el Ministerio de Educación, en tres oportunidades, cuando con muy escasos recursos tuvo lugar una campaña de alfabetización que fue distinguida con una medalla de Unesco, y diversas obras pedagógicas e instituciones culturales que me valieron el premio “Andrés Bello”, de la Organización de Estados Americanos. Se logró también, sin costo para el Estado, la recuperación del “Palacio Chico”, en la calle Potosí, para sede del Ministerio de Culturas, así como el Museo de Arte Moderno en Santa Cruz.

Mi hogar periodístico ha sido “Última Hora”, donde creamos la revista cultural “Semana”, y la biblioteca popular, que alcanzó a editar 300.000 libros de 50 autores noveles y otros consagrados, distribuidos en las calles por los canillitas, superando con creces la producción de libros que habían logrado hasta entonces el Ministerio de Educación y editoras acreditadas, pero he trabajado también en otros medios por casi cinco décadas. Publiqué varias obras dedicadas a algunos varones, cuya labor intelectual o política quise destacar desde Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela, que escribió en un millón de palabras la historia de Potosí, pero al mismo tiempo, un siglo antes de la independencia, prefiguró lo que sería Bolivia; hasta José Cuadros Quiroga, inventor del Movimiento Nacionalista Revolucionario, pasado por Alcides D’Orbigny, Gabriel René Moreno, Franz Tamayo, Man Césped, Carlos Medinaceli, Augusto Guzmán, Wálter Guevara Arce, Augusto Céspedes y Joaquin Aguirre Lavayén. Pensando en las vidas de las que me ocupe muchas corresponden a la generación de mi padre y ahí encuentro otra clave de mi conducta, el reconocimiento de quienes nos precedieron e hicieron obra de bien. El país no ha nacido de gajo y nosotros los que llevamos el gentilicio de bolivianos no somos hijos del desierto. Abominar del pasado no solo es cosa de mentecatos, sino de ingratos, pues lo que somos lo hemos heredado, con sus luces y sus sombras. Freud ha elaborado toda una teoría sobre el “odio al padre”, y las consecuencias que éste fenómeno puede tener en la vida social. Sin duda que he cometido errores y pecados, pero no he sido parricida, ni intelectual ni políticamente.

Y habiendo pasado en vela algunas noches en el Palacio Quemado, escribí también sobre ese caserón, una biografía desde sus inicios como cabildo de La Paz.

El edificio está indisolublemente ligado a la historia de Bolivia; nada tiene que ver con el imperio romano o el español y además de los tres magnicidios que se cometieron allí, en sus poderes se centró el poder político por casi dos siglos. En su lugar y a sus espaldas, se ha construido un bloque de cemento de 29 pisos como nuevo símbolo del poder Ejecutivo. El contraste entre ellos es tan grande que el viejo palacio republicano con sus tres pisos cargados de historia semeja ahora una vivienda para los siete enanitos de Blanca Nieves.

Me ocupé en otro volumen de los jesuitas, que nos legaron los viejos templos y la música barroca de Moxos y Chiquitos, hoy patrimonio de la Humanidad. A pedido de los comunarios de San Cristóbal en los Lípez de Potosí, escribí un libro sobre esa mina de plata, la tercera más grande del mundo y rival del cerro rico de Potosí.

Dediqué otras obras al tipo de escuela y de educación que aún perviven en Bolivia, pues desde mis años de escolar hasta los de Ministro, consideré que era cruel y además insignificante en términos de rendimiento, el encerrar a los niños y a jóvenes por doce años en aulas que muchas veces parecen cárceles, mientras el mundo, sobre todo en las últimas décadas, ofrece tan maravillosas posibilidades de educación, con el apoyo de los modernos sistemas electrónicos. De ahí que para predicar con el ejemplo mantengo desde hace 16 años, sin faltar una sola vez, el programa televisivo semanal “Identidad y magia de Bolivia”, que me ha permitido recorrer varias veces el país.

Me he detenido en monumentos precolombinos, iglesias, museos, universidades, hospitales, hoteles o campos de cultivo. Mi propósito fue hacer conocer al público, nuestro territorio en toda su estupenda diversidad, el mismo que infortunadamente, arde anualmente por cuatro costados, no figurativa, sino efectivamente a través de chaqueos, provocados por semi alfabetos u otros, a quienes en la escuela, no les enseñaron sobre ecología y respeto a la naturaleza, cuando no es envenenado por los químicos que se emplean en la elaboración de la cocaína.

Tuve oportunidad en estos recorridos de conocer y exaltar la labor de filántropos anónimos, escritores, historiadores, artistas plásticos y escultores, músicos, médicos, sacerdotes, artesanos y campesinos, hombres y mujeres que aportan a Bolivia con su labor creadora.

El propósito subyacente de este emprendimiento fue además el de elevar la autoestima y la fraternidad entre bolivianos. No tarea fácil, pues de no haber mediado invitaciones, me habría sido posible trasladarme de un sitio a otro. Tampoco las condiciones de locomoción son fáciles y además quedé en más de una oportunidad inmovilizado por bloqueadores abusivos, que no entienden que el derecho de uno termina donde empieza el de los demás.

“En todo momento –dice Giovanni Papini– somos deudores para con los antepasados y acreedores en relación con los descendientes y todos responsables, los unos para con los otros, tanto los que duermen en los sepulcros, como los que nacerán dentro de algunos siglos. Hay una comunión de épocas, como hay una comunión de Santos y una comunión de delincuentes”. En mérito a esa comunión con el pasado, permítanme invocar en esta ocasión grata para mí, las sombras de mis mayores: la de José Manuel Baptista, mi tatarabuelo, a quien el presidente José Ballivián distinguió con una medalla, que dice: “salve mi patria y su gloria en Ingavi”; a Mariano Baptista Caserta, mi bisabuelo, expresidente de la República, que tuvo entre otros méritos, el de negociar con la Argentina el reconocimiento de Tarija como parte definitiva del territorio boliviano y el Tratado de 1895, con Chile, por el cual ese país reconocía un puerto soberano para Bolivia en el Pacífico; a Luis Baptista Terrazas, tío abuelo, que a sus 20 años perdió la vista en la batalla del Segundo Crucero, en Oruro, en la revolución federal y Mariano Baptista Guzmán, mi padre, que combatió en Nanawa (donde cayó bajo la metralla paraguaya mi tío José Vallejos Baptista), Gondra, Alihuatá y Puesto Moreno. En Nanawa cayó bajo la metralla paraguaya, mi tío José Vallejos Baptista. A su retorno del Chaco, mi padre nuca recuperó su plena salud.

Paralelamente a mi actividad en la televisión, he consagrado los últimos años a publicar nueve antologías de viajeros acerca de las ciudades y departamentos de Bolivia, del siglo XVI al XXI, como otra manera de buscar la comprensión entre os bolivianos y la autoestima de cada región.

Les reitero mi agradecimiento y hago votos por que esta Feria se prolongue en el tiempo, para deleite y solaz de paceños y bolivianos.”

domingo, 13 de agosto de 2017

Ampliación de plazo Concurso de Literatura Infantil “Yolanda Bedregal”

Hasta el lunes 14 de agosto, la Secretaría Municipal de Culturas recibirá trabajos para el V Concurso Municipal de Literatura Infantil Historias Chiquitas y Ch'ukutas "Yolanda Bedregal" 2017, después de aprobarse una ampliación para la recepción de propuestas. De acuerdo con los organizadores, la extensión del plazo se da a solicitud de alumnos de diferentes unidades educativas, quienes pidieron más tiempo para el desarrollo de sus obras.

El tema del certamen es “La Paz, intercultural, feliz e incluyente”, por lo que pueden tratarse diversos temas en su eje argumental, como por ejemplo:

-El respeto a la vida y la dignidad de las personas, sin discriminación ni prejuicios.

-El cuidado de la escuela y espacios públicos.

-El respeto y convivencia en la ciudad.

-Realizar esfuerzos para acabar con la exclusión y la injusticia.

-Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural, priorizando el diálogo.

-Promover el consumo racional de los productos que nos da la naturaleza, dando importancia a todas las formas de vida, preservar el medioambiente y evitar toda forma de contaminación.

-Respetar las áreas públicas y privadas, alentar su buen uso y protegerlas del daño premeditado.

-Promover la inclusión a la sociedad de personas con capacidades distintas.

-Promover el buen uso del agua y su cuidado para futuras generaciones.

-El reciclaje y buen manejo de la basura.

-La cultura como motor del desarrollo social.

Cabe mencionar que se valorarán las obras que trabajen el humor como recurso literario en su argumento.

El concurso “que busca fomentar e incentivar la creación artística de la literatura en el género cuento para un público infantil”, es organizado por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz “a través de la Secretaría Municipal de Culturas y su Dirección de Fomento a la Producción Artística Cultural”, la Secretaría Municipal de Educación y Cultura Ciudadana y La Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil.

PARTICIPANTES

De acuerdo con las bases, pueden participar autores y aficionados a la literatura infantil en el género de cuento, bolivianos/as y extranjeros/as.

Los interesados podrán participar con una sola obra, según las siguientes categorías:

Categoría A: Participantes de 6 a 12 años. Cuyo primer lugar recibirá un premio de Bs 1.500 y el segundo de Bs 1.000

Categoría B: Participantes de 13 a 18 años. Cuyo primer lugar recibirá un premio de Bs 2.000 y el segundo de Bs 1.500

Categoría C: Participantes mayores de 19 años. Cuyo primer lugar recibirá un premio de Bs 5.000 y el segundo de Bs 4.000.

Las obras de todos los ganadores serán incluidas en la Mochila Escolar 2019.

La presentación de obras puede hacerse hasta el lunes 14 de agosto de 2017, de 09.00 a 12.00 y de 14.30 a 18.30, en la oficina de la Unidad de Fomento a las Iniciativas Artísticas y Culturales de la Dirección de Fomento a la Producción Artística Cultural, ubicada en el cuarto piso de la Casa de la Cultura (Av. Mariscal Santa Cruz, esq. Potosí).

También se recibirán los trabajos en la Unidad de Gestión Educativa y Servicios Pedagógicos, piso 2 del edificio Csapek (calle Federico Suazo, 1721) y en Centros Municipales de Alto Rendimiento Educativo "Care" San Antonio, del Sector Forno (calle 3, Alto San Antonio), Periférica (calle 1 de Chuiquiaguillo, zona Metropolitana) y Max Paredes (calle Bella Vista, 10, Rincón La Portada).

En la Sede de Gobierno Cierra exitosa versión Feria Internacional del Libro FIL-2017

Con una programación de lujo cerrará hoy la versión 22 de la Feria Internacional del Libro en La Paz; evento que se prolongó desde el de 2 agosto y que tuvo interesante participación de autores, además de la presencia masiva de público en cada una de las jornadas y actividades programadas en los pabellones del Campo Ferial “Chuquiago Marka” de la zona Sur.

Según invitación de los organizadores se anuncia para hoy un homenaje al intelectual boliviano Mariano Baptista Gumucio como Premio a la Trayectoria de escritor, historiador y periodista. El acontecimiento se desarrollará a partir de horas 19:30 en el Salón Illimani.

Entre otras actividades se incluye también la presentación del libro para niños “Helado de Chocolate” de Gladys Dávalos Arce.

Causó también expectativa el anuncio de las obras “Auge y Caída del Socialismo del Siglo XX” de Rafael Vilar; el Poemario “Vibraciones” de Sarawi Andrago y la presentación de “Panacea” de Hugo Montero.

La Vicepresidencia del Estado también anunció la obra “Las vías abiertas de América Latina” .Según explicaron los encargados del stand, este trabajo es un compendio de siete ensayos de intelectuales latinoamericanos entre los que destaca Emir Sader, Ricardo Forsterm Manuel Canelas y el Vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera.

INTEGRACIÓN

Uno de los objetivos de la este evento fue contar con la presencia de talentos de Latinoamérica con el objetico de integrar a más países, a más naciones “para trabajar en la lógica de sentirnos latinoamericanos”, según indica un boletín que es entregado al público asistente.

“Una mirada latinoamericana porque la idea es que podamos mirarnos y que podamos resignificar lo que es ser latinoamericanos de manera conjunta”, dice.

BIBLIOTECA DEL BICENTENARIO

Asimismo, la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB), a cargo del Centro de Investigaciones Sociales presentó los 200 libros fundamentales para la comprensión del pasado y presente del país. 200 títulos cuya lectura permite a los bolivianos verse a sí mismos y figurar, de ese modo, el futuro de Bolivia.

OTRAS ACTIVIDADES

Se premió a los ganadores del Primer Concurso Nacional de Booktubers “Yo Booktuber”; se realizó el Congreso Nacional de Historietas con programaciones imperdible para niños y adultos.

La Feria del Libro contó con la participación de personalidades de la Literatura extranjera como Bob Chow y Luciano Saracino de Argentina. Alexandre Gomes Vilas Boas, André Okuma, Dennis de Oliveira y Katia Bandeira de Mello Gerlach de Brasil. Aralis Uribe de Chile Alberto Salcedo y John Naranjo de Colombia, Marianne Ponsford Caballero de Inglaterra, Rita Rosa Ruesga de Estados Unidos y la presencia estelar de Carlos Cuauthémoc Sánchez de México.

ASISTENTES PIDIERON MÁS

Según pudo evidenciar EL DIARIO, desde tempranas horas de ayer las personas formaron largas filas en el campo ferial de Bajo Següencoma, para ingresar a la penúltima jornada, que tuvo la “ganga” que con un ticket pasaba dos personas (al precio de Bs 15). Igual hermenéutica se repetirá hoy.

Empero, muchos afirmaron que “fue muy corto el lapso de tiempo para poder apreciar las exhibiciones, conferencias y hasta para animarse para invertir en una obra”.

María del Carmen Alandia, una de las asistentes afirmó: “Me hubiese gustado que la Feria (del libro) dure por lo menos hasta fines de este mes. Lo que pasa es que existe mucha información para ser apreciada en tan poco tiempo. Creo que una persona podrá decidirse por invertir en libros en unas dos o tres visitas más. No sólo en una”.

En tanto, Pablo Alberto Medina aseguró que “el precio de los libros este año disminuyó un poco en relación a anteriores gestiones, pero existen obras cuyo costo es inalcanzable y que se debiera pensar en precios promocionales, especialmente para los estudiantes”.

sábado, 12 de agosto de 2017

El estímulo fantasma de Cece

En la Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz, existe algo más allá que los bloques y las divisiones, los stands no sólo cuentan con libros que desean ser comprados, o la impaciencia de las personas por la firma del autor preferido.

No sólo se perciben letras, sino también, varios tipos de narrativa gráfica como el Fanzine y el Cómic. En el stand Pseudogente Editores, que se encuentra en el interior de la parte alta del bloque amarillo, se puede observar una gran cantidad de creatividad tanto en blanco y negro como a full color.

Entre tantas personas, Cecilia Delgado (34) más conocida como Cece, resalta de inmediato, quizá por la sonrisa enorme que destaca su rostro o por los brillos de colores en la que su suéter cruza con las luces de su mirada. El viaje de la noche, uno de sus más recientes cuentos y El Secreto de Keila y Keisy matizan la mesa en la que se hallan otros trabajos relacionados y detrás oculta los fanzines artesanales denominados Cece Dibuja, los cuales están divididos de acuerdo al gusto del lector como Cece Buenita y Malita.

Cece gusta de la honestidad, algunos de sus fanzines plasman su creatividad (en borrador) sin edición previa, y eso significa compartir su esencia. Ella goza del dibujo, de los colores, olores, sabores y de la naturaleza, de una forma inusual, algo denominado Sinestesia.

"Estoy charlando y veo colores, escucho una música y empiezo a sentir un sabor, la sinestesia es cuando un estímulo no solamente se interpreta a través del oído sino despierta otro estimulo secundario que le dicen el estímulo fantasma"

Recuerda que cuando realizaba los ejercicios de química en el colegio solían aparecer sabores, si el ejercicio estaba bien era un sabor dulce y si estaba mal era amargo; cuando conversaba con alguien, de inmediato percibía un segundo color en los ojos de la otra persona, trató de compartir esas experiencias con amigos o personas cercanas pero ellos al no comprenderla la calificaban de "loca" e incluso uno de ellos le propuso exorcizarla, sin embargo, ella no hallaba la denominación al don que ahora le permite dar vida a las cosas.

Más allá de una búsqueda histórica, lógica o científica, Cece quería encontrar personas que le dijeran que eso era normal, acudió a psicólogos, y muchos lo relacionaban con esquizofrenia.

"Cometí el error de contar a las personas equivocadas, le prestaba demasiada atención a lo que ellos pensaban sobre la sinestesia, quería sentirme parte, yo lo disfrutaba mucho y cuando yo lo contaba me chocaba que las demás personas se asusten o se burlen, había una diferencia muy grande entre mi sentir y la reacción del otro, yo me sentía totalmente incomprendida".



La experiencia

de Cece con

la sinestesia

Cece menciona que las experiencias con la sinestesia varían en relación al ambiente, y pone de ejemplo su paseo en la FIL: "Cuando paseo en la Feria del Libro me doy cuenta cuando un libro me llama, porque hay alguna cosa que sale de ahí"

Cuando su mamá falleció señala que la sinestesia se tornó algo sombrío, sentía que la representación de su miedo se exteriorizaba con fuerza, después de que pasó el luto, fue disminuyendo hasta retornar a lo habitual.



El día cotidiano

de Cece

Cece se pone a dibujar mucho en un día cotidiano y siempre está rodeada de alguien, siente mucha energía alrededor suyo el cual no le gusta definir, porque son esas sensaciones las que orientarán su día. Para Cece todo tiene vida, por eso le apasiona la animación y su autora favorita es Angela Carter con el libro la Cámara Sangrienta, y uno de los géneros literarios que le fascina es el terror férrico, terror que tiene que ver con seres sobrenaturales.

"Tengo 30 y he vuelto al colegio" se presentó en la ciudad de Oruro

El Salón Rojo del Gobierno Autónomo Municipal de Oruro (GAMO), recibió la noche del jueves a Daniel Soliz Cronenbold, quien presentó en esta ciudad su libro "Tengo 30 y he vuelto al colegio", que relata su experiencia al tener que volver a cursar un año de secundaria por conseguir su título de bachiller.

Un conflicto al tramitar su defensa de tesis en la carrera de Comunicación Social en la ciudad de Cochabamba, le obligó a tramitar su título de bachiller, pero en la Dirección Departamental de Educación descubrieron que tenía dos libretas de primero medio (tercero de secundaria en el sistema actual), una aprobada y la otra reprobada, las mismas fueron anuladas por lo irregular del tema.

Ante ello tuvo que optar por pagar un monto económico para tomar los exámenes de convalidación, pero en el colegio donde se inscribió para tomar las pruebas, lo obligaron a asistir a algunas materias, compartiendo las clases con los estudiantes regulares, de 14 y 15 años.

Todas las experiencias, según relata Soliz son muy cómicas, las fue publicando en su muro del Facebook como manera de relato, después de un tiempo con el impulso de su familia y amigos, decidió publicar el libro que el viernes se presentó en Oruro.

Más allá de presentarla como una lectura agradable, en un lenguaje poco técnico, para que toda la familia pueda disfrutar del mismo, esta publicación devela los muchos problemas de la educación boliviana, como la burocracia y los pocos cambios que pudo notar después de diez años de su retorno a sus clases.

La presentación del libro en Oruro, estuvo apadrinada por el Club del Libro "Miguel de Cervantes Saavedra", en un acto bastante sui géneris, donde el autor pudo compartir gran parte de su experiencia hasta gestar este libro, para luego continuar la interrelación con quienes adquirieron su libro, para que pueda dedicarlo de una manera bastante original.

FIL - 2017 Congreso nacional de historietas

Historietistas noveles y reconocidos participan desde ayer hasta hoy del Congreso Nacional de Historietistas que se desarrolla en el marco de las actividades de la 22ª Feria internacional del Libro de La Paz – FIL La Paz 2017.

El congreso inició ayer, con foros que trata de la situación de los historietistas en la elaboración de la Ley del Artista y de la exclusión de la historieta en la Ley del Libro. La jornada de la víspera se cerró con un simposio sobre las claves para la elaboración de contenidos para público infantil, contó con la presencia de Luciano Sarracino, guionista argentino, autor de varios libros de historieta para niños.

Hoy se dará inicio a una serie de conferencias en las que se tratarán temas como las ventajas de estar representados por una asociación, experiencias de las organizaciones de historietistas en otros países, recapitulación de los anteriores congresos y retos para la Asociación de Creadores de Historieta para finalmente elaborar la constitución de la primera Asociación de Creadores de Historieta de Bolivia.

ÚLTIMOS DÍAS

Hoy y mañana son los últimos días para visitar la vigésima segunda versión de la fiesta de las letras, que además de libros ofrece una gran variedad de actividades.

La entrada tiene un costo de Bs 15 y hasta mañana ingresan dos personas con una sola. La entrada además es un boleto para la rifa de una motocicleta, misma que se realizará mañana domingo a las 21.00 horas. Asimismo a las 19.00 horas del domingo 13 de agosto se realizará el homenaje al periodista e historiador Mariano Baptista Gumucio.

jueves, 10 de agosto de 2017

FIL La Paz - 2017 “María antes de la primavera” nueva propuesta literaria

María Eugenia Centellas Pacheco-Rühling, una mujer que trabajó como voluntaria en las comunidades de la provincia Manko Kapac del departamento de La Paz en la época de los setentas, presentó anoche el libro “María antes de la primavera”, donde narra los recuerdos de un grupo de estudiantes cuyo único afán era la solidaridad.

En el marco de las actividades de la vigésima segunda versión de la Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL – La Paz) Centellas que actualmente radica en Alemania, volvió al país para presentar la primera edición en Bolivia de su libro de la mano de la Fundación Albó, siendo que en abril pasado fue publicada por Seurat Ediciones en su país de radicatoria.

En contacto con EL DIARIO, Centellas recordó que cuando aún era estudiante de medicina, el país atravesaba una serie de dictaduras y golpes de estado protagonizados por militares, y la represión, las desapariciones y los crímenes estaban a la orden del día.

En ese contexto, la autora cuenta recuerdos tal y como los evoca esa memoria siempre parcial e influenciada por el tiempo presente.

La autora recordó que la década los setenta en Bolivia estaba marcada por un conjunto de golpes de estado protagonizados por militares, que se inician en 1964 -cuando el general René Barrientos derroca al presidente Víctor Paz Estenssoro- y se prolongan -con unos breves momentos de gobiernos civiles- hasta octubre de 1982, cuando el general Guido Vildoso devuelve el gobierno a la UDP -Unidad Democrática y Popular- liderada por Hernán Siles Zuazo.

María Eugenia Centellas recuerda como la lucha de un grupo de jóvenes quisieron cambiar el mundo y acabar con las injusticias, empezando por defender la educación como garantía del cambio social.

LA AUTORA

María Eugenia Centellas Pacheco-Rühling estudió Medicina. Es psiquiatra psicoterapéutica boliviana que radica en Alemania.

martes, 8 de agosto de 2017

Presentan el primer diccionario oficial de la lengua quechua

La Gobernación de Cochabamba en coordinación con el Instituto de Lengua y Cultura de la Nación Quechua presentó hoy el primer diccionario oficial de la lengua quechua, que en su primera edición contará con más de mil ejemplares para su distribución gratuita a todas las bibliotecas municipales del departamento.

“(Es) un diccionario que tiene en sus dos primeras partes la traducción correspondiente del quechua al español y del español al quechua, además de la explicación semántica, lingüística de cada una de las palabras. Por otro lado es ya un diccionario oficial, vale decir tiene las palabras oficialmente aprobadas por varios lingüistas quechuas”, explicó Uvaldo Romero, director de Culturas y Turismo de la Gobernación.

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Primer diccionario oficial de quechua.
Los Tiempos Digital

Este diccionario oficial cuenta con más de 10 mil palabras, que servirán de referente para consolidar las formas de pronunciación y de escritura del quechua, recogidas con datos de diferentes regiones.

“Por lo pronto estamos entregando a bibliotecas de todo el departamento, posteriormente estaremos yendo a colegios, a instituciones públicas, privadas”, adelantó Romero.

Asimismo señaló que en el departamento de Cochabamba son tres los pueblos indígenas originarios reconocidos por ley, el pueblo Quechua, el pueblo Yuqui y el pueblo Yuracaré. Anunció que para estas otras dos culturas ya se está trabajando en los diccionarios oficiales y programas para la recuperación de su idioma.

Universalmente, el 9 de agosto se recuerda y celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que representan más de 5000 grupos distintos a lo largo de 90 países, incluyendo un aproximado de 370 millones de personas en el mundo, según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Venta de libros en la feria se dispara el fin de semana



Fue un buen fin de semana para los expositores de la Feria del Libro. Los encargados de las diferentes editoriales y librerías consultados por La Razón coincidieron en que las ventas, luego de un inicio flojo durante los primeros días, se recuperaron el fin de semana.

Si bien aún no se barajan cifras, la percepción es que en todos los casos las ventas mejoraron respecto a años anteriores. Incluso el estante de la librería Lectura menciona cifras récords, en gran medida gracias al impulso que representó el principal autor invitado de este año, el escritor mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez, cuyos libros son distribuidos precisamente por Lectura.

En Plural Editores, cuya principal característica es la publicación y venta de autores nacionales, la demanda de los lectores el fin de semana se decantó especialmente por dos libros, ambos históricos con tintes periodísticos, y que fueron publicados en días pasados.

Cuenta cuentos. Los niños fueron agasajados con varias actividades. Foto: Miguel Carrasco

Se trata, por un lado, de Dos disparos al amanecer, de Robert Brockmann, “la primera biografía propiamente dicha” del expresidente Germán Busch, que explora “sus orígenes familiares en Alemania y en el oriente boliviano y esclarece su fecha y lugar de nacimiento y respalda con solidez su muerte, por propia mano”, según se lee en el blog del autor.

La guerrilla que contamos. Historia íntima de una cobertura emblemática, de Juan Carlos Salazar, Humberto Vacaflor y José Luis Alcázar, es la otra obra de mayor demanda en Plural para esta feria. Como explica el propio título, se trata del relato sobre la cobertura que estos tres periodistas llevaron a cabo hace 50 años sobre la guerrilla que el Che Guevara organizó, allá por 1967, en el oriente boliviano.

Y así como hay ofertas de todo tipo para satisfacer los diversos apetitos literarios de los adultos, los niños y adolescentes son el principal objetivo de algunas editoriales y librerías. Es el caso por ejemplo de El pequeño doctor, el libro de mayor demanda en lo que va de la feria de la librería Lexus, y viene con imágenes, juegos y relatos para disfrute de los más pequeños. (08/08/2017)

‘La Biblia’, el primer libro, se renueva en la Feria



El primer texto impreso de la historia, La Biblia, todavía es una novedad en la Feria del Libro. Este año se ofrece en su versión cómic, en rompecabezas y analizada para expertos en religión, con más de 15.000 notas de página que explican cada versículo.

En la calle E, planta alta del Bloque Amarillo, la Sociedad Bíblica Boliviana, la editorial Verbo Divino y la editorial Don Bosco ofrecen varias versiones del texto y además hay obras de prédica, de teología y enseñanza religiosa.

Una tapa de cuero esconde un texto más elaborado, solo para expertos (pastores), que contiene más de 15.000 pies de página que explican cada versículo de La Biblia, además del origen de ésta en su introducción, explica Rosendo Flores, pastor de la Sociedad Bíblica Boliviana. El texto en formato Reina Valera (traducción en el sentido estricto de 1960) tiene un precio promocional por la feria de Bs 470.

“También proponemos las historias de La Biblia —del Viejo y Nuevo Testamento— en cómics pensados para niños y jóvenes”, explica Mikely Carazas, de la Sociedad Bíblica Boliviana, quien informa que se puede adquirir un ejemplar a Bs 135.

Biblia. El texto para pastores y expertos teólogos del cristianismo. Foto: EFE

Para niños menores de seis años se tiene La Biblia en rompecabezas, con seis tableros de alguna imagen relacionada con las parábolas de Jesús, a Bs 65.

Otra propuesta es del stand Dios habla hoy: un texto bilingüe, en inglés y español, a Bs 135.

También se puede encontrar el primer libro impreso de la historia a precios módicos y en edición de bolsillo, como el de editorial Verbo Divino, desde Bs 50 hasta 200, con las acotaciones del alemán Martín Lutero.

Abundan textos de autoayuda y devocionales para la familia, los jóvenes, las madres y otros. Se los encuentra desde los Bs 20. La danza del amor y Gran libro del matrimonio de Gary y Barbara Rosberg son algunos de los éxitos de librería, así como el devocional Princesita de Dios, dirigido a las niñas, que está disponible a Bs 95.

Con material bíblico hay libros de bolsillo, que cuestan Bs 1, y el juego de 24 ejemplares, a 21. Cada pieza contiene algún pasaje de los versículos y está dirigida a diferentes públicos: niños, mujeres, varones, ancianos, casados y solteros. Se trata de material producido por iglesias evangélicas.

Sobre la Iglesia Católica, el stand de Verbo Divino y la Editorial Don Bosco ofrecen libros de los papas Benedicto XVI (Joseph Aloisius Ratzinger) y Francisco (Jorge Mario Bergolio).

Además están las historias de los santos, canonizados y beatas en distintos formatos: se habla de la Virgen María, San Basilio Magno, Catalina Tekakwitha y otros. Y en el material de escritorio se pueden encontrar agendas y cuadernos con pasajes religiosos.

Los libros técnicos pisan fuerte en la feria



Los libros técnicos también son una oferta importante en la Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz. Diseño gráfico, diseño de moda, arquitectura, ingeniería, física, química, matemática y medicina, entre otros, son parte de la propuesta en este tipo de textos.

“Nuestra librería se caracteriza por tener libros de áreas técnicas. Tenemos 22 años de experiencia”, afirma la responsable de ediciones Saber es Poder, Laura Guerrero.

Este puesto ofrece textos de más de 10 editoriales, revistas y suscripciones, además de la venta de libros electrónicos.

Los libros más requeridos son los de medicina. El Tratado sobre medicina de urgencias, de P. Cameron, es uno de los más buscados. “Otro texto conocidísimo es el Atlas de anatomía. Les gusta este libro porque es fotográfico y lo usan mucho para los exámenes de disección”. Éste tiene un costo de Bs 750.

Además, Saber es Poder oferta libros de alta costura y recetas de cocina. El texto más barato está a Bs 80 y el más costoso a Bs 1.400. El stand está en el Bloque Amarillo (planta alta), en la calle F, puesto F17.

El encargado de la librería Gigantes del Libro, Rubén Pérez, informa que trabajan con las editoriales Lumbrera y San Marcos, que tienen libros técnicos de trigonometría, álgebra, aritmética, física, química, razonamiento matemático y geometría.

Los más económicos son los folletos a Bs 150 y los textos más caros llegan a costar Bs 250, que son los de física y química. La Librería Gigantes del Libro está ubicada en la calle F, en el puesto F4, en el Bloque Amarillo (planta alta).

Por otro lado, en el estand del Cedib (Centro de Documentación e Información de Bolivia) se puede encontrar textos que recopilan información de medios impresos de todo el país, que sirven para investigaciones de estudiantes o profesionales, manifestó la responsable del Cedib, Ros Amils. “Somos una institución que desde los años 70 sistematiza las noticias de los periódicos nacionales por temática para que sean usadas en investigaciones”.

El costo de uno de estos paquetes de información es de Bs 300. Existen compendios sobre feminicidios, cooperativas mineras, derechos indígenas, la situación del agua y otros.

“El nuevo material que estamos trayendo son las bases de datos hemerográficos. Son todas las noticias que tienen que ver con la situación, por ejemplo, del agua en Bolivia entre 2015 y 2016, sistematizadas en subcategorías para facilitar el entendimiento de los datos”, detalla.

Además, el propio Cedib realiza investigaciones sobre temas como el extractivismo (aprovechamiento de recursos naturales) y sobre problemática urbana.

Entre las investigaciones que realizó el Cedib están el Atlas minero, con información general de la minería en Bolivia, datos de los grandes proyectos y la pequeña minería. Éste tiene un costo de Bs 120. El Cedib está en el Bloque Amarillo (planta alta), calle E, estand F16.

"Campanas rotas" presente en la Feria Internacional del Libro de La Paz

Después de la presentación del libro "Campanas rotas" de Jorge Vargas Luza, se entendía que podría despertar algún tipo de polémica, y es lo que se logra en la vigesimosegunda Feria Internacional del Libro (FIL) en la ciudad de La Paz, cuando a través de un conversatorio se presentó la obra en este acontecimiento de grandes características.

El autor de "Campanas rotas", estuvo el reciente sábado 5 de agosto en la FIL, donde compartió con los feriantes su primera novela que relata la historia de una monja que cambia radicalmente su vida, convirtiéndose en una dama de la noche.

"Se ha abierto mucha polémica, muy interesante experiencia, porque a la gente le ha encantado el texto, ver cómo era la recepción de diferentes personas y gracias a Dios he recibido algunas felicitaciones por la forma en la que se ha escrito el libro, el estilo y todo", explicó Vargas.

"Campanas rotas" nos trae una temática humana social muy profunda, una novela destinada a generar una gran polémica, para que la gente lea con cierto interés y apasionamiento, porque el libro trata de un sector de la sociedad como son las trabajadoras sexuales, o como las describe el autor como "las chicas de la noche".

Para Vargas la presentación de su obra en un escenario tan grande como el de la FIL en la ciudad de La Paz, abre la posibilidad para que el libro llegue a otros países, siendo el primer paso interactuar con los autores de todo el país y los invitados especiales.

"Ha sido un día de mucha satisfacción, porque estuve el sábado allá, por lo que el libro se continúa promocionando en esta feria, a lado de libros de reconocidos autores que llegaron a esta actividad", remarcó Vargas.

Fil La Paz – 2017 Homenaje a Cien años de soledad de Gabriel García Marquez

La vigésima segunda versión de la Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz, que se efectuará hasta el próximo 13 de agosto, realizará hoy un homenaje especial denominado “Cincuenta de Cien: Homenaje a Cien años de soledad de Gabriel García Marquez” que se realizará a las 20.00 horas en la sala Rubén Vargas.

En la actividad organizada por la Cámara Departamental del Libro de La Paz (Cdllp) participará el editor colombiano John Naranjo.

LIBRO

Cien años de soledad es una novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982. Es considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal, así como una de las obras más traducidas y leídas en español.

Fue catalogada como una de las obras más importantes de la lengua castellana durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias en marzo de 2007.

Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español El Mundo,​ en la lista de los 100 libros del siglo XX del diario francés Le Monde y en los 100 mejores libros de todos los tiempos del Club de libros de Noruega.

La primera edición de la novela fue publicada en Buenos Aires en mayo de 1967 por la editorial Sudamericana,​ con una gran acogida por parte de la crítica y del público, y tuvo una edición total inicial de 8000 ejemplares. Hasta la fecha se han vendido más de 30 millones de ejemplares y ha sido traducida a 35 idiomas.

Relatan crónicas y cuentos en La Catedral

Ayer se desarrolló la primera versión del relato de las crónicas potosinas y cuenta cuentos en la Santa Catedral, preparada por un grupo de jóvenes, señoritas y especialistas.

La actividad cultural fue organizada por el sacerdote César Azurduy y los guías y personal administrativo del museo de la Catedral, de la parroquia Santiago Apóstol.

Desde las 16:00 de ayer se abrieron las puertas de la parte posterior de la Catedral para dar paso a la población que acudió a observar esta actividad en la que participaron 20 miembros haciendo el personaje elegido. Muchos visitantes extranjeros asistieron al acto y felicitaron la iniciativa que para ellos era novedosa y llamativa.

En cuatro sectores de la Catedral se armaron los escenarios para demostrar los relatos. En la puerta principal se desarrolló las acciones de la crónica “La novia condenada”, una historia que exigió vestimentas adecuadas a la época de los sucesos.

En otro sector se desarrolló el relato de la “La Sonco Micuy”, de las crónicas potosinas de Modesto Omiste, con los personajes debidamente disfrazados y los objetos adecuados a la historia.

En otro ambiente y detrás del altar mayor, se desarrolló las escenas de la obra “Las misas son sagradas”, con los personajes vestidos de monjes y rodeados de muchas velas.

La participación de la especialista en cuenta cuentos, Cece Asturizaga, como invitada especial de la actividad cultural, le dio un toque especial a la jornada, ya que relató varias historias de Paredes Candia y de las crónicas potosinas. Entre ellas “El condenado”, “La chismosa”, “La chola de los ojos rojos” y “Las almas en pena”. César Azurduy dijo que se organizarán otras actividades similares en otras épocas del año.

La novela de Recacoechea convoca al diálogo



Esta noche en la XXII Feria Internacional del Libro de La Paz se realizará el conversatorio ‘Variaciones: la novela policial en Bolivia, según Juan de Recacoechea’, en la sala Emma Villazón, a las 20.00.

La editorial 3600 realizó la reedición de cuatro novelas de Juan de Recacoechea, Altiplano Express, La Biblia Copta, Toda la noche la sangre y American Visa.
La obra de Recacoechea, quien falleció en enero del presente año, será analizada y debatida por la crítica literaria Ana Rebeca Prada, el sociólogo Mario Murillo y el escritor español Miguel Sánchez-Ostiz.
“Fue el primer escritor boliviano que leí. Su obra tiene mucho que ver con ese tipo de novela que empezó a aparecer en Francia a principios de los 60 ó 70, el ‘neoart’, escritores de novela policíaca que hablan de problemas sociales y usan como plataforma la novela de corte policial”, afirmó el escritor Sánchez Ostiz.
La Editorial 3600 organiza el conversatorio está noche. Días antes se presentaron las nuevas reediciones y se anunció que dos de las obras serán llevadas al cine.
El cineasta argentino Juan Pablo Buscarini adaptará Altiplano Express para la pantalla grande y La Biblia Copta para una teleserie.
Miguel Sánchez Ostiz rememoró el contenido de la novela Toda la Noche la Sangre, que trata sobre los ‘novios de la muerte’, los asesinos de Luis Espinal, y dijo que Juan Recacoechea fue uno de los primeros en retratar ese período en la novela.
Sobre la Biblia Copta dijo que fue una denuncia sobre el saqueo del patrimonio boliviano que nadie ha escrito.

‘Piedra de agua’ estrena edición Nº 19

La revista cultural ‘Piedra de Agua’, editada por el poeta Benjamín Chávez y publicada por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), presenta hoy en la XXII FIL la edición Nº 19 y liberará las 18 anteriores.
El evento, organizado por la FCBCB, será a las 18.30 en la sala Emma Villazón del campo ferial.
La revista es una compilación de varios artículos especializados en cultura e historia.
‘Piedra de Agua’ presentará en su reciente número un dossier sobre Gil Imaná, su aporte al desarrollo del arte en Bolivia y al desarrollo de varios artistas actualmente consagrados. Un homenaje merecido al artista, quien junto a su esposa Inés Córdova representó al país en diversas ocasiones e hizo obras que develan el ser y la esencia boliviana.
Imaná donó a la Fundación Cultural todo su legado artístico y el de su esposa con la perspectiva de que en poco tiempo se inaugure el Museo Imaná- Córdova en la infraestructura también donada por él y que se encuentra en el barrio de Sopocachi.
Otras propuestas podrán apreciarse en la mencionada revista cultural.

Homenaje a Cien años de soledad en la Feria del Libro



‘A qué sabe Macondo’ es el nombre que la Cámara Departamental del Libro de La Paz (CDLLP) otorgó al homenaje que se realizará hoy a la emblemática novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, en la XXII Feria Internacional del Libro.

El acto se realizará a las 20.00 en la sala Rubén Vargas y contará con la presencia del editor colombiano John Naranjo.

El plato fuerte de la noche estará a cargo del Movimiento de Integración Gastronómico Boliviano (Miga), que a través de singulares manjares realizará la interpretación gastronómica de la novela.

Cien años de soledad, escrita de principio a fin en la Ciudad de México, consagró a su autor como uno de los principales exponentes de lo que se denominó ‘realismo mágico’. Tiene como principales protagonistas a la familia Buendía y al pueblo de Macondo.

Fue y aún es tal su éxito que ha sido traducida a 44 idiomas desde 1967, año de su publicación.

Muchas anécdotas sobre la obra fueron narradas por Gabriel García Márquez cuando éste aún vivía. Entre ellas que él y su esposa quedaron prácticamente sin un peso en el bolsillo para pagar el primer envío del original. El escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) ha recibido distintos homenajes en varios países, al igual que Cien años de soledad, que desde su primera edición, en 1967, se reeditó varias veces.

lunes, 7 de agosto de 2017

Un paseo por la 22ª FIL de La Paz



El primer estand que uno encuentra al entrar al Campo Ferial Chuquiago Marka es de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB) y del Centro de Investigaciones de la Vicepresidencia (CIS). El espacio ofrece una actividad peculiar; a través de unos lentes de realidad virtual, uno puede visitar el edificio de la Vicepresidencia y ver algunos cortos sobre, por ejemplo, “La lengua de Adán”, de Emeterio Villamil de Rada. Sin embargo, lo que más sorprende del estand es la calidad de los libros editados por la Biblioteca.

En el espacio de la BBB y el CIS podemos ver las 20 obras publicadas hasta ahora. Entre las que, por ejemplo, se encuentra “Cartas para entender la historia de Bolivia” compilada por Mariano Baptista Gumucio que también este año se le confiere el premio a la trayectoria Literaria de la Feria Internacional del Libro (FIL).

La “Antología del cuento boliviano” tendrá una presentación especial el día lunes 7. Así también, hoy habrá un conversatorio acerca de las “Continuidades y tensiones sobre el determinismo geográfico” en la obra de Jaime Mendoza a cargo del Colectivo Eduardo Idiáquez.

Otra propuesta interesante se encuentra en el estand de la Editorial Plural; donde uno encuentra el libro testimonial “Luis Espinal: El grito de un pueblo” escrito por Alfonso Gumucio, Gregorio Iriarte y Xavier Albó. También está un ensayo de Eduardo Mitre que, a su manera, trata de rastrear la pérdida y el encuentro en diferentes poetas latinoamericanos en “Las poéticas del Regreso”.

También existen espacios alternativos: un taller de sensibilización y una pequeña clase de la lectoescritura Braille. Uno puede ver y tocar obras como “Caperucita Roja” o la novela “Borrachera Verde” de Botelho Gosálvez.

Entre las novedades editoriales presentadas en la FIL, se destaca en la instalación de El Cuervo, el libro “Iluminación” de Sebastián Antezana y “El Chicuelo dice” de Wilmer Urrelo; también en el estand de Mujeres Creando se encuentra el último libro de María Galindo “No hay libertad política, sin libertad sexual” o, en la editorial Kipus un libro sobre Cochabamba escrito por Rafael Peredo y Celso Montaño, “Recuerdos de la ciudad de Totolima”.

El libro más esperado es el segundo volumen de la obra completa de Matilde Cazasola publicado por la Editorial 3600.

Así también, la tarde del jueves hubo un interesante debate entre Dennis de Oliveira (Brasil), Fernando Cajias (Bolivia) y Marianne Ponsford (Colombia), acerca de la relación entre el poder y la cultura en Latinoamérica. Dicho debate recorrió diversos temas como: la cultura popular, el realismo mágico y las industrias culturales.

La feria se encuentra en un buen momento, a pesar de una asistencia regular y poco masiva. Sin embargo, van pocos días de ésta, y seguramente hoy y mañana feriado, la ciudadanía de La Paz se abarrotará para ver qué hay y qué se ha escrito en Bolivia.



“La feria se encuentra en un buen momento, a pesar de una asistencia regular y poco masiva. Sin embargo, van pocos días de ésta (...)”


El Premio Franz Tamayo reconoce al narrador Rodrigo Urquiola y a la poeta Esperanza Yujra.

Enhorabuena

La 44 versión del Concurso Municipal de Literatura Franz Tamayo ha dejado en evidencia que la creación poética en Bolivia sigue viva y vital. Soy un convencido de que el poeta solo puede escribir desde lo que es y desde su propio mundo de vida, utilizando para ello su cuerpo como instrumento. Soy un convencido, también, de que el acto de la lectura opera de un modo distinto. La lectura presupone un acto de interpretación y diálogo entre la episteme del lector y el yo poético del texto, es decir, la voz del poema; no la del poeta. Es en ese acto signado por la interpretación y el diálogo donde se concreta la obra de arte: la poesía.

Así, cuando leo poesía o cualquier otro texto no trato de encontrarme con el poeta ni mucho menos lograr una comunión con él; sino más bien quiero dejarme interpelar por el texto y esa voz propia y singular que escucho cuando la leo. No busco nada a priori, nada a cambio, sino simplemente dejarme sorprender por lo que tiene que decirme. Si esa voz no me interpela, sin no me dice nada o me dice muy poco, el texto puede llegar a no interesarme, por muy bien escrito que esté, por mucha estructura que presente e, incluso, por la exquisitez formal en el uso del lenguaje que exista en él.

Por el contrario, la aparición de voces que digan algo nuevo —utilizando para ello un lenguaje distinto o poco ortodoxo— nos permite adentrarnos a nuevos campos de significación y a nuevas realidades, a nuevos modos de decir, en suma. Es esta contradicción permanente o encuentro simultáneo —según como se quiera interpretar— lo que le da vitalidad a la literatura.

La nómada, de Esperanza Yujra Gómez, y Sarcoma, de Édgar Soliz Guzmán, ganadores del primero y segundo lugar, respectivamente del Franz Tamayo de poesía, han materializado, una vez más, esta contradicción-encuentro en el ámbito de este concurso literario.

Lejos de pensar la polaridad como negativa, habrá que reconocer que ésta siempre estará presente en la creación poética. Ahora queda esperar la publicación conjunta de ambas propuestas, para que los amantes de la poesía formen su propio criterio. Enhorabuena.

El devorador de historias

Erick Ortega

En Oruro la vida es duro”, dice El Papirri, y el Rodrigo Urquiola sonríe chuecamente, como solo él sabe hacerlo. El Rodri es pues el típico mago que agarra los chuños secos y los convierte en manjares. Es sensible, pero no con la connotación enclencle y sensiblera de la palabra, es sensible porque capta y entiende su entorno. Todo ve y todo escucha para escribir su siguiente cuento o novela. Y si no la escribe no importa, él mismo es una suma de anécdotas sobre dos pies.

Para este bolivarista a morir que coqueteó —¿coquetea?— con el periodismo no existe el género de la noticia. Todo es crónica para él. Tiene una mirada extraordinaria de lo que lo rodea, un realismo mágico chasquipampeño que le ha permitido nutrirse de historias para plasmarlas en libros. Ya lleva dos de cuentos, dos novelas y una obra de teatro.

La política, los temas sociales y esas vainas no forman parte de su narrativa. Escribe de soledades, malas compañías, tristezas, familias rotas, animales endemoniados, de cosas que realmente conmueven.

Como sus obras son parte de cómo es él y para demostrar que es un todoterreno veamos parte de su currículo: embolsador en dos supermercados, duró tres días atendiendo en unos Gyros y otras dos semanas trabajó en un laboratorio. “Hacía aspirinas o algo así”, comenta al recordar sus años vestido de blanco. Vendió libros en ferias del libro de La Paz, Cochabamba y Tarija. También fue transcriptor, editor de libros, atendía una librería… “Mi único trabajo decente fue el de La Razón”, aclara. Se metió a tres carreras universitarias y dejó las tres. Nunca le hizo falta el cartón académico. Es literato sin acabar su carrera y periodista sin tener el título. En ambas canchas ha demostrado solvencia.

Pero que nadie crea que es inconstante. Al contrario, lleva una década detrás del premio Franz Tamayo y recién lo consiguió… y va por más.

Porque, después de todo, su verdadera razón (después del Bolívar) es la palabra. Y si de palabras se trata hay una que lo obsesiona y lo pinta de cuerpo entero… una ambivalente porque tiene solo dos letras, una consonante ubicada en el extremo final del abecedario y la vocal en el comienzo… es el resumen de sus ambivalencias: “wa”.

domingo, 6 de agosto de 2017

Los no videntes tienen un club de lectura en La Paz


Por segundo año consecutivo participó de la Feria Internacional del Libro de La Paz el Club de Lecturas de No Videntes de esta ciudad, un entusiasta grupo que se sitúa en la planta alta del bloque amarillo, donde invitan a otras personas que sufren esta discapacidad de la vista a unirse a ellos, y también promocionan sus libros y, claro, hablan de literatura en general.

El club está presidido por Fredy Valdivia, que perdió la vista a los 49 años, pero eso no le quitó los deseos de seguir disfrutando de un buen libro en su vida. “El Club del Libro se inicia el 17 de junio de 2015, con solamente ocho componentes; luego esto se fue incrementando hasta llegar a 15 y actualmente somos 12 integrantes, porque el tiempo que manejamos los ciegos es más difícil, no siempre podemos transportarnos”, explicó Valdivia, que hasta antes de perder la vista era bibliotecólogo.

Más apoyo
Valdivia dijo que se reúnen una vez al mes, comentan el respectivo libro y luego se ponen de acuerdo en el siguiente título. Hasta el momento han leído 24 libros, entre autores nacionales y extranjeros, escritos en braille, aunque también consiguen audiolibros. “Hemos percibido con ese criterio que ya no hay barreras para nosotros para poder acceder a leer un buen libro y recrear nuestra vida, porque el hecho de no ver no es impedimento para seguir creando en nuestra imagen mental lo bueno y lo bello que es vivir. No tenemos la posibilidad de ver a nuestros seres queridos, de ver los colores, la belleza de la naturaleza, pero el libro nos recrea cada una de las cosas que el autor está viviendo”, mencionó.

El club fue una idea de Ana María Forgues, y también del Instituto Boliviano de la Ceguera, aunque les sigue siendo difícil encontrar libros en braille: “Hemos agotado toda nuestra lectura y nuestros niños también necesitan libros de lectura, aunque ahora la educación es inclusiva, no tienen libros”, comentó Valdivia, que ha escrito un par de obras en los que comparte su experiencia en la literatura para no videntes en Bolivia.

Hablar de literatura
Alberto Plata y su esposa, Carmen, ambos ciegos de nacimiento, son dos de los integrantes del club. Ambos además comparten la pasión por la música. Carmen fue profesora de piano y acordeón durante mucho tiempo y Alberto fue integrante del grupo Los Inseparables, y también son miembros del Club del Libro.


“Somos fundadores del club, queremos promover entre la gente esto, promover la cultura, trajimos libros en braille para vender y al año queremos pedir más textos a algunas instituciones para leer”, dijo Plata.
Por su parte, Carmen dijo que estaba feliz porque en el club pueden confraternizar y hablar de literatura con otra gente: “Hemos avanzado muchísimo. Hemos leído cuentos para niños y también libros como Borrachera verde y la Constitución Política del Estado”, explicó la maestra jubilada.

Yolanda Moscoso aún tiene un pequeño porcentaje de visión, por eso ella todavía escribe y quiere convertir sus textos al braille, para que otras personas puedan apreciar lo que trata de decir. “Es lo que más cuesta, hallar libros en braille”, dijo Moscoso, que tiene un libro de poesía listo.