- ¿Has encontrado en el cine latino una obra o corriente McOndo que siga la corriente literaria de la que sos parte?
- Si manejas el término McOndo como una sensibilidad contemporánea que muestra lo híbrido de la cultura americana y su relación intensa con la cultura pop norteamericana y los medios de comunicación masiva, en ese sentido McOndo no descubrió nada, sino que fue una intensificación de muchas corrientes que se desarrollaron a lo largo del siglo XX en América Latina. En el cine, en la época en que se publicó la antología (McOndo), a finales de los 90, hubo dos películas que capturaron esa sensibilidad. Una fue Amores perros y la otra fue Y tu mamá también. Por un lado, Y tu mamá también agarra muy bien el imaginario de las nuevas juventudes latinoamericanas, en este caso entre la clase media y la clase privilegiada y su relación difícil con el país. Parecía una historia ligera, un road movie, pero tenía una cosa muy profunda, un encuentro de adolescentes con el México profundo en la carretera. Y Amores perros también tenía otra forma de tratar la violencia urbana en el México contemporáneo. Ambas capturan muy bien a Latinoamerica híbrida, urbana, compleja de fines del siglo XX y principios de este siglo.
- Estas películas ya son clásicas, ¿qué otro título más reciente te ha conmovido. Por ejemplo, El secreto de sus ojos?, lo menciono porque hay Premio Oscar de por medio…
- El secreto de sus ojos me pareció una película tramposa. Creo que nunca terminé de creer a Ricardo Darín en su papel de personaje envejecido, no sé si era por el maquillaje, no terminé de creer el personaje, tampoco la escena en el estadio, ese reconocimiento muy ‘hollywodiano’ del asesino en un espacio tan pequeño. Eso no suele ocurrir en los estadios.. Es una película eficiente que narra una historia con mucha profesionalidad y tiene una buena vuelta de tuerca al final, que era una gran salida, pero, en todo caso hay muchas otras películas latinoamericanas más importantes. Por ejemplo, como obra intensa todo lo que ha hecho Lucrecia Martel es de primer nivel. Ahí hay un mundo lleno de recovecos, de sutilezas, de complejidades. Quizás del cine latinoamericano de los últimos 15 años me parece entre lo más consistente. Luego, películas específicas. Me gustó mucho, aunque prometía más de lo que cumplía, Temporada de patos. Y del cine brasileño, Tropa de élite.
- Llosa, La teta asustada…
- Las dos películas de Claudia Llosa también me parecieron de lo mejor que he visto en los últimos diez años, La teta asustada es especialmente buena…
- Hablas de cine brasileño, argentino... y en algún lado leí que no hay un cine latino, sino segmentado por su origen...
- Sí, lo mismo se puede decir de la literatura latinoamericana. No hay una literatura latinoamericana, hay varias que, por cierta comodidad conceptual, las terminamos de ubicar bajo un mismo término, pero si tú lees la literatura del Caribe es muy barroca, diferente a la literatura del Cono Sur, o a las cosas que ocurren en la región andina, en Perú, en Bolivia. Lo mismo se puede decir del cine. Por una cuestión del lenguaje o de ciertas temáticas puedes hablar de que hay un aire de familia o por comodidad conceptual. Pero, lo que prima en realidad es una variedad de propuestas.
- ¿Es un error agrupar así, o está bien por ese aire familiar al que te referís?
- No diría que es un error. Cuando hacemos crítica tendemos, casi inevitablemente, a simplificar las cosas por comodidad conceptual, pero una vez que comienzas a analizar, comienzas a ver las diferencias, las divergencias y lo difícil que es encasillar. De cine hablo más como espectador que trata de estar al día. Pero en literatura, que es lo que enseño, lo primero que digo a mis estudiantes es que recuerden que Latinoamérica son más de 20 países. En un semestre de 14 semanas vamos a ver 7,8 libros, que van a representar lo latinoamericano, que hay varios países y problemáticas que no podremos tocar y el curso se llama Literatura latinoamericana.
- Encontré en la prensa norteamericana una coincidencia sobre el hecho de que La red social, de David Fincher, perdió porque se estrenó en una fecha lejana a los Premios Oscar, lo que no sucedió con El discurso del rey ¿Cómo ves ese análisis y cómo viste los Premios Oscar?
- El discurso del rey me pareció un muy buen producto comercial, muy predecible, pero me conmovió, eso fue lo curioso. Desde el comienzo entras en esa categoría de triunfo del espíritu humano ante la adversidad, que es uno de los casi, casi bastiones de Hollywood. Una vez entré y dije, esta es una película más de ese tipo, reconozco que me conmovió a pesar de que yo sabía que al final el rey iba a aprender a hablar gracias a este profesor. Pero pensando en las películas de este año elegiría La red social o Toy story 3, que me parece como un prodigio de fuerza narrativa y de construcción de un mundo narrativo
- Creés que El discurso del rey no mereció el premio…
- Es una gran película, pero cuando se hagan las sumas y las restas, cuando pase el tiempo, no creo que quede como un clásico del cine.
- No como Toy Story...
- Toda la saga de Toy Story sí va a quedar.
- ¿Viste Biutiful?
- No, no la he visto por ciertos prejuicios que tengo contra la última parte de la obra de Iñárritu… supongo que algún día la veré.
- ¿Cómo ves a los Oscar y a los Globo de Oro? ¿Hay muchos premios en el cine?
- Al Oscar creo que no hay que tomarlo tan en serio. Una cosa es el buen cine que se hace y otra cosa son los Oscar, y a veces ambas cosas coinciden. En la literatura, Borges, Kafka, Proust no recibieron el Premio Nobel, pero hoy son tres indiscutibles del siglo XX. Hace dos años, la final era entre The heart locker y Avatar, y a mí Avatar me entretuvo bastante, pero no sentía que era una gran película. Defendí a The heart locker contra otros amigos que decían que era una película fascista porque tenía una apología del militarismo norteamericano. Yo me creí el personaje de desactivador de bombas, me pareció fascinante todo ese mundo, y que el Oscar había acertado.
- ¿Cómo evaluás la incorporación del 3D en el cine?
- En ciertos casos creo que le suma al cine. Hay películas que se nota que están hechas para el 3D como Avatar, en la que los efectos del 3D están incorporados a la película misma, y en otros casos el 3D viene después, para tratar de sacar más ganancias. En Estados Unidos una película normal cuesta 10 dólares y en 3D cuesta 15. Habría que preguntarse cuáles son las películas que verdaderamente vale la pena ver con esa tecnología, o si simplemente es un anzuelo que puede desgastarse fácilmente si sientes que está mal usada. Es una tecnología que expande las posibilidades del cine, la percepción, de inmersión en cuanto al espectáculo.
- Batman, Superman, Thor, Linterna Verde, Iron Man, Mujer Maravilla... ¿te gusta esta tendencia que está superexplotada?
- En un primer momento me gustaron las reinvenciones de personajes como Batman, reinvenciones más oscuras, superhéroes atormentados, angustiados, sentí que había ahí cosas interesantes, pero a la larga, cuando se ha convertido en una película de superhéroe mensual, siento que el cine se está convirtiendo cada vez más en un gran proveedor de espectáculo sin sustancia. Los superhéroes cumplen varias funciones, son personajes fácilmente reconocibles. Yo tengo la cultura de los cómics desde niño y fácilmente puedo conectarme, pero las últimas películas de superhéroes que he visto me han parecido más el ruido que las nueces. Mucha parafernalia de acción y de efectos especiales, pero poco contenido. Pero desde otro punto de vista, quizá no esté mal una película pipoquera, para pasar un buen rato y no pedirle mucho más al cine.
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