domingo, 11 de diciembre de 2016

Escritores bolivianos eligen los mejores libros de 2016



Se acaba 2016 y estos días sirven para hacer una retrospectiva de lo bueno que dejó el año en cuanto a publicaciones literarias. Cientos de libros vieron la luz gracias a la labor encomiable de las editoriales bolivianas que ofrecieron títulos importantes para los lectores.
EL DEBER quiso saber la opinión de ocho autores y gestores sobre sus títulos favoritos de este año, y esto fue lo que respondieron:

Las elecciones
“El libro boliviano más destacado que leí fue Hilda Mundy. Obra reunida (Biblioteca del Bicentenario de Bolivia)”, dijo el escritor Pablo Carbone. “Recorrer la poesía y los escritos de Mundy fue una travesía hecha de relámpago y silencio. Sentir que aquello escrito en la década del 30 está tan vivo y es tan nuestro me hace reforzar la idea de que la literatura sí vale la pena. Es un libro incendiario, turbulento, como su pirotecnia”, recalcó Carbone.

La autora Paola Senseve mencionó al poemario Temporarias y otros poemas (Perra Gráfica Taller), de Emma Villazón. “Una bellísima obra póstuma que explora de manera profunda el trabajo de la palabra”, dijo Senseve, que también eligió a Nuestro mundo muerto, de Liliana Colanzi y Para comerte mejor, de Giovanna Rivero (los dos de El Cuervo). “Ambos libros son definitivamente lo mejor de la narrativa boliviana actual. Dos voces claras, potentes y experimentadas que tienen la capacidad de reinventarse constantemente”, declaró.

Rodolfo Ortiz, autor y gestor de la editorial La Mariposa Mundial, mencionó dos libros: “La nueva edición de La lengua de Adán, de Emeterio Villamil de Rada (BBB), libro en el cual se reestablece y completa un texto clave de nuestra ‘teoría máxima’ del mundo, dicho sea, a partir de sus primogénitas publicaciones decimonónicas; o aquel otro, que celebro en silencio y recorro en bullicio, un libro que reúne muchos libros, o más que eso, que aúna un proceso de reescritura de casi 25 años. Me refiero a la obra de un poeta de irrefutable intensidad y humor férvido: Julio Barriga. Cosechar tempestades, que integra cinco libros de poemas, esta vez en una edición cuidada y que se agradece, dice así en una de sus páginas finales: Oscuro de la vida / Mientras todo lo que está pasando / Son solo cosas que pasan: / Piafante horda de amigotes / Vicios vueltos virtud mágicamente / Oscuridad en celo”, señaló Ortiz

La escritora cruceña Valeria Sandi citó dos poemarios: Abdicar de lucidez (Plural), de Mónica Velásquez (“Las imágenes son el puntal del poemario. Lo sensitivo está presente en cada línea. Tenemos la propuesta de avanzar rumbo a esa nitidez premonitoria. La autora nos comparte esa luz y opacidad”, dice Sandi) y O-ir al arroyo (Plural) de Ricardo Ballón (“Son haikus contundentes. La fuerza de las imágenes abren los sentidos. La propuesta de O-ir al arroyo es una mirada sincera de lo que nos rodea”)

Jorge Siles, guionista de cómics, eligió el libro Justicia poética, de Pablo de Santis y Frank Arbelo. “Edición que tiene algo de trampa ya que se editó en Argentina, pero se trata de un autor bolivianizado, ya que Arbelo es de origen cubano, pero ha desarrollado toda su carrera historietística aquí. En esta colaboración con el guionista argentino, Arbelo da vida a Juli Fux, un poeta que se dedica a ajusticiar criminales que creen que han quedado impunes. Género noir muy bien logrado y del que no se ha visto casi nada en obras de historieta nacionales. Una lectura obligada”.
El autor y editor Alfonso Cortez mencionó el ensayo Equilibrio, la otra visión, del boliviano Osvaldo Gil (La Hoguera). “El autor de este libro presenta, en primera persona, valiosas consideraciones para enfrentar la vida. Con un lenguaje ágil y ameno, Gil nos regala testimonios de su vida personal que pueden extrapolarse y ser útiles para la vida de cualquier persona”, explicó Cortez.

Finalmente, el escritor Óscar ‘Puky’ Gutiérrez escogió la antología Voces de América Latina (Compiladora María Palitachi. Ed Mediaisla) que reúne más de 80 poetas de 19 países, entre ellos los bolivianos Paura Rodríguez, Ruth Ana López, Gabriel Chávez y el propio Gutiérrez. “El libro le ofrece al lector una experiencia polifónica que le permite intuir las pulsiones, anhelos y obsesiones que, aquí y ahora, enarbolan los poetas de este infinito y decidor territorio”, dijo Gutiérrez

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