lunes, 24 de abril de 2017

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Cuando vibraba la entraña de plata (EPUB)


Product Description
La trama del libro de Enrique Viaña, Cuando vibraba la entraña de plata (crónica novelada del siglo) (1948), se centra en Nicolás Ludueña, ciudadano medio de la Villa Imperial de Potosí, cuya vida se articula a circunstancias y detalles ocurridos entre 1598 y 1626. Ludueña es un ciudadano corriente que se bate contra los vascos cuando las circunstancias lo requieren, que juega y bebe con sus amigos en el Mesón del Desorejado, todo esto en una atmósfera más bien austera, que se hace galana y refinada en las fiestas oficiales, aunque sórdida en la mina y en los ingenios.

Esta novela ofrece, además, un inquietante misterio asociado a la presencia y a los saberes indígenas que inciden y determinan el desarrollo del relato. El narrador-cronista, que no forma parte de la historia ni opina al respecto, articula los diálogos que intentan reproducir la oralidad potosina a través de un español antiguo sobre el que se graban voces quechuas del cotidiano urbano de la época.

De esa manera, nos enteraremos cómo fueron esos oficios que tienen que ver con la tierra y los metales, y también cómo se gestaron esas luchas entre vicuñas y vascongados, al mismo tiempo que seguiremos las aventuras y desventuras de Nicolás Ludueña y veremos configurarse una sociedad y una cultura americana.

Este libro, editado por el Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia está registrado bajo la licencia de Creative Commons: Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0).



Ficha técnica

Formato: EPUB (sin DRM)
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Tamaño archivo: 1 Mbyte (aprox.)
Idioma: Español



José Enrique Viaña Rodríguez

Jiosé Enrique Viaña nació en Challapata (provincia Abaroa, Oruro), el 17 de abril de 1898, pero vivió en Potosí la mayor parte de su vida. Estudió en el colegio San Calixto de La Paz y posteriormente se inscribió a la Escuela de Ingeniería de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), aunque por motivos económicos tuvo que abandonar estos estudios. Luego se trasladó a Potosí, donde trabajó en las minas. En esta ciudad inició amistad con intelectuales del mundo de las letras. En 1918, junto a un grupo de esos jóvenes, organizó el ya mítico movimiento Gesta Bárbara. Es autor del libro de cuentos Jardín secreto (1919), del poemario Camino soleado (en la paz como en la guerra) (1936) y de Ananké (1977), su novela póstuma.
Fue un gran promotor cultural como director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Tomás Frías de 1948 a 1951. Dirigió la revista Universidad de esa casa superior de estudios. En 1951 publicó Glosas a las páginas del Ingenioso hidalgo Don Miguel de Cervantes Saavedra, textos que fueron escritos en ocasión del cuarto centenario del nacimiento de este autor. En 1970 fue merecedor del Premio Nacional de Literatura junto con el poeta tarijeño Octavio Campero Echazú.
Murió en Potosí en 1971.


Willy Flores lleva 24 años como declamador y poeta

El declamador Willy Flores lleva 24 años como declamador y poeta, resaltando en el ambiente cultural con proyectos de formación a niños y jóvenes alteños.

TRAYECTORIA

Según relato del artista, empezó en el rubro a los 14 años, cuando una de sus maestras lo impulsó a continuar en la declamación aprovechando su voz y su calidad en la interpretación.

Cuatro años más tarde logró el primer triunfo como poeta ganando el Festival Pluma de Plata en 1998.

Posteriormente, el trabajo del artista fue destacado en proyectos culturales, ya que con su apoyo se logró establecer actividades por el Día de la Poesía en El Alto, con lo que se busca potenciar la práctica de la expresión oral en la urbe alteña. A partir de esto, se impulsaron seminarios, concursos y festivales en los que se muestra el talento de los declamadores alteños, especialmente niños y jóvenes.

“Uno de los hitos que marca mi vida es haber conocido a Aldo Velásquez, famoso actor que fue mi maestro en el año 1996. Nuestro trabajo comenzó cuando el teatro de la Alcaldía Quemada era un depósito, escenario que fue aprovechado para la formación de decenas de artistas alteños”, expresó el autor.

INSPIRACIÓN

Flores comentó que su inspiración para la composición de poemas, habitualmente, llega de su contexto, sus vivencias y lo que puede apreciar en la urbe alteña.

“Uno de los grandes desafíos que tengo con mi obra es el hecho de poder trabajar desde mi contexto, el hecho de poder tener una responsabilidad social y un trabajo comprometido denunciando las asimetrías e injusticias del sistema, buscando reivindicar a los jóvenes y sus valores culturales”, aseguró el entrevistado, al momento de agregar que parte de su inspiración también está dedicada al amor.

Por otra parte, Flores informó que cuenta con al menos 10 libros escritos de los cuales fueron publicados cuatro, “Plusvalía”; “Poesía Alteña, El Alto de pie, nunca de rodillas…”; “Machaq Mara” y “Satiri Jutiri”.

Además, presentó un disco denominado “Para Amarte” y un texto artesanal llamado “Búho Blanco”.

ALBOR

Otro de los triunfos del artista es el centro “Albor, Arte y Cultura”, una institución que radica en la urbe alteña pero ya conocida en todo el país, Latinoamérica y Europa.

La entidad cumplirá esta gestión 20 años de existencia, luego de haber nacido en plazas de la ciudad con el apoyo de cinco personas.

Según cálculos de Flores, este centro formó aproximadamente a 20 mil niños y jóvenes en artes culturales, además, se encuentran a cargo de los principales festivales de declamación del país, luego de un arduo trabajo por la mayor parte del territorio boliviano.

Cabe destacar también, que en la actualidad este centro no se dedica tan solo al arte de la declamación, sino que irrumpió en el teatro impulsando decenas de obras, entre las que resalta “Las Venas Abiertas de América Latina” que ya cumplió las mil presentaciones.

ACLARACIÓN

Finalmente, Flores aclaró que sus trabajos son usados por cientos de declamadores en todo el país, quienes, a lo largo de su carrera, se encargan de interpretar sus obras dándolas a conocer a los habitantes de todo el país y del exterior.

Como ejemplo citó al declamador y poeta Israel Tarquino, quien en repetidas oportunidades interpretó su poema “De pie hermano alteño… ¡De Pie!”.

domingo, 23 de abril de 2017

La guerra del papel



Un epistolario unilateral, ambientado en un país ficticio en los años 2033 a 2036: el protagonista, mediado por un nuncio, escribe decenas de cartas confiando —sin poder comprobarlo— en que éstas llegan a buen destino.



Autor: Osvaldo Calatayud Criales Editorial: 3600

Páginas: 397

Año: 2016

Concurso Municipal de Literatura “Franz Tamayo”



“El destello” de Claudia Peña, junto a otros 6 cuentos finalistas del concurso que fue instituido en 1965 y está destinado a promover la creación literaria. A lo largo de las últimas décadas se ha convertido en un referente que refleja el panorama de las letras bolivianas.



Autores: Varios Editorial: 3600

Páginas: 73

Año: 2017

Revista Cuarto intermedio No. 115



La Revista Cuarto Intermedio lleva ya más de 20 años brindando un espacio de reflexión, diálogo, lectura y búsqueda de caminos de solución.



Autor: Silvia Guzmán

Editorial: Cuarto Intermedio

Páginas: 140

Año: 2017

Luis Luksic cultivó el vanguardismo, el surrealismo y la protesta social con una pintura indigenista y una poesía audaz.



El poeta y artista potosino, de ascendencia yugoslava, Luis Luksic falleció en 1988 en Venezuela. La crisis política de finales de la década de los 40 le obligó a exiliarse allá. Este no deseado alejamiento terminó por aislarlo del ámbito artístico y cultural de Bolivia, y por eso en la actualidad se tiene pocas referencias acerca de su labor poética, artística y política.

El crítico de arte Rigoberto Villarroel Claure, en su estudio Arte contemporáneo: Pintores, escultores y grabadores bolivianos, retrata brevemente el trabajo artístico que desempeñó Luksic en Bolivia. Según Villarroel, Luis Luksic fue un gran colaborador en la clasificación y restauración del acervo artístico. Ejerció el profesorado y posteriormente asumió la Dirección en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles Reyes de La Paz. Con referencia a su técnica artística, Villarroel afirma:

“Está dotado de teoría académica y conocimiento técnico; conoce los secretos de su pintura (…). Cultivó con asiduidad el paisaje neoimpresionista, con virtuosidad en la combinación del colorido imaginativo y libre, sin tendencia ni concepto preconcebido”.

Fiel a su época, Luksic fue influido por el “misticismo de la tierra”, como se ve por ejemplo en sus acuarelas coloristas Nacimiento indio, Felices pascuas para el pueblo o Danza de la diablada. Estos motivos indígenas tuvieron cierta notoriedad y atención en distintas exposiciones individuales en el Museo Social Argentino (Buenos Aires), en 1948; en la Real Sociedad de Acuarelistas (Londres) y en la Casa de América Latina (París) ambas muestras celebradas en 1949; y en el Club Paraíso de Caracas (Venezuela), en 1959, entre otras.

En el campo poético Luksic se movió entre el vanguardismo, el surrealismo y la protesta social. Los escritores Armando Soriano Badani y Julio de la Vega, en su compendio Poesía Boliviana (La Paz, 1982), se inclinan en considerar las odas de Luksic como una manifestación de la etapa vanguardista en Bolivia: “Nutridos de cierto objetivismo realista cultivado con imágenes renovadas y audaces, y un vanguardismo de subjetiva tendencia que penetra hasta las abismales profundidades del subconsciente (…). Estos vanguardistas renuevan la poesía, insuflando un inédito soplo emocional que transforma su imagen original”. El bohemio Luksic llegó a publicar Cantos de la ciudad y el mundo. Poemas 1932-1947; Cantos de la ciudad y del campo (ambos poemarios se publicaron en 1948); 4 poemas y dibujos (1958); Cuatro conferencias (1963); y Elogios a este paraíso terrenal en el que vivimos (1980).

Finalizada la guerra con Paraguay, en 1935, Luksic fue seducido por la política. El escritor y político José Antonio Arze describe esta etapa: “Por suerte, lo mejor de la juventud menor de 40 años se alineó decididamente, después de la Guerra del Chaco, bajo las banderas de la izquierda antifascista. Dos de los mejores valores poéticos de hoy, Yolanda Bedregal y Luis Luksic, son antifascistas”. El trovador Luksic fue uno de los fundadores del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) y luego pasó a militar en el Partido Comunista de Bolivia (PCB). A partir de los años 40 participó activamente en el Congreso de Izquierdas como delegado del Grupo Vanguardista de La Paz.

Sobre este periodo político, el subjefe del PIR Ricardo Anaya Arze indica: “En La Paz se agrupó una juventud brillante y luchadora, pero no alcanzó a desplegar estrategia política sistemática, lo cual impidió una acción más positiva del PIR en la sede de gobierno”, Anaya hace referencia a los entusiastas jóvenes: Julio de la Vega, Alberto Crespo Rodas, Alfredo Otero, Luis Luksic, Jaime Saenz, Emilio Estrada, entre otros. El espíritu revolucionario de Luis Luksic fue plasmado en cantos surrealistas inspirados en el PIR.

La agitada época que le tocó vivir al versificador Luksic se tradujo en persecución, prisión y destierro por sus convicciones. Gastón Cornejo Bascopé indica que Luksic “permaneció dos años en París, donde dio conferencias en la Maison de L’Amerique Latine y participó en el evento político más importante de ese tiempo: El 2do Congreso Mundial de la Paz celebrado en París en abril de 1949 donde se reencontró con Pablo Neruda y compartió ideales y presencia con grandes personajes, Pablo Picasso, Joliot Curie e Ilya Eremburg”. Una vez clausurado el evento Luis Luksic viajó a Venezuela, donde tuvo una actividad fecunda en la pintura, el dibujo, la caricatura, la poesía, relator de cuentos, titiritero y tuvo un fugaz paso por el teatro y cine. Su agitada labor artística se fue desvaneciendo con el pasar de los años, al final de su vida terminó desamparado y enfermo en un hospital universitario de Caracas.

Melissa Sauma gana el Escritores Noveles


La Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz anunció el fallo de la 8.ª versión del Premio Nacional Escritores Noveles, que este año correspondió al género de la poesía, dando como ganadora a Melissa Sauma, que se presentó con el libro Luminiscencia. Igualmente, el jurado decidió otorgar mención de honor al libro Llave de agua, de Amílkar Jaldín.

El premio, consistente en el monto único e indivisible de Bs 7.000 y la publicación del libro, será entregado durante la realización del IV Encuentro Internacional de Poesía en la Ciudad de los Anillos, en el marco de la 18.ª Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra, que se realizará del 31 de mayo al 11 de junio.

33 trabajos
De 33 libros presentados a concurso, cinco fueron descartados de principio al no cumplir los requisitos establecidos en la convocatoria. De este modo quedaron 28 libros de poesía en concurso, de los cuales fueron elegidos nueve finalistas, de donde salió ganadora Sauma.

El jurado estuvo compuesto por el poeta, tallerista y narrador Gustavo Cárdenas; la poeta, crítica y docente universitaria Mónica Velásquez Guzmán; el poeta, ensayista y narrador Gary Daher; la poeta Vilma Tapia Anaya y la crítica y docente universitaria Claudia Bowles Olhagaray.
Melissa Sauma es economista de profesión y MBA en Dirección y Gestión Empresarial. Explora distintas artes, entre ellas la literatura, la danza y la fotografía.
En 2016, su cuento Oniria obtuvo una mención en el de Premio Franz Tamayo.