martes, 17 de octubre de 2017

El ABNB celebra mañana 134 años de vida

El Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB) celebrará su aniversario 134 con un diverso y atractivo programa de actividades.

La "Jornada conmemorativa al 134 aniversario del Archivo Nacional de Bolivia y al Día del Archivista Boliviano" se desarollará mañana, miércoles.

Iniciará a las 9:30, con un homenaje a Ernst Otto Rück, primer director del Archivo General de la Nación, a cargo del investigador Benjamín Torres.

A las 10:10, tendrá lugar la evocación a Juan Ramón Jimenez, en el marco del centenario de la primera edición de "Platero y yo", a cargo de los alumnos del Colegio María Auxiliadora.

A las 10:30, será el turno del escritor Óscar Díaz, que hablará sobre su último libro "Territorios del Azar: los insospechados mundos de la literatura".

Después del descanso, por la tarde, a las 15:30, Máximo Pacheco, director del ABNB, y Benjamín Torres se ocuparán de la historiografía de Juana Azurduy de Padilla.

Finalmente, a las 17:10, volverá Díaz con "Territorios del Azar: ficciones para reír y para llorar".

La Ley del 18 de octubre de 1883 creó el Archivo General de la Nación sobre la base de la documentación de la antigua Audiencia de Charcas.

Unos años después, con la Ley del 28 de noviembre de 1898, se ratificaron las competencias que tenía hasta entonces: ordenar y clasificar la documentación; y se ampliaron las de conservasión y difusión de la documentación generada por los distintos poderes del Estado.

Un río que crece se presentará en La Paz



La obra sobre 60 años de la literatura boliviana, aporte de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), se presentará el martes 17 en la ciudad de La Paz como parte del aniversario de esa asociación.

Siete autores bolivianos presentan una visión panorámica de las letras nacionales durante las últimas seis décadas.

Ellos son Mariano Baptista Gumucio, Edmundo Paz Soldán, Mónica Velásquez, Magela Baudoin, Martín Zelaya, Giovanna Rivero y Gabriel Chávez Casazola, editor del trabajo, publicado por Plural editores.

“Las autoridades de Asoban consideramos que a tiempo de conmemorar el 60 aniversario de nuestra entidad realizamos un sustantivo aporte a la cultura e historia intelectual del país, llenando un notorio vacío en la bibliografía boliviana. Esperamos que esta contribución ayude a profesionales, estudiantes, investigadores nacionales y extranjeros, y todos los interesados en conocer la evolución de la literatura boliviana desde 1957 hasta hoy, igual tiempo de existencia de nuestra asociación”, dijo Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de Asoban.

La obra se presentará el martes en La Paz, en el Centro de Eventos La Castela, a las 19.30. Similar actividad se hizo en Cochabamba y Santa Cruz.

Se presenta en La Paz Diccionario de archivistas



En homenaje al Día del Archivista Boliviano, el miércoles 18 de octubre se presentará el diccionario de archivistas, en el hall de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional, a las 19.30.

Guardianes de la memoria. Diccionario Biográfico de Archivistas de Bolivia es un trabajo de recopilación y compilación de personalidades históricas que se dieron a la tarea de registrar, en su momento, hechos y material bibliográfico o manuscrito con el fin de proteger información relevante para la historia.

La obra fue compilada y redactada por Luis Oporto Ordóñez con la colaboración de Carola Campos Lora, Édgar Ramírez Santiesteban y Gonzalo Molina. Contiene 968 entradas, 66% corresponde a varones en distintas épocas, 22% a mujeres que aparecen con identidad propia a partir de la segunda mitad del siglo XX.

El diccionario, que se entregará a las bibliotecas y archivos de La Paz, es único en su género en el mundo, pues ningún país ha registrado a sus archivistas, hombres y mujeres, que tienen el mérito de custodiar, sistematizar y hacer accesible la memoria de los pueblos desde sus orígenes hasta la actualidad. Se integra a los precursores de la archivística boliviana, los archiveros del inca, quipucamayoc y amautas. Por lo general, los archivistas son desconocidos e invisibilizados.

viernes, 13 de octubre de 2017

Maximiliano Barrientos: “Detesto las novelas que intentan explicar un país”


En el cuerpo una voz, la nueva novela de Maximiliano Barrientos gira en torno a la venganza y se desarrolla en un territorio árido, con pasajes pos apocalípticos y bastante violencia. El libro del escritor cruceño se presenta esta noche en la librería Trapezio (Alejandro Ramírez #14) a las 20:00. Este trabajo de Barrientos también se publicará en Argentina y España, con la editorial Eterna Cadencia; y en México, con la editorial Almadía.

Por la sinopsis del libro, es un texto muy diferente a los que venías escribiendo ¿Qué fue lo que te llevó a esta historia de En el cuerpo una voz?
Tenía ganas de escribir una novela que girara en torno a la venganza, un tema que da vueltas en La desaparición del paisaje y en el cuento Sara de Una casa en llamas. Tenía ese deseo pero era solo eso, un deseo, hasta que tuve esta imagen mientras iba en el micro por Los Pozos: una tamborita tocando frente a unos soldados agotados y ebrios en un día caluroso. En vez de carne de vaca asaban a personas. Esa mezcla de festividad y barbarie detonó algo, y ahí supe que tenía una historia y que tenía que resolver cómo conectaba la venganza con esa imagen, cómo la podía volver narrativa. Si bien esta idea estuvo en el principio, la novela tiene capas, distintos tiempos y nudos narrativos. La venganza es solo una de otras tantas líneas argumentales.

Teniendo en cuenta las menciones a ‘la disolución del Estado de derecho’ y ‘El general’ y la inclusión de la ‘Nación Camba’ ¿La novela recorre algún pasaje de la historia social o política de Bolivia?
La guerra civil y el desmembramiento de Bolivia me sirvieron como un contexto para volver concreta las situaciones planteadas por la novela. Lo que importa son los personajes, lo otro es sencillamente un escenario que le da asidero al conflicto. Detesto las novelas que intentan explicar un país, yo no cometeré esa estupidez. Quiero que la lean como sugirió Nabokov que se debería leer la literatura, como un cuento de hadas: es decir, desde su condición de ficción. Más que dialogar con un periodo de la historia, imagina qué habría sucedido si las cosas se hubieran ido de nuestras manos hace diez años. El General me interesó como una figura de poder e impunidad, como la encarnación de la abyección -que es uno de los temas de la novela-, pero también como el instrumento de otra cosa más.

¿Qué fue lo más difícil para vos al momento de crear el pasaje pos apocalíptico que se describe en el libro?
La novela tiene seis bloques, ese paisaje apocalíptico -por ponerle un nombre- solo abarca los dos primeros, los otros cuatro transcurren en la reconstrucción de un nuevo estado, en esa paz tramposa, en el pos trauma. Abarca alrededor de veinte años en la vida de los personajes. Me interesó coquetear con diversos géneros narrativos: el gore, la novela de aventura, el thriller, el horror. Estoy podrido de las novelas contemplativas y del gesto chato y exhibicionista de la autoficción: quería una novela de acción en la que pasaran cosas y quería también una novela muy local -por eso la alusión a la Nación Camba-. Pude haber trabajado con un país imaginario para esquivar las connotaciones políticas que son lo menos importante, pero me pareció tonto no aprovechar eso que tenía tan a la mano.

En el cuerpo una voz es tu octava publicación ¿Qué marca este libro en tu carrera como escritor?
Sería el sexto, ya que los dos primeros publicados en Bolivia fueron transformados para convertirse en los que en 2011 sacó Periférica en España. Siento que este libro condensa algunas búsquedas que ya se atisbaban en cuentos de Una casa en llamas: el cuerpo como realidad primordial (el principio de todo, de la ética para empezar), la naturalización de la violencia, o también lo opuesto, cómo la violencia -cuando es acontecimiento- revela al cuerpo, lo antepone a todo discurso, restituye su lugar de única certeza. También, a nivel formal, me tomé la libertad de experimentar con el lirismo. Hay un bloque de la novela que bien podrían ser poemas en prosa.

¿Cuáles fueron tus referencias literarias, musicales y fílmicas a la hora de construir este libro?
Dos películas tienen cierta conexión con esta novela: una es Psicosis, de Alfred Hitchcock, y la otra es The Hit, de Stephen Frears. Las escenas de canibalismo que aparecen en los primeros bloques son un guiño a El Entenado, de Juan José Saer. Soy un grandísimo admirador de Saer y no pierdo oportunidad para declararlo el gran estilista de nuestra lengua. Finalmente, creo que la trilogía de Agota Kristof también estuvo ahí, como un tótem que irradiaba luz.
Especialmente el primer libro, El gran cuaderno, el mejor de todos. Algo en el tono, en el distanciamiento emocional, en la condensación de la prosa y en cómo esto se conecta con el manejo de la intensidad y con el ritmo.

Lucía Carvalho presenta Fiesta equivocada, en La esquina del Cronopio


Fiesta equivocada no es solo el primer libro de Lucía Carvalho, también es una síntesis de los versos que desde los 17 años fue hilvanando y descosiendo hasta lograr el tejido que son los más de 30 poemas que esta noche, a las 20:00, presentará en el bar La esquina del Cronopio (calle La Riva 250)
A sus 24 años, la joven violinista desvela otra faceta creativa que ha ido desperdigando en diversas publicaciones.

En este proyecto, Carvalho no viene sola, junto a ella se encuentra Aino Siroiinen, amiga y compañera de origen finlandés que conoció en Bordeaux (Francia), donde estuvo de intercambio hace tres años.

Siroiinen es fotógrafa y ha tratado de reflejar los sentimientos y emociones de los poemas de Carvalho en 14 imágenes que también forman parte del libro.
“Después de haberlo conversado muchas veces y sentir que los poemas estaban listos, decidimos hacer este proyecto juntas y publicar este libro de poemas y fotografías”, explica la escritora.

Fiesta equivocada es también el nombre de uno de los poemas, pero que resume el espíritu de la publicación. “De alguna manera todo el libro es como el sentimiento de estar en una fiesta con amigos y luego la sensación de que solo te querés ir a casa a dormir. Ese paso del frenesí a la tranquilidad. Esa ambigüedad de la alegría y la tristeza está expresada a lo largo del libro tanto en los poemas como en las fotografías”, comenta Carvalho, que agrega que el trasfondo de sus poemas hablan de crecer, madurar, amor y de soledad.

La autora reconoce que su formación musical (hace 13 años que toca el violín) ha permeado su narrativa y por eso es que “hay un poco de musicalidad en sus poemas”. De igual modo su gusto por las artes plásticas y la fotografía, pese a que no realiza ninguna de estas actividades, también han influido en la creación de las imágenes que hay en los poemas.

Carvalho también confiesa que el objetivo de ella y de Siroiinen no es lograr vender muchas copias de su libro, sino compartir con los lectores lo que ambas han estado haciendo desde hace tiempo: “Un proyecto de dos amigas que solo esperan que los que se acerquen a su trabajo disfruten al ver y leer”.
Cabe indicar que Fiesta equivocada es una publicación autogestionada bajo el sello editorial Torre de papel. En los próximos días estará a la venta en las librerías de la ciudad a Bs 50.

Esta noche la poeta y guionista Patricia Gutiérrez será la encargada de hacer la presentación del poemario.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Alcides Parejas Moreno: “Para hacer una biografía tenés que enamorarte del biografiado”


El historiador cruceño Alcides Parejas presenta hoy la biografía de uno de los protagonistas fundamentales en las luchas independentistas de Santa Cruz. Un personaje apasionante, pero poco conocido. La presentación del libro se realizará a las 20:00 en la sede de la fraternidad Haraganes (calle Chuquisaca, esquina Ñuflo de Chávez). Conversamos con él para conocer detalles de su nueva publicación.

¿Por qué le surgió la inquietud de escribir acerca del padre José Andrés Salvatierra?
Me encontré con él cuando me metí a escribir una obra de teatro para rescatar a otra figura importante de ese periodo, que fue Ana Barba. Como estaba escribiendo ficción acerca de personajes históricos junté la figura de ella y la del padre José Andrés Salvatierra, porque me pareció interesante que Ana Barba tuviera una idea libertaria a través de él. A partir de ese momento me entró curiosidad por el personaje y empecé a investigar; y me di cuenta de que había muy pocas fuentes primarias. Las principales están en el archivo del padre Adrián Melgar I. Montaño, pero muy pocas.

Entonces recurrí a los archivos de Sucre, a través de un colega de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica, y él me buscó documentos, pero no tuvo mucho éxito. Se sabe lo que hizo, pero los documentos no están disponibles. Entonces el desafío se hizo mayor. Al no tener una abundante documentación sobre él abordé su tiempo y a partir de ahí su biografía. Pero una de las cosas que más me enamoró (porque para escribir una biografía tenés que enamorarte del biografiado, porque si no no podés hacer nada) es lo que escribió Alcide d'Orbigny cuando lo conoció: “Al día siguiente fui a ver al prefecto, exmilitar y muy buen hombre, y al cura Salvatierra, a quien no se puede ver sin amar".
Eso me llenó de curiosidad, porque debió ser un hombre al que vos lo mirás de frente y te llena de confianza.

¿Cuáles fueron sus orígenes?
Él era de una familia muy cruceña, de padre militar. Es más, tenía un hermano que también era cura, José Rafael, pero por esas cosas de la vida, mientras José Andrés era patriota, su hermano, que recibe la misma formación, era realista. Mientras José Andrés era un hombre piadoso, entregado a la Iglesia, un filántropo, su hermano disfrutaba de la buena vida. Es uno de los que Humberto Vásquez Machicado menciona como uno de los 'canónigos tahúres' en su famoso texto Obispos y canónigos tahúres, Crónica de la Santa Cruz Colonial. Hay también un tercer Salvatierra que ha causado confusión.

En la Junta de Gobierno del 24 de septiembre de 1810 se menciona a una persona con ese apellido y durante muchísimo tiempo se creyó que era José Andrés, pero él en esa época estaba en Membiray, donde hace el levantamiento de las tropas. Varios historiadores repitieron ese dato equivocado. Pero eso no le quita ningún merito, porque además de haber sido el mentor de Cañoto (es él quien le mete las ideas revolucionarias), va a Membiray y adoctrina a los soldados en favor de la libertad.

¿Esa inclinación hacia las ideas independentistas tiene que ver con su educación en Chuquisaca?
Sin lugar a dudas. No todos los que fueron a Chuquisaca se volvieron patriotas, también estudió allá su hermano, pero él parece que se impregnó de todas esas ideas, se entusiasmó con ellas y fue más un transmisor que un activista; igual va a sufrir las consecuencias. Por sus ideas la pasó muy mal. Fue exilado, tuvo que huir, estuvo de cura en un pueblito de Potosí, luego estuvo en Buenos Aires y Montevideo, donde también la pasó mal, pero fijate como son las cosas, en el año 1823 la santa sede mandó una comisión a Santiago de Chile, era la Misión Muzi, que pasó por Montevideo y dentro de esa misión venía un sacerdote, que luego se convirtió en el papa Pío IX. El padre Salvatierra lo conoció y muchos años después, cuando lo propusieron para que fuera arzobispo de Chuquisaca, es Pío IX el que dijo que no podía ser él por su avanzada edad. Sin duda alguna lo impresionó. Imaginate la cantidad de gente que debió toparse en ese viaje, pero recordaba a ese curita de Montevideo.

¿Qué otros aspectos de la personalidad de Salvatierra usted pudo encontrar?
Era un hombre que se lo puede catalogar como un humanista, que predicaba la libertad, cosas que eran poco ortodoxas políticamente; sin embargo, era piadoso y un filántropo, porque mientras vivió en Chuquisaca ayudó a todos sus paisanos. Su fortuna, que no era poca, la donó en su totalidad, por eso cuando muere lo único de él era lo que llevaba puesto. No hay que olvidar que donó lo que actualmente es la iglesia San Roque, también influyó para que lleguen los franciscanos y dio plata para que se arregle la iglesia de San Andrés. Era uno de esos cruceños que hacía las cosas no por figurar, sin alardear. Es que los personajes apasionantes son los corrientes. O sea, ser héroe cada día hace al personaje y lo hace muy recio, un héroe permanente, y ese es el caso de Salvatierra.

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