lunes, 19 de diciembre de 2011

Jimmy Iturri, periodista, docente, escritor e investigador de la comunicación “Los creadores de cultura son los pobres”

Pagina Siete

Con 23 libros y una carrera periodística de 26 años a cuestas, Jimmy Iturri también es docente universitario, escritor e investigador de la comunicación. Al menos en esta última faceta se le reconoce en su último libro Baile, comunicación y resistencia anticolonial, publicado por la editorial Gente Común hace un par de semanas.

La obra recupera siete ensayos sobre comunicación y cultura escritos entre los 20 y los 40 años de su ya casi cincuentagenario autor. Curioso resulta que el primero de éstos, con el que abre y subtitula el libro, es una propuesta de tesis de grado que el autor presentó en su época de estudiante universitario y que fue rechazada porque por entonces la cultura y la comunicación no se dedicaban al tipo de cuestiones que propone: el baile indígena como forma comunicacional de resistencia anticolonial.

En este sentido, la investigación -hoy actualizada- de Iturri se presenta como una precursora de este tipo de estudios hoy mucho más comunes en las ciencias sociales. Y del mismo modo lo hacen los demás trabajos de esta colección personal que demuestran desde sus mismos temas que, como afirma Iturri, “en este país en cada esquina hay un tema para investigar”: El indio y los escritores bolivianos del liberalismo, Interculturalmente cero, el inocente chavo del ocho, Capitalismo, deporte y periodismo deportico, el cine boliviano, entre la censura y la denuncia, apuntes sobre la teoría marxista de la comunicación social.

Página Siete conversó con el autor para que nos ofreciese una visión un poco más distendida del contenido de sus ensayos.

En el prólogo acusa una separación entre la cultura y la comunicación'

La comunicación siempre ha sido parte de la cultura, lo que pasa es que teníamos un concepto de investigación de la comunicación solamente desde la cultura occidental y este libro trata de ahondar más bien en la otra comunicación, la comunicación de los subalternos, de los invisibles de los indígenas.

A lo largo de sus siete ensayos el libro propone nuevas formas de relacionar estos ámbitos...

Se parte de conceptos de cultura y comunicación diferentes. Comencemos diciendo que la comunicación es un vehículo de transmisión de cultura, pero los creadores de cultura no son las elites, ni las universidades ni las bibliotecas. Los creadores de la cultura son los pobres, los que están en el arrabal, los que están en los sectores que a veces son analfabetos pero que, como los alfareros, son capaces de formar el barro y darle vida, y ése es un acto de amor que también está centrado en la capacidad que tienen de construir formas nuevas para poder contar su dolor, su vida. No hay que olvidar que el arte es una creación del dolor, sociedades satisfechas no tienen arte.

Señala asimismo formas artísticas como las danzas originarias como comunicativas...

Sin duda, en aquellas naciones ágrafas hacían comunicación a través del baile y del teatro para representar su cosmovisión, su manera de ver el mundo.

¿Cuál ha sido el rol del arte en estas nuevas forma de entender la cultura y la comunicación?

Todo depende de lo que queramos comunicar. Al tener prohibida la posibilidad de comunicarse los subalternos enmascaran su discurso, lo cubren con el ropaje de la Colonia, pero le dan otro sentido, metaforizan el orden constituido.

Por ejemplo, las grandes iglesias están construidas sobre los cementerios indígenas. Los indígenas no van a la iglesia a rendir culto al Dios judeocristiano, sino a sus antepasados y por eso el indígena ha transformado las representaciones y a la misma Iglesia Católica.

Este es el único país donde los sacerdotes bendicen a los diablos en carnaval. Los diablos -que son la representación de Supay- entran de hinojos ante la Virgen, son bendecidos y luego se van a una fiesta pagana. Es decir que la poderosísima cultura de los subalternos ha derrotado a la cultura dominante.

¿Cómo se valora esta cultura propia sin caer en pretensiones monoculturalistas?

Como en la cocina. Ramón Rocha Monrroy dice que la cocina ha sido el mestizaje menos traumático porque combina todo. Desde nuestra lectura podemos utilizar los aportes postcoloniales de la India, EEUU, Europa, podemos bailar rap y hip-hop y al mismo tiempo bailar caporales, p’ackochis, etc. Yo recuerdo que después de ver la danza de los p’ackochis en Achacachi, los hijos de los bailarines se reunieron conmigo y me hicieron escuchar Hotel California. de The Eagles. Es decir, en esta visión no hay monoculturalismo, sino multiculturalismo pero con una característica fundamental: recién estamos logrando visibilizar lo que los invisibles habían creado y reproducido durante cientos de años.

Como docente, ¿cuál es su percepción sobre la asimilación de este tipo de enfoques multiculturales en las universidades?

Desafortunadamente la academia no ha hecho mucho por sacar estas formas invisibles, recién estamos llegando a eso. La universidad pública desde ya, pero las universidades privadas todavía no. Los p’ackochis y otras manifestaciones culturales antiquísimas no pasaban por la academia que era ciega, sorda y muda frente a estas expresiones. La academia sólo veía lo que aparecía frente a sus ojos, pero no veía las manifestaciones de los subalternos.

Como decía el Subcomandante Marcos, hay personas que se echan a esperar a que llegue la mañana y hay otras personas que caminan por la noche y van a su encuentro. Yo creo que el libro tiene el mérito de haber caminado en la noche, fuimos al encuentro de esas formas invisibles.

Feria del Libro Destacan en Chile obra de historiador boliviano

En noviembre pasado, el historiador y diplomático Ramiro Prudencio Lizón presentó su libro en la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile, en la que Bolivia era la invitada especial. El libro titula: Historia de la negociación de Charaña, el cual ya había sido presentado en la ciudad de La Paz.

En el acto de Santiago, los presentadores fueron Sergio Bitar, ex senador y ex ministro de Obras Públicas y de Educación en los gobiernos de Ricardo Lagos y de Michelle Bachelet, y el diplomático y politólogo José Rodríguez Elizondo.

Ambos intelectuales también escribieron sobre la cuestión del Pacífico. El libro del primero se titular Un futuro común: Chile, Bolivia y Perú. El norte de Chile en el siglo XXI. El del segundo, De Charaña a La Haya.

Los dos presentadores estuvieron de acuerdo en señalar que la negociación de Charaña no sólo fue la más importante del siglo pasado, sino que ella se constituye en la base de una futura negociación sobre el problema marítimo boliviano.

Es decir, ellos reconocieron que la solución de dicho problema deberá darse mediante la concesión chilena de un territorio al norte de Arica. Ahora bien, si Bolivia deseaba recibir usa zona con soberanía, debía comprender que Chile sólo aceptaría esta solución mediante un trueque de territorios.

Luego, ambos añadieron que fue una lástima que un gobierno tan fuerte como el del dictador Augusto Pinochet no hubiera definido el arreglo con Bolivia. Y se mencionaron las palabras del ex presidente Eduardo Frei, quien señaló que se debe buscar una solución con Bolivia.

Presentan libro de la marcha del TIPNIS

Pagina Siete

En la ciudad de Santa Cruz se presentará hoy el primer libro sobre la marcha de los indígenas del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), escrito por Emilio Martínez y con contenido fotográfico de Samy Schwartz.

“Es un libro que se denomina TIPNIS: la marcha que cambió la historia y que tiene textos míos y fotos de Samy Schwartz, quien estuvo como fotógrafo en toda la marcha, tanto en la etapa de Beni y Yucumo como en la entrada de La Paz y tiene unos 60 artículos propios que acompañan toda la marcha y el debate sobre el TIPNIS”, informó Martínez.

Este libro, mencionó, es un homenaje al valor civil de los indígenas del oriente y el esbozo de un documento histórico que preserve la memoria de la marcha que “cambió la historia”.

La presentación del libro, de más de 270 páginas, se realizará desde las 19:30 en la Sala de Conferencias de la Casa Municipal de Cultura Raúl Otero Reiche, frente a la plaza 24 de Septiembre de la ciudad de Santa Cruz. Se prevé su distribución a nivel nacional y costará 100 bolivianos. El autor es un escritor y analista político, nacido en Uruguay y es nacionalizado boliviano.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Santa Cruz se queda sin librerías

A principio de año, la librería Cunumi Letrao cerró sus puertas aduciendo que la venta de libros en Santa Cruz no es un negocio próspero; a comienzo de este mes, la librería Lectura hizo lo mismo.
Carla María Verdegué, gerente propietaria de la tienda, explicó desde La Paz que la clausura de su sucursal cruceña se debe a que no encontró un buen lugar para instalar sus estantes luego de que el propietario de la planta baja del edificio Milenio (avenida Monseñor Rivero) les solicitara el espacio.


Con el cierre de estas librerías solo quedan siete tiendas que venden exclusivamente libros originales en una ciudad con cerca de dos millones de habitantes, lo que obliga a iniciar un debate sobre el tema.


Escenas invitó a Ricardo Serrano, expropietario de Cunumi Letrao y gerente de la editorial El País; a Rita Gravato, propietaria de las librerías Ateneo; a Petter Lewy, responsable de la tienda Lewy Libros y a Jorge Luis Rodríguez, presidente de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz para analizar la situación actual del negocio.
Entre las amenazas que los libreros identificaron están la falta de incentivo y hábito en el cruceño por la lectura. Otro factor de incidencia es el consumo de fotocopias en la población universitaria. Y los cobros impositivos y aduaneros que los libreros encuentran excesivos.


Concientes de que los libros cuestan caros en Bolivia, los libreros sostienen que el cumplimiento de todas las normas legales hace que el ejemplar adquiera un precio poco accesible para el promedio de la población. Partiendo de la premisa de que el poder adquisitivo del cruceño promedio es descompensado con el nivel inflacionario y que siendo el salario mínimo nacional de Bs 679, es difícil suponer que un libro sea considerado un producto de primera necesidad en los gastos familiares.


Los intelectuales alegan que la lectura es una actividad indispensable para el desarrollo de una sociedad, por ejemplo, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, considera que el ciudadano impregnado de buena literatura es un ciudadano que piensa.


“Eso hace que los ciudadanos sean críticos de su entorno y siempre sientan la necesidad de cambiar y mejorar el mundo en que vive”, sostuvo en una intervención recientemente.
Con este panorama, los libreros que no lanzan la toalla sobre el ring sostienen que para continuar los motiva un sentimiento romántico sobre su oficio.
En este sentido hay dos visiones distintas sobre el negocio. Por un lado están los que se inclinan por un manejo más empresarial, como Rita Gravato, y por otra parte están los que apuestan por la calidez en la atención como valor agregado, Peter Lewy. “Yo no tengo capital, soy demasiado pequeño para organizar actividades e invertir en infraestructura o en la contratación de personal”, confiesa Lewy, cuya librería tiene 10 años.


Gravato, que se inició hace 25 años invirtió junto a su familia alrededor de $us 150.000 hace dos años en un nuevo local ubicado en Casa Design Center. Ateneo es la librería más grande de Santa Cruz con 300 m2 de superficie y cerca de 15.000 títulos. Tiene un café literario, un sector exclusivo para libros infantiles. Y recientemente abrió una sucursal, en ITC Tower, en el centro empresarial de Equipetrol, especialmente dedicada a la actividad de ejecutivos.

Editoriales como Santillana y La Hoguera instalaron tiendas que venden exclusivamente sus ejemplares, en una apuesta por incrementar la oferta.
Finalmente, los panelistas coincidieron en que el hábito por la lectura es individual y social; que primero se construye en la familia y la escuela.

En detalle

- Los libreros consideran a su cliente promedio como un profesional, por encima de los 30 años, que busca títulos sobre temas políticos, históricos y sociales. Y que tiene el ensayo y la investigación entre los géneros más apetecidos, seguidos por los de autoayuda y literatura.

- Los potenciales lectores como los universitarios y adolescentes están más interesados en las nuevas tecnologías, las redes sociales y los soportes electrónicos de comunicación.

- Hay voces que señalan que el Gobierno Nacional debería ser el principal operador de fomento a la lectura en la sociedad; sin embargo, el ejecutivo no tiene ninguna preferencia con el sector librero y cobra el 13% por concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el 3% del Impuesto a las Transacciones (IT) y el 25% por el Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE).

- Cabe recordar que en el último tiempo las librerías Vida Nueva, Siglo XXI, Cunumi Letrao, ABC y Yachaywasi también cerraron sus puertas.

- La feria del libro es considerada por los libreros como un fenómeno en el negocio, que tiene su éxito (90.000 visitantes) por el espíritu cruceño de apoyar retos colectivos, la promoción del evento y por las actividades a su alrededor.

La opinión de los protagonistas del sector

Ricardo Serrano
Gerente de Editorial El País
Para una ciudad de casi dos millones de habitantes, se estima que la población universitaria alcanza los 100.000. Suponiendo que cada estudiante gaste $us 10 anualmente en la compra de libros, tendríamos un millón de dólares al año dinamizando el negocio. Sin embargo, eso no ocurre porque las universidades fomentan la fotocopia que perjudica seriamente a nuestro sector.
En 2009 la Cámara Departamental del Libro analizó la posibilidad de querellarse contra las universidades que fomenten fotocopias en sus aulas, porque son cómplices del consumo ilegal de la propiedad intelectual.
Soy de la idea de que en Santa Cruz no se lee, o por lo menos no se consumen libros. La venta legal de ejemplares no es un buen negocio.
La Feria del Libro es un fenómeno que ocurre por el espíritu cruceño.

Rita Gravato
Gerenta de la librería Ateneo
Salir del centro de la ciudad contribuyó a brindar mayor comodidad a nuestros clientes por el estacionamiento.
Las actividades son nuestras aliadas, según nuestra experiencia resulta un éxito realizarlas. Apostamos tanto a ellas que dispusimos un piso entero dedicado únicamente para los niños, donde se efectúan funciones de títeres, manualidades, cuentacuentos, entre otras iniciativas de nuestro programa.
Aunque todavía queda analizar si vale la pena invertir al evaluar el retorno económico que genera.
Cuando estamos ajustados en nuestro presupuestas tenemos que ser creativos al momento de invertir, por ejemplo, a veces no contamos con un monto económico para invitar a algún elenco o artista, entonces habilitamos un ánfora para que nuestros clientes aporten voluntariamente.

Peter Lewy
Gerente de la librería Lewy Libros
Soy librero desde hace 50 años por vocación, es mi propósito de vida, porque no me da dinero.
Considero que en Santa Cruz se lee más que en los últimos diez años porque la migración del interior y del exterior hizo que los que llegan traigan su costumbre de leer a la ciudad; sin embargo, pienso que es un problema cultural el que no se compre libros.
Un problema mayor que perjudica y le hace un gran daño al negocio son las condiciones tributarias y aduaneras, porque nos cobran impuestos muy altos y porque la importación de libros se realiza por BHL y se paga el 32% de la factura declarada.
Otro problema es que las universidades y las instituciones compran sus libros para sus bibliotecas en el exterior pensando que son más baratos, cuando en realidad no es así.

Jorge Luis Rodríguez
Presidente de la Cámara Departamental del Libro
Si las librerías cierran es porque los alquileres subieron de precio y porque la piratería se campea libremente.
Los vendedores de libros piratas venden los libros más baratos porque no pagan los derechos de autor, los impuestos de comercialización, la importación y las obligaciones aduaneras.
En los 11 días que dura la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, la ciudad palpita el evento. Algunos dirán que visitan el encuentro por esnobismo y figuración, pero se presentan ofertas interesantes con libros técnicos, literatura, para niños, etc. Es como una librería gigante que une al sector.
Se trata de un gran momento para toda la población. Sobre la crisis en la venta de libros considero que la realidad mundial dice que las librerías cierran cada día porque la población lee a través de otros soportes tecnológicos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

La editorial Casa de Tarsis produce textos artesanales

La editorial artesanal Casa de Tarsis, nacida para satisfacer la demanda de textos de un grupo pequeño, abre sus puertas a investigadores y docentes para la publicación de tomos de educación y de difusión de investigación a bajo costo y pequeño tiraje.

“Tenemos la posibilidad de imprimir trabajos de tipo académico con un público pequeño. Nuestra intención es ayudar a la difusión de este tipo de obras, no el de producir best sellers”, explicó Pablo Santa Cruz, uno de los representantes de la editorial.

Inicialmente, el personal de la microempresa se inició en el mundo de la publicación para satisfacer las necesidades de textos raros de la Asociación Universal Virgen de la Vega, un grupo de discusión filosófica.

Según contó Santa Cruz, los tomos requeridos no existen en edición impresa o son muy difíciles de conseguir y los estudiosos recurrían a textos digitales o fotocopias. Al principio solo produjeron libros para el grupo.

Sin embargo, con la adquisición de los derechos de la obra El misterio de Belicena Villca, del argentino Nimrod de Rosario, la dirigencia de la asociación consideró necesario difundir esta obra en el país y, de esta manera, nace la editorial de la Casa de Tarsis.

“Nuestro catálogo está conformado por obras esenciales de revisionismo histórico. Creemos que la gente debe acceder a ellas, ya que su lectura les cambiará la vida”, opinó Santa Cruz.

De esta forma, la empresa artesanal ofrece alrededor de una docena de títulos relacionados con la revisión de la historia occidental. Los precios de los tomos van desde Bs 20 hasta Bs 40. “No estamos aquí para ganar mucha plata. Queremos compartir conocimiento”, agregó el representante de la editorial en La Paz.

La mayoría de los libros son complementarios a la obra de Rosario. Según los miembros de la Asociación Virgen de la Vega, El misterio de Belicena Villca es un compendio del conocimiento contenido en las otras ofertas de la agrupación.

Santa Cruz explicó que la obra está estructurada en forma de un diario que cuenta la vida del protagonista a lo largo de 64 días, en los que recibe respuesta a los grandes misterios de la vida y la revelación de la “verdadera” historia de la humanidad.

El libro se vende en tres formatos: de bolsillo, grande y de lujo. Todos ellos tienen una carátula exclusiva para su venta en Bolivia, ilustrados e impresos por las seis personas que forman parte de la editorial de Cochabamba.

La edición de bolsillo está dividida en cuatro tomos, de los cuales solo está a la venta el primero. Un motivo de la tardanza en la impresión de los otros ejemplares es que esta versión tiene más ilustraciones que las otras. Pese al pequeño tiraje, 600 libros en total, la Casa de Tarsis ha distribuido algunos tomos en países como Argentina, Colombia, Chile, Perú y Uruguay, y puso sus ejemplares en las librerías de la ciudad de La Paz.

También abrió sus puertas a otro tipo de textos. “Tenemos en proyecto la publicación de las obras de dos docentes universitarios”, aseguró Santa Cruz. De esta forma, la editorial, que comenzó como una actividad amateur, busca un nicho en el mercado de libros de Bolivia.

Venta de los textos

El Misterio de Belicena Villca puede encontrarse en las librerías Yachaywasi y El Pasillo de la ciudad de La Paz. El costo de la misma está entre Bs 40 (la normal) y Bs 200 (de lujo). Los pedidos se pueden hacer al celular 60654387.


AGUAFUERTES . Hito en la literatura boliviana

Hace doce años, trabajando junto a Blanca Wiethüchter, Alba María Paz Soldán y Rodolfo Ortiz en Hacia una Historia Crítica de la literatura en Bolivia, investigación financiada por el PIEB, conocí una parte de la obra del escritor Roberto Leitón Medina.
Las circunstancias tienen que ver con los procedimientos que primaron en esta investigación: perseguir intuiciones; leer y volver a leer textos y autores que nos conmovían desde las pasiones más que desde la academia; poner atención a gestos, ideales, imágenes recurrentes, actitudes ante el lenguaje, apegos literarios, etc.
Se puso en relación obras que provenían de distintos contextos, se descreyó de los cánones establecidos, se fue en busca de textos no leídos y olvidados, se indagó en “hojas volantes”, es decir, en folletería y revistas literarias que circulaban en bibliotecas particulares o en archivos históricos, se acudió a fuentes a las que nos remitían nuestros más queridos abuelos literarios. Uno de ellos fue el gran maestro de maestros Carlos Medinaceli, de quien José Enrique Viaña dice: "Los libros eran su pasión absoluta". Intentamos recuperar ese gesto enamoradizo que le dio al escritor potosino la posibilidad de cultivar una tradición de lectura e inventar, casi sin querer, una actitud crítica.

UN NUEVA ESCRITURA
Medinaceli, que no necesitó de instrumentos teóricos para trazar un mapa de la literatura boliviana, descubrió en Aguafuertes de Roberto Leitón, una escritura renovada, algo que no había encontrado antes: narración ‘telegráfica’, esquemática, directa. Esto fue agua fresca en medio de charcos estancados, produjo rechazo en los lectores acostumbrados a profusas narraciones, a descripciones detalladas y detenciones pictóricas que intentaron agotar el contexto.


Medinaceli puso por escrito este sentimiento ambiguo, le dijo a Roberto Leitón que no se trataba de nada conocido, era una escritura potente que nada tenía que ver con la trenza literaria a la que estaba acostumbrado y que se parecía más a la ‘melenita a la garzón’. Hermosa metáfora que afectaba directamente a los jóvenes de la época seducidos por las melodías y letras del tango arrabalero. Melenita a la garzón (melena lisa y corta) significaba una innovación, un salto en la monotonía de los peinados de la época (anudados y trenzados).


Era un corte heredado de la actriz española Paquita Garzón- que usaban las mujeres y, luego, los hombres de entonces, porque -seré claro- la melena no les quedaba bien. En definitiva, se trataba de ponerse en contacto con el mundo, era un cuestionamiento al conservadurismo imperante en la sociedad boliviana. Melenita a la Garzón fue una manera de interpelar un modo de vida; era la forma de ver el mundo que tenían los jóvenes liderados por Carlos Medinaceli y que se autodenominaron “Generación Gesta Bárbara”.


Los bárbaros negaron su entorno, negaron su medio, trataron de borrar un presente y un pasado que consideraban, ‘inepto’ y ‘filisteo’. Fueron desprendiéndose de las grandes preocupaciones políticas y literarias que representaban el imaginario sociocultural imperante y que se arrastraba desde el siglo XIX: la utopía de patria surgida desde el advenimiento de la nueva república; la impotencia y decepción que produjo la pérdida de la Guerra del Pacífico y los intentos de inventar un país con un lenguaje prestado. Los bárbaros pusieron a la ficción como centro, gesto que en la ciudad de Potosí apareció mucho antes. Buscaron inventarse un nacimiento, intentaron fundar un nuevo espacio. He ahí su importancia. Los que participaron de ese movimiento fueron jóvenes llenos de impulso, dueños del mundo, actuaron sin las trabas de algo a lo que tenían que responder. Por eso, Aguafuertes (1928), de Roberto Leitón, fue un libro bien recibido, aunque, ya los primeros impulsos de los bárbaros estaban pasando. Medinaceli dijo que Leitón era un escritor salvaje, esto se puede entender en dos sentidos: la crudeza y poca ‘diplomacia’ de su narración y la ‘falta’ de formación académica. Leitón nunca pasó por la universidad ni por la normal y, sin embargo, fue un gran escritor y un gran profesor, una muestra clara de que el verdadero maestro no pasa necesariamente por las aulas, al contrario, se desprende un poco de ellas.

UNA REDICIÓN NECESARIA
La responsabilidad de publicar una tercera edición de Aguafuertes no responde solamente a lo que vieron los de la generación Bárbara, se debe a su importancia narrativa en un país que pide a gritos no olvidar su pasado para rencontrarse y reinventarse desde la palabra. Leitón decía en una entrevista que la mejor manera de presentar las narraciones era haciendo que “desaparezca el autor, que hablen los personajes, en su idioma, en su manera de comportarse, en su manera de dictar con franqueza”. Esa fue su apuesta en Aguafuertes y eso lo condujo a generar esa narración “minimalista” que responde a un mundo decadente y fragmentado. Como dice Alba María Paz Soldán: “Leitón es, quizás, el primer escritor boliviano del siglo XX que fragmenta el tiempo y cuestiona el lugar central del narrador”.

En efecto, se trata de una narración discontinua, una presentación fotográfica, un discurrir de instantáneas, una secuencia de imágenes. En definitiva, una concreción de lo que Borges intentó en sus primeros cuentos: “escenas cinematográficas al estilo de un director”. Aguafuertes marca un hito en la literatura boliviana por su carácter fragmentario y discontinuo, por su manejo del tiempo y la voz narrativa, un texto muy posmoderno, podríamos decir, sin olvidar las pinzas respectivas. Podríamos considerarlo como un precursor de narraciones que luego han sido estudiadas por su carácter fragmentario, entrecortado, sin pretensiones de agotar las descripciones, apuntando directamente al blanco. Hago referencia, por ejemplo, al tipo de fragmentación que encontramos en El Loco de Arturo Borda, donde la voz narrativa asume distintas instancias de enunciación y el texto transita indistintamente por la poesía, por el relato o por un lenguaje reflexivo propio del ensayo, pero marcado por la digresión; o al modo en que abandona una escena para entrar a reflexionar sobre otra cosa. Así como la voz narrativa recurre a distintas formas, de inmediato las niega.

UN PASO HACIA LAS CLAUDINAS
Por otro lado, Aguafuertes, es un antecedente de las famosas Claudinas que tanta tela dieron para cortar en la literatura boliviana. Leitón, además, plantea esa preocupación generacional que Medinaceli resume en la expresión quechua Chaipi punchaipi tuta yarka: a mediodía anocheció. Gran dilema de la generación de la primera mitad de siglo: vidas que se desarrollaron en un ambiente degradado, aniquilado por el alcohol y el ‘encholamiento’. Esa fue una explicación a los dilemas de la época y que llevó a los que reflexionaron sobre ellos a una resolución: la separación entre amor (delicadeza, casamiento, señorita bien) y deseo (alcohol, sexo, chola fornida). En esa perspectiva, Armando Costa, el protagonista, transcurre desde las aventuras y esperanzas prometedoras de un joven protegido por la familia, hasta la degradación de un borracho que intenta recoger una moneda en ‘cuatro patas’ y termina muerto, después de ser olvidado y abandonado por el mundo. Costa también comparte un gesto tremendamente revelador con Felipe Delgado y un personaje poético de Nicanor Parra sale en busca de ayuda para un pariente enfermo y termina borracho alejado de la intencionalidad filantrópica y familiar.

Esta tercera edición es, además, un homenaje a un escritor que orientó su vida a una labor callada, constante. A una actitud de gota de agua que tuvo sus frutos pequeños y al mismo tiempo grandes. Algo como lo que vi un mes antes de su muerte, cuando, junto a Ramiro Huanca –amigo e investigador- tuve la oportunidad de conocerlo. Leitón a los 96 años, ya no veía, usaba un bastón sin barnizar, sabía perfectamente la distancia que lo separaba de sus objetos indispensables, sentía nostalgia por lo que había vivido, pedía, mientras le hacíamos preguntas, que le leyéramos algunos de sus cuentos, todavía tenía fuerzas para dictar artículos para el periódico, para pensar en alguna reedición y para aconsejar desde el lugar de maestro que sigue ocupando. Leitón falleció el 11 de diciembre de 1999, en Camargo donde pasó sus últimos años. En 2008, Plural y La Mariposa Mundial reditaron Aguafuertes.

Frases de Carlos Medinaceli

«Resalta en primer lugar, la percepción vigorosa y colorida de la realidad externa»

«Sin ser futurista ni unamunista, ni nada de eso, ha resultado con el sintetismo de estas escuelas»

«Al concluir la lectura de Aguafuertes me ha venido una tal repugnacia de mí mismo»

«La horadez literaria es escribir tal como se siente y expresarlo sin temor a nadie

Las cartas de Carlos Medinaceli
Cuando Roberto Leytón envió los originales de Aguafuertes a Carlos Medinaceli, por aquel entonces avencindado en la población potosina de Cotagaita, éste no disimuló su sorpresa, y se la transmitió a Leitón en una magistral carta, que luego fue el prólogo de Aguafuertes y nunca dejará de ser una verdadera lección de literatura.
“Cuando me dio a leer su obra Aguafuertes debo confesarle que me chocó, en un principio su forma de escritura, me parecía una forma demasiado arbitraria, seca y esquemática, enumerativa, como si en lugar de escribir un relato novelesco, se hubiese usted puesto a redactar una serie de telegramas o escribir una literatura en clave. Aquello iba en contra de lo habitual de mis lecturas y en contra también de mi criterio de lo que debe ser una novela desde el punto de vista de la técnica. Mas conforme he ido avanzando en la lectura, adaptándome a su temperamento y a su estilo, he ido convenciendome de que, lo que en un comienzo creía defecto suyo, en realidad era mío, un enmohecido prejuicio de literato apegado a las fórmulas consagradas y ya fosilizadas por el uso”, dice la primera parte de la misiva.
Aguafuertes se publicó por primera vez en 1928, en Potosí, en Ediciones Superchería, costeada el generoso comerciante Abraham Nahim. Luego, fue reeditada 1962. Roberto Leitón también es autor de Los eternos vagabundos, La punta de los cuatro degollados, La bella y soñadora Trinidad, El escarabajo gris, El Kollasuyeño, El río bramador y borracho y Mi coronel se fue pa’ la guerra. Dejó varios títulos inéditos.

Navidad de antaño se resalta en la revista "Historias de Oruro"

En la décima segunda edición de la revista "Historias de Oruro", resalta la Navidad de antaño y la forma de cómo se vivía el verdadero gozo de recibir al Niño Jesús, costumbre que se va perdiendo, dejando de lado el verdadero sentido de su celebración.

La presentación de la publicación se realizó ayer en ambientes del Centro Mariano en presencia de periodistas e invitados especiales que siguen la edición mensual.

Según el director de la revista Fabrizio Cazorla Murillo, todo esfuerzo debe promover la recuperación del sentimiento original de la festividad, motivo por el que se dedica este número a la Navidad de antaño en el área rural, en las antiguas iglesias coloniales y pesebres tradicionales con curiosos juguetes y recordados villancicos.

Una de las historias titula "Una estrella de estaño anuncia el nacimiento del Mesías", mediante la cual se relata la forma de cómo se esperaba la noche buena y la ansiedad de los niños en la Misa de Gallo que se celebra al promediar la media noche.

Otro artículo escrito por Josermo Murillo Vacareza (†), describe la forma de cómo solía armar el pesebre, donde el Niño Redentor era ubicado en la parte más alta, imagen que era cinco veces más grande que la de sus padres, la Virgen María y José su esposo.

En la parte denominada "Un rinconcito de mi tierra" se muestra el antiguo pesebre de la familia Morales Ramos, que según se cuenta era armado desde noviembre y recogido el 2 de febrero en ocasión de la fiesta de María de la Candelaria.

El pesebre de la familia Ferrufino es otro de los atractivos que se describe en la revista de Historias de Oruro de diciembre.

"Nobleza en la política", es otro artículo de Enrique Zevallos Antezana (†), que en la página de anécdotas nos enteramos de algunos hechos cotidianos por los que atravesaba el autor de una forma pintoresca.

Sergio Fernández Equiza, describe una especie de trabajo minero que se realizaba en el siglo XVII de forma ilegal, titulado "Del Kajcheo" a la historia del cooperativismo minero en Oruro.

En la parte central de la revista, se publica el texto que fue leído durante la presentación de la revista en Cochabamba en el Espacio Portales, a cargo Michela Pentimalli, directora de dicha institución.

Como es costumbre, también sobresalen fotografías a color de los detalles de dos pesebres; la imagen de la locomotora La Salvadora y en blanco y negro una foto de la Plaza Manuel de Castro y Padilla en la cual se observa la torre de la iglesia de San Francisco, además de otras en las que se muestra la vestimenta y forma de vivir de los pobladores de antaño.

Un par de fotos en el espacio "Ayer y Hoy" muestra una toma de la calle La Plata y Aldana y desde allí una perspectiva de cómo era la calle en 1920 y cómo es ahora.