domingo, 17 de abril de 2016

Gaby Vallejo C. fomenta la literatura infantil

Proyecto de vida

Vocación de docente

La puerta de ingreso a la Biblioteca Th’uruchapitas, que funciona en la calle Paccieri entre Lanza y Antezana, está abierta... desde allí, se puede distinguir a doña Gaby Vallejo Candia, sentada frente a una pequeña mesa de trabajo para niños de primaria, sosteniendo un libro entre las manos, como no podía ser diferente, ya que desde hace más de cuatro décadas

los textos escritos se convirtieron en sus compañeros y aliados de aventuras.

Muchos de los libros que están en los estantes de esta biblioteca fueron escritos por ella. Sus ideas fueron adquiriendo forma de libros a través de las letras que plasmaron sus dedos sobre el teclado de las máquinas. Así, logró una colección personal de más de 45 libros, muchos de los cuales están dedicados a los niños.

GABY... LA ARTISTA

Gaby nació en Cochabamba, un 24 de septiembre de 1941. Sus padres Óscar Vallejo Guevara y Carmela Canedo Arce la recibieron en su hogar como su último retoño. Su infancia estuvo acompañada y guiada por sus hermanos mayores Betty, Óscar, Ramiro y Martha, quienes jugaban con ella y la protegían en sus travesuras.

Los primeros años de primaria los cursó en la “Escuelita 27 de Mayo” y egresó como bachiller de humanidades del colegio de señoritas Adela Zamudio, en la Promoción 1959.

Desde muy pequeña, Gaby descubrió su espíritu de artista, puesto que sentía que el arte era su vocación, “sentía pasión por la pintura, actuación, literatura, poesía y música”, recuerda. En su juventud formó parte del grupo femenino “Wayra Songo”, donde cantaba y tocaba la guitarra o el charango.

Entre todas sus pasiones, pesó más su amor por las letras y por eso se inscribió en la carrera de Literatura y Lenguaje en la Normal Católica de Cochabamba, de la cual se graduó en 1963.

A partir de su logro académico comen- zó a desplegar sus alas literarias y a surcar vuelo hacia otras fronteras, siempre con el afán de descubrir y estudiar más sobre la literatura.

Etapa de formación

En 1965 obtuvo una beca completa en la Universidad de Caro y Cuervo de Colombia para cursar un “Postgrado en Literaturas Hispanoamericanas”. Cuando retornó a Cochabamba fue invitada por la Normal Católica a dictar cátedra de docencia en varias materias: literatura hispanoamericana, universal y boliviana, lenguaje, castellano, gramática y otras. Trabajó allí durante 20 años.

Posteriormente, fue convocada por el Centro Cultural Pedagógico Portales para hacerse cargo de la biblioteca y del centro de documentación de literatura infantil; cargo que desempeñó durante 18 años. En ese trabajo, Gaby Vallejo se dio cuenta de la carencia de escritores y obras para niños. “Ya era Premio Nacional de Novela “Erich Guttentag” y me di cuenta de que aún no había escrito nada para los niños. Eso me dio un sacudón”, afirma.

Después ingresó a la Universidad Mayor de San Simón para estudiar la carrera de Pedagogía o Ciencias de la Educación; luego ingresó como docente a la carrera de Lingüística, de donde se jubiló como docente e investigadora, después de 18 años de trabajo permanente.

Época de proyectos

Durante su prolífica vida profesional, Gaby Vallejo impulsó varios proyectos de literatura, desde diferentes organizaciones, los mismos que tuvieron una gran acogida en la región, como por ejemplo, la conocida revista “Chasky”, que alcanzó las 100 publicaciones y cuya edicición fue super-visada por Vallejo hasta la décimo

tercera edición.

En 1990 creó el “Taller de Experiencias Pedagógicas para Docentes”, donde se generaron proyectos educacionales alternativos, con gran acogida, como el proyecto de Th’uruchapitas.

El rol de madre

Al igual de muchas mujeres profesionales, Gaby Vallejo también tuvo que combinar su rol de madre e hija con su faceta literaria.

Durante su vida conyugal, Gaby dio vida a Huáscar, Grisel y Américo

Bolívar Vallejo.

“Fui una madre sui géneris (risas), yo no me acoplé al rol de madre; ellos se moldearon a mi trabajo y mi forma de ser; pero estoy segura que les brindé tiempo de calidad y cuando ellos me necesitaron siempre estuve a su lado”, dice la autora.

Lamentablemente, el destino le arrebató a su hijo, Huáscar. Ella volcaría su dolor en un libro escribiendo “Cartas a un ángel muerto”, que no fue publicado pero que suele obsequiar

a las personas que lo necesitan.

El hogar de Gaby Vallejo está pleno con la presencia de sus dos hijos

y sus nietos: Rafaela, Isabela, Fabio, Mateo y Natalia.


Lectura con sabor a café en la librería Gisbert


Éste es un viaje en el tiempo, piensa uno cuando ingresa al lugar, el Writer’s coffee, un pedazo de esos cafetines estilo europeo de los años 1800. La luz cambia, es tenue pero envuelve. Los ensordecedores bocinazos de los vehículos que circulan por la calle Comercio, a pasos del Palacio de Gobierno, se apagan. Una sensación de admiración llena todos los sentidos.

Un mostrador imponente, trabajado en madera maciza, exhibe una gran máquina para hacer café. Detrás, en un estante, también de madera, innumerables libros con cubiertas de cuero llaman al atención, hasta que la vista se tropieza con unas máquinas de escribir. Es evidente que son antiquísimas, igual que los textos.

Enseguida, el mobiliario roba la mirada: mesas en madera maciza rústica y sillas de estilo trabajadas en cuero y hierro impecables. Todo en medio de un ambiente de tranquilidad, envuelto en una suave música y un sutil aroma de café. Es como una isla. Emerge dentro de una de las primeras de La Paz, Gisbert, que se encuentra a pasos del centro histórico de la ciudad: la plaza Murillo.

"La ciudad de La Paz en su arquitectura y estilos tiene mucha influencia europea. Por su topografía y arquitectura se puede convertir en una pequeña Roma de Latinoamérica, por eso merece un lugar así”, afirma Boris Alarcón, representante del grupo Hierro Brother’s, que concibió e implementó el Writer’s coffee,

Boris nació en La Paz, exactamente en una casa que estaba cerca de la plaza Riosinho, en pleno casco viejo. Vivió gran parte de su niñez en la calle Comercio, donde instaló el Writer’s coffee, pero de muy joven partió a Europa para continuar sus estudios.

"Yo pasé mi niñez en estas calles. Conozco cada uno de sus rincones. Entré al Palacio de Gobierno y a muchas de esas casonas históricas. El centro de La Paz fue parte de mi vida”, cuenta.

Y regresó a su ciudad, donde decidió instalar espacios que combinen con su estilo y arquitectura heredada de siglos pasados. El Writer’s coffee es el inicio de ese reto. "La Paz se lo merece, no puede llenarse de restaurantes de comida rápida”, dice.

Todo comenzó...

La historia del Writer’s coffee comenzó a finales de 2014, cuando Boris estaba de pasó por La Paz por motivos de negocio. Paseaba por la calle donde creció, la Comercio, cuando, en la puerta de entrada de la librería Gisbert, vio un cartel que invitaba a pasar al café que estaba en el lugar. Entró y pensó cómo podía transformarlo. La idea era natural en él considerando que estudió diseño y conceptos de interiores, que luego los aplicó en Estados Unidos y varios países de Europa.

"Vi el potencial del lugar: estaba en el centro de La Paz, que para mí representa el centro cultural de la ciudad. Inmediatamente pensé en esos cafés de Europa, donde se combina el café con la lectura. El lugar era perfecto”, dice.

"Esta calle, la Comercio, es como estar en Roma. Es una calle, pero no importa, es suficiente”, añade el hombre de 44 años.

La suerte estaba echada: el café estaba en venta y Boris lo adquirió. A los días regresó a Europa para organizar la implementación del Writer’s coffee. Volvió lo más pronto que pudo para ejecutar sus planes y lograr en La Paz un café ícono de estilo europeo.

Arqueología urbana

Para armonizar con el lugar donde está instalado, una de las primeras librería de La Paz que está en pleno centro histórico, el grupo Hierro Brother’s optó por la arqueología urbana, que no es más que la tarea de reciclar o recuperar lo antiguo para darle su valor. "Hay que respetar los objetos, los muebles”, dice Boris.

Las mesas del Writer’s coffee fueron elaboradas con tablones de pisos de casas antiguas de La Paz, mientras que parte de sus sillas fueron hechas en Chicago, Estados Unidos, a principios del 1800. Fueron compradas en anticuarios y en la Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto.

Hierro Brother’s importó unas hermosas lámparas de New York para complementar el decorado. Boris contaba con una colección de máquinas de escribir y de libros antiquísimos que trajo de Europa para completar la obra.
"El inmobiliario tiene un gran diseño que pocos supieron valorar. Son diseños europeos que no se ven en cualquier lugar. No se trata de una colección de cosas viejas que las pusimos porque sí. Estas piezas están aquí porque el espacio las pide”, dice Boris.

Mientras cuenta cómo implementó el Writer’s coffee, vigila que los clientes sean atendidos rápidamente. Entre su clientela se distingue a muchos turistas extranjeros. Algunos se dirigen a la librería Gisbert para pedir o preguntar por un libro: mientras disfrutan de un café podrán leerlos.

Baristas, expertos en café

En el Writer’s coffee se puede encontrar una gran variedad de cafés preparados por baristas entrenados en Italia.

"Somos profesionales especializados en la preparación del café de alta calidad. Tenemos muchas técnicas con las que podemos proponer ciertas tendencias. Nosotros viajamos a Europa, Asia y otros países para ver cuáles son las tendencias y traerlas a La Paz ”, dice Danko Velarde, jefe de los baristas del Writer’s coffee.

La carta del Writer’s incluye más de una veintena de variedades de café, que se dividen en puros, con leche, fríos y gourmet. Actualmente, los más populares son el Driper V60, el Sifón y el Vietnamita. El Driper V60 es elaborado con un método de extracción que permite que, a medida que va enfriando, el café desprenda los sabores ácidos y frutales que lo caracterizan.

Danko destaca que el café que se usa es boliviano. "En Bolivia tenemos excelente producto, además la altura de La Paz ayuda mucho”, asegura.


Oruro Expondrán fotografías que promueven hábito de la lectura

Este lunes 18 de abril en el salón de la Alcaldía, "Luis Ramiro Beltrán", Carla Gonzales Gareca inaugurará la exposición de fotografías denominada "Las mil y una maneras de leer" que promueve el hábito de la lectura, pues muestra las diferentes posiciones en las cuales se puede leer.

Gonzales manifestó que la idea de realizar esta exposición surge a raíz de la importancia que tiene la lectura para el desarrollo del ser humano, por ello brinda algunas alternativas para que esto se convierta en un hábito. Además, señaló que la exposición se realiza como un homenaje al Día del Libro que se recuerda el 23 de abril.

Indicó que la tecnología nunca remplazará al libro, por tanto es bueno que las personas continúen fomentando este hábito y esta exposición de fotografías pretende promover el gusto por la lectura.

Explicó que se mostrarán 55 fotografías que fueron tomadas por ella con la ayuda de Colectivo Urus Delirium, en estas fotografías se muestra las diferentes posiciones que existen para leer por ejemplo caminado, en la cama, en el baño, en un parque y otros lugares.

Aseveró que la fotografía es un arte y se debe usar para educar, por ello decidió graficar las mil y una maneras de leer, mencionó que ahora los jóvenes tienen casi todos, una cámara en sus celulares y deben aprender a utilizar este medio para educar.

Sostuvo que el título expresa el contenido de la exposición, porque existen variedad de posiciones para poder leer, entonces esto inspira a tomar un libro y leerlo. Agradeció a la Alcaldía que permitió la difusión de esta exposición con afiches y catálogos, además del salón donde se expondrán las fotografías, esta exposición estará vigente hasta el 23 de abril.

Los siete cuentos más cortos del mundo en un libro



Los siete cuentos más cortos del mundo es un pequeño libro, prácticamente de bolsillo, escrito por el chuquisaqueño Edwin Pacheco Salazar. El libro contiene siete micro cuentos que están escritos en idioma español e inglés. La Llamita, El Diablito, El Despertar, La Ciudad Blanca, El Politiquero, Los Dinosaurios y Cochabamba son los títulos de los siete cuentos “más cortos del mundo”.

Pacheco ofrece su libro para poder sustentar gastos de hospedaje y alimentación en la ciudad de Tarija. El mismo encara un nuevo desafío y realiza una investigación para un nuevo libro que se llamará Tarija y sus Monumentos o Tarija, Historia, Arte y Cultura.
El escritor dijo que tiene los títulos tentativos pero aun no ha decidido cuál de los dos usará, sin embargo su objetivo es que Tarija pueda contar la historia de sus monumentos ya que nadie hasta el momento saco alguna publicación o realizó una investigación al respecto. Pacheco tiene una gran aspiración de poder consolidar en un futuro un solo texto que se llame Bolivia y sus Monumentos Principales.
El escritor dijo que el licenciado Ángel Ugarte Sosa lo ha apoyado y espera que pueda coordinar con los colegios y juntas escolares para poder vender sus libros y con eso poder sustentarse y cumplir con su objetivo de investigación y posterior publicación.
“Es importante que los jóvenes sepan quienes son los personajes que están en los monumentos, porque están ahí, que hicieron y despejen sus curiosidades. Espero que el pueblo tarijeño apoye como lo han hecho en otras ciudades”, manifestó.
Uno de sus libros más interesantes titula El Mutún no es una lata de atún, que tuvo una gran aceptación en Santa Cruz. Pacheco dijo que el gobierno ya puso cartas en el asunto y El Mutún se va explotar.

Escritor tarijeño escribe cuento sobre la caída de Mario Cossío



Juan Carlos “Negro” Arostegui Unzueta tarijeño nacido el 24 de Noviembre del año 1966 de profesión abogado, músico y escritor publicará un cuento que saldrá en un libro gracias a la gestión del escritor Rolando Pérez y el poeta Julio Barriga. El libro será publicado dentro una compilación de cuentos de diversos autores dentro del festival Abril en Tarija.

El cuento de Arostegui titulado Edición No Autorizada, trata sobre el reportaje de un periodista acerca de la caída del primer Gobernador del departamento de Tarija Mario Cossío. La ficción del cuento que según el autor “tiene mucho de verdad”, trata de encontrar la verdad de lo sucedido acerca de la caída de Cossío.
“Los medios y la prensa no reflejan la noticia verdadera, siempre la verdad está maquillada y cuando el reportero se encuentra con el trasfondo real de las labores de parto del nuevo gobernador que termina siendo Lino Condori. Es un hecho político que se traslado a un cuento, el reportero lleva la verdad a su jefe quien no quiere publicarlo y se publica por otra vía mostrando la verdad que nunca se ha contado”, contó.

El autor
Arostegui creció en un medio familiar donde se respiraba arte sobre todo literatura y poesía. El contó que cuando salió bachiller en 1985 del colegio Belgrano su padrino de promoción fue el escritor Marcelo Arduz Ruiz.
En la sala de su casa conoció al gran poeta fallecido Roberto Echazu, Alcira Cardona y otros que se juntaban a compartir y declamar poesía. Arostegui desde pequeño observó el movimiento de amigos que visitaba la casa de su padre, lo cual lo influenció.
Arostegui con los años compuso varias canciones y se presentó en distintos escenarios de Tarija y Bolivia como solista, tiene un disco llamado Cocalizado conformado en su mayoría por canciones de su autoría y versiones de música latinoamericana. Lo curioso del cantautor es que nunca tuvo una guitarra y recién un año atrás se compró una, aprendió a tocar con guitarras prestadas.
Recordó que Ricardo Vacaflores, “Pez”, pintor y propietario de uno de los primeros pubs o espacios culturales de Tarija, llamado la Pezera, que había una guitarra y ahí Arostegui compuso muchas de las canciones de su disco.” En ese lugar disfrutamos de la música de Sebastián “Motete” Zamora que hacía unos shows magníficos”, agregó.
La canción Pananti del disco Cocalizado es acerca de la masacre de Pananti que sufrió el Movimiento Sin Tierra y la grabó junto a Hugo Navajas en la percusión y Fabián “Tolo” Riera voces de coros y estribillo. Tobogán y Cocalizado son otras de sus canciones que tuvieron mucha aceptación entre los músicos, el disco no tuvo mucha difusión y vendió personalmente cerca de 300 copias.
Arostegui participó en la primera versión del concurso nacional de arte y cultura Eduardo Abaroa en la categoría dibujo, presentó un dibujo sobre Eduardo Abaroa que tomaba un vino y se acordaba de sus hijos, en esa ocasión no gano ningún premio. En la segunda versión del concurso Arostegui participó en escultura, creó una escultura de fierro, vidrio y agua que mostró el enclaustramiento marítimo de Bolivia.
“La escultura consistía en una celda, donde la puerta de salida tiene una bandera chilena y dentro de la celda hay una caja con agua con la bandera boliviana que representa el enclaustramiento marítimo. Es una escultura política y ganó un premio en el concurso”, explicó.

Polémica por el libro Poelítica del Culo

Arostegui publicó un libro llamado “Poelitica del Culo” financiado por la Gobernación, libro anarquista que interpela a la moral del político. Fue polémico y hasta recibió censura por parte de la sociedad tarijeña, ya que según el autor la sociedad tarijeña es bastante sensible.
Actualmente prepara dos novelas que espera publicar pronto, una de ellas ya la termino y espera la última revisión antes de llevarla a la editorial, el mismo prefirió no dar a conocer el nombre de sus obras literarias.

Pedagoga reflexiona sobre analfabetismo a través de cuentos


Patricia Collazos.

“Cuentos sobre analfabetismo” es el título de libro de Patricia Collazos Bascopé, una obra que se refiere a la importancia de saber leer y escribir a través de seis cuentos donde varios personajes se ven perjudicados por la falta de una educación primaria.

“Estos cuentos hacen meditar en el tremendo obstáculo que el analfabetismo significa para el avance humano del país; ese es un mérito que la autora, tiene en su haber al haberlos concebido como obra literaria ya que muchos de los bolivianos han pasado por alto este escollo al planificar el desarrollo de Bolivia. La educación, que comienza con alfabetización de niño, no debe pasar por alto la alfabetización de los adultos porque de hacer limitamos el potencial humano de nuestro pueblo” es la reflexión que hace la autora en el prólogo.

Entre las historias destacan una que trata de Heberto "El Camba", quien por su analfabetismo, estuvo a punto de perder una herencia, ya que en el testamento que su padre biológico le dejó, especificaba que Heberto debía mínimamente saber leer y escribir, afortunadamente, el camba no se dio por vencido y aprendió por la necesidad.

Otra de las historias narra la infortunada confusión de un campesino Toribio, quien estaba orgulloso de las excelentes hortalizas que sembraba y cosechaba, pero en una ocasión por no saber leer y escribir, confundió un bote de químicos para matar insectos con fertilizante, ya que no pudo leer la indicación en el envase, a causa de esta confusión perdió toda su cosecha.

La moraleja en cada una de las historias, es que saber leer y escribir es lo fundamental en la vida, puesto que uno lo pierde todo o no puede lograr sus aspiraciones, si no sabe de estos dos principios, ya que existen personas malintencionadas que intentarán aprovechar la debilidad de los más desafortunados.

SOBRE LA AUTORA

Patricia Collazos, nació en La Paz el 19 de diciembre de 1951, licenciada en pedagogía de Reedweed University de Charleston, Carolina del Sur EEUU.

Un centenar de autores describen la biodiversidad del Valle de La Paz


En la reedición del texto Historia Natural de un Valle en Los Andes: La Paz, una obra de investigación científica participaron 101 autores –profesionales de las diferentes ramas del conocimiento que trabajaron de forma intensa– y 24 instituciones, que durante cinco años profundizaron y ampliaron la visión de enfoques, para difundir una información actualizada sobre las características ambientales, especies de flora y fauna, además de los aspectos socioeconómicos y culturales, que conforman la biodiversidad del valle paceño.

“El proyecto surgió por iniciativa del investigador Mario Baudoin, quien fue el editor de la primera publicación en 1991 es así que, esta primera edición se constituyó en un punto de partida, a partir de cual los autores revisaron la información disponible generada en los últimos 24 años”, explica Isabel Moya responsable del Área de Mastozoología del Museo Nacional de Historia Natural y una de las editoras de la obra publicada en noviembre pasado.

También se realizaron visitas de campo que cubrieron los vacíos de investigación y actualizaron los existentes. En el libro también participaron ilustradores, dibujantes, fotógrafos y expertos en la elaboración de mapas temáticos, todos con el compromiso de contribuir al conocimiento del Valle de La Paz, añade.

La información que contiene el libro es de muy buena calidad científica –detalla la experta–contiene datos que ha tomado años relevarlos, pero también explicaciones que son de un fácil entendimiento, lo que permite acercarnos a la población de una forma más directa. “En este sentido y bajo la premisa que la gente debe conocer para conservar, se decidió que el texto debería ser escrito en un lenguaje sencillo sin bajar la calidad de la información”, añade.

La nueva edición con más de 800 páginas, que fue liderada por el Museo Nacional de Historia Natural, en coordinación con el Instituto de Ecología de la Universidad Mayor San Andrés (UMSA), con el apoyo de la Fundación PUMA, incorporó nuevos capítulos. Los investigadores incluyeron descripciones sobre fauna prehistórica, especies exóticas e invasoras, cambios del uso del suelo y espacios de conservación, interacciones entre especies, cultivos nativos e introducidos, y ocupaciones prehispánicas para la descripción de la diversidad biológica y cultural de la región paceña.

ESPECIES DE FLORA Y FAUNA

Según la publicación, el Valle de La Paz posee regiones con diferentes ecosistemas –medio ambiente y seres vivos propios de lugares determinados– ubicados en altitudes variadas, con suelos que pueden llegar a los 2200 metros en las partes más bajas en la zona de Janko Uma y Chuwilaya al sur, y el límite superior de la puna y pisos nivales o de nieve con más de cinco mil metros, como el nevado Illimani, que favorecieron la conformación de diversos hábitats de especies de flora y fauna.

En cuanto a la vegetación del valle paceño, la obra registra 1348 especies de las cuales 938 son nativas y 410 fueron introducidas, se han identificado también 62 especies endémicas de Bolivia.

Mientras que en mamíferos se determinaron 38 especies incluyendo a la llama y alpaca que son nativas pero domésticas. También existen 101 especies de insectos entre los cuales se encuentran libélulas, mariposas, escarabajos, hormigas y moscas.

Dentro de los vertebrados, en peces se identificaron tres especies una nativa y dos introducidas, seis de anfibios y nueve de reptiles. El libro también incluye una guía ilustrada de identificación de aves del valle paceño, el grupo más diverso de vertebrados que tiene 127 especies.

En relación con los registros nuevos, Moya detalla que en el caso de mamíferos, se tiene a la taruja (venado de la especie Hippocamelus antisensis), que actualmente se encuentra en peligro de extinción, también está el murciélago nectarívoro de la especie Anoura peruana, el tuco tuco que son topos de la especie Ctenomys leucodon y gatos silvestres como el gato de las pampas (Leopardus colocolo) y el gato montés (Leopardus geoffroyi).

“En aves se encuentra una gran diversidad contando con dos especies de águilas, seis de picaflores, dos de loros y alrededor de 26 especies de aves acuáticas que pueden ser observadas en las diferentes lagunas del valles de La Paz, también se encuentran especies amenazadas como por ejemplo el cóndor (Vultur gryphus)”, asevera.

BOTÁNICA DEL VALLE PACEÑO

Por su parte, la jefa de la Unidad de Botánica del Museo Nacional de Historia Natural y directora del Herbario Nacional de Bolivia, Rosa Isela Meneses, otra de las editoras del texto, explica en relación a la botánica del valle paceño, se publicaron tablas y listas de las plantas con sus respectivas distribuciones, en los pisos altitudinales de las diferentes ecoregiones. “Un capítulo importante también es el referido a la influencia de la expansión urbana y la extracción de la turba de los bofedales, una formación vegetal de más de cinco mil años de antigüedad y que no se renueva”, detalla la experta.

Enfatiza que por tratarse de 1348 especies de la vegetación paceña, la información de los botánicos se tuvo que seleccionar dividiendo algunas familias llamativas y dominantes de plantas en la región. “También se describe el bosque de keñuas o Polylepis pacensis que todavía están presentes en el valle, por lo que es muy importante conservar estos fragmentos vegetales”, agrega.

En la obra Historia Natural de un Valle en Los Andes: La Paz se podrá conocer –afirma Meneses– desde líquenes, hongos y helechos hasta las plantas ornamentales como las orquídeas que también las podemos encontrar en esta región. La publicación incluye un catálogo comparativo de plantas vasculares y ornamentales del valle paceño, además se cuenta también con la función de los diferentes suelos ecológicos.

DIVERSIDAD DE ESPECIES

Respecto a la diversidad de especies, el investigador Jaime Sarmiento, Responsable del Área de Invertebrados del Museo Nacional de Historia Natural, que también fue editor de la obra científica, explica que en la parte de fauna se seleccionó todos los grupos de vertebrados, aumentando el número de especies. “Se incluyó además de los vertebrados mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces, los grupos de insectos con los que la propia ciudadanía está en contacto a menudo aunque no los conoce en su totalidad”, dice Sarmiento.

Agrega que entre los grupos más conocidos y de los que se tienen información se incluyeron los grupos de libélulas, abejas, hormigas, escarabajos y mariposas, de los que se tiene una diversidad de especies muy impresionante, ya que la distribución de los diferentes pisos altitudinales del Valle de La Paz favorece a la alta riqueza en todos los grupos de la fauna.

La directora del Museo Nacional de Historia Natural, Fabiana Méndez que coordinó el trabajo de edición de la obra científica, al igual que los anteriores directores del repositorio Baudoin y Lilian Villalba, dice que el texto se constituye en una base para nuevas investigaciones, además de ser una herramienta para los profesores de colegio, universidades e institutos a través del cual se pueda introducir a los estudiantes a conocer la diversidad biológica del valle paceño que necesariamente debe ser conservada.

DATOS

- En la investigación científica participaron 101 autores, profesionales de las diferentes ramas del conocimiento.

- Los investigadores revisaron la información disponible que se generó en los últimos 24 años, con un trabajo de campo que cubrió los vacíos de investigación y actualizó los existentes.

- En este trabajo también participaron ilustradores, dibujantes, fotógrafos y expertos en la elaboración de mapas temáticos, con la finalidad de contribuir al conocimiento del Valle de La Paz.

- El trabajo revalorizó las cualidades del Valle de La Paz, que posee regiones, con diferentes ecosistemas –medio ambiente y seres vivos propios de lugares determinados– ubicados en altitudes variadas.