domingo, 18 de septiembre de 2011

Estos son los mejores declamadores cruceños

El VIII Festival de Declamación Poética Raúl Otero Reiche tiene a sus ganadores.
El certamen que se desarrolló en el marco de la segunda Bienal Infantil y Juvenil premió en la categoría Pre kínder a sexto de primaria a Angela Carmela Rosado (Hombres Nuevos), en primer lugar; en segundo, a Guido Andrés Villarroel (Los Angeles School) y en tercer lugar a Sarina Clara Espinoza (Los Angeles School).
En la categoría en la que compitieron estudiantes de séptimo a segundo de secundaria, el primer lugar recayó en Lismayleen Yohana Soliz (Cristo Rey, de Yapacaní); el segundo lugar lo obtuvo Leonardo Vega (Marista), el tercer lugar fue para Marco Antonio Pacheco (María Teresa Pulido) y una mención honrosa recibió Rolando Chuve (Seminario San Ignacio, de San Ignacio de Velasco).
En la categoría en la que concursaron alumnos de tercero y cuarto de secundaria, la ganadora fue María José Rivera (Marista), el segundo lugar fue para María Selva Peña (Marista) y el tercer puesto correspondió a Raúl Judas Tadeo Vedia (Marista).
Los mejores declamadores por géneros fueron Michelle Menacho (lírico), Ignacio Vaca (dramático), Eliot Eduardo Zambrana (Costumbrista) y Angelina Soliz (Infantil).

El autor se inicia en la escritura con Necrología, una novela del género fantástico, que se publicará por capítulos en internet

¿Cómo surge Necrología?
Necrología es una novela de suspenso, intriga y en la que quise cambiar un poco la perspectiva de las novelas que hay en nuestro medio, porque generalmente son de tipo político, social, revolucionario, cómicas y pocas son las que invitan a salir de la realidad, de lo cotidiano. Un amigo mío, literato, me dijo que eso hacía falta aquí, que sí hay, pero muy poco, y que además no es muy bien acogida. Él me incentivó y me dio algunas ideas.
¿Desde hace cuánto tiempo diseñó el proyecto del escrito?
Empezó más o menos en julio.
¿De dónde nace la idea?
Aunque suene medio raro, tuve un sueño que fue bastante detallado, que más o menos es lo que estoy haciendo en el libro. El sueño fue el meollo del asunto. El problema que englobará la novela vendrá después. El primer capítulo es un prólogo de lo que será la historia en sí.
O sea, ¿aún no ha sido revelado el argumento?
No, porque hay un montón de ideas y el argumento que me dio ese sueño se verá a partir del tercer o cuarto capítulo. Entonces, comenzará todo el asunto.
¿Por qué cree que este tipo de géneros no tiene apoyo?
Porque no hay mucha lectura en nuestro medio y aparte no hay apoyo, ni siquiera de la Alcaldía o el Ministerio de Culturas. Están más dedicados al arte, música, pero literatura no hay mucha. Lo máximo que hay es la Feria del Libro, pero ahí muestran libros de escritores de afuera o personas conocidas de acá, que presentan sus ideas, sus historias, sus pensamientos o sus críticas en ciertos aspectos.
Siendo así, ¿cómo hará para llegar al público?
Por el problema del medio, más que nada; tengo pensado con unos amigos que están en el asunto de la literatura, hacer una página web en la que el lector que desee leer la novela pueda descargarse los capítulos de la misma de forma gratuita. Incluso tenemos pensado incluir otros escritos y también poesías en la página web.
Lo que le interesa es llegar a la gente…
Sí, quisiera que me lean, porque pienso que la imaginación no está muy incentivada en la adolescencia y después en la juventud. Incluso los mismos profesionales tienen problemas en sus trabajos por falta de imaginación y creatividad. Uno se da cuenta por ejemplo en los medios televisivos, que casi todo se copia de afuera. Quisiera que sea un incentivo para las personas que tienen esa imaginación limitada o encarcelada. Conozco a personas que son muy creativas pero no pueden plasmar sus ideas.
¿A qué se debe el seudónimo que utiliza, L.R. Kranion?
Son las iniciales de mi segundo apellido y mi segundo nombre, y Kranion es el griego de cráneo. Tengo ese seudónimo porque el Kranion será el que contenga el cerebro y todo lo físico, pero no puede contener a la imaginación de uno.
Al ser ésta su primera experiencia como escritor, ¿qué es lo que espera lograr?
Quisiera transmitir, sin importar el trabajo en el que uno esté, la posición de ideales o el diario vivir, sean impedimentos para realizar cosas que también gustan a las personas. En mi caso, siempre me atrajo la escritura, pero nunca la plasmé, por lo que busco animar a los demás a hacerlo.



Deseos de juventud de Susan Sontag

Es posible que Susan Sontag no hubiera querido que se publicaran sus diarios, las notas personales que escribió desde que tenía 15 años hasta su muerte, cerca ya de los 72, el 2004. Su hijo, David Rieff, que tomó la decisión de editarlos, admite que, en cualquier caso, éste no sería el libro que ella habría creado. Es muy probable que, si hubiera aceptado publicar estos textos, lo que su propio hijo duda, Sontag hubiera “intervenido” para organizarlos y presentarlos de otra manera. Y, desde luego, es casi seguro que no hubiera aceptado un título tan detestable: Renacida.

Para superar la repulsión que produce la idea de que se está violando la intimidad de alguien, una persona que, para colmo, tiene una brillante y amplia obra publicada, perfectamente suficiente para conocer qué pensaba y cómo analizaba el mundo, sin necesidad de meterse, además, en su casa y en su cama, quizás convenga recordar lo que dijo su compañera, Annie Leibovitz, cuando publicó las amargas fotos de la agonía de Sontag: “Si estuviera viva, por supuesto que este trabajo no se hubiera publicado. Pero está muerta y eso es otra historia. Quiero decir, ella hubiera defendido este trabajo”. Algo así alega su hijo en el prólogo de este volumen: “A mi madre le apasionaban los diarios y las cartas... cuanto más íntimos mejor”.

Sea pues. Sontag, que hizo en vida muy pocas confidencias sobre su intimidad, está ahora muerta y expuesta. Conste, sin embargo, que Renacida (Diarios tempranos, 1947-1964) no constituye un autorretrato de la autora de Contra la interpretación o La enfermedad y sus metáforas, dos ensayos que marcaron, por su inteligencia, independencia y originalidad, la crítica cultural del siglo XX, sino un retrato en el que ha intervenido la paleta de su hijo, que suprime notas que le parecen aburridas y potencia otras, generalmente las que están relacionadas con la formidable, y muy temprana, convicción de Susan Sontag de ser una persona intelectualmente sobrecapacitada y con su paralela y aparente incapacidad de mantener relaciones sexuales y sentimentales (lesbianas) que no conllevaran un gran sufrimiento.

Quien haya leído alguno de los magníficos ensayos de Sontag conoce su manera ferozmente independiente de pensar y su voraz deseo de analizar la sociedad contemporánea, sin dejarse encorsetar por definiciones entre lo serio y lo culto, y lo popular y lo frívolo. Ella fue, por ejemplo, quien introdujo en toda una generación el término camp. Su libro Contra la interpretación (que se publicó cuando tenía 33 años) la convirtió instantáneamente en uno de los pensadores más polémicos e importantes no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa, en cuyos ambientes intelectuales siempre deslumbró.

Los Diarios tempranos quizás no desvelen, en ese sentido, una personalidad desconocida, pero sí una precocidad y una voluntad de construirse a sí misma inconcebible, si no fuera porque es ella misma quien lo describe y demuestra.

La Susan Sontag conocida, admirada y famosa mostró siempre una absoluta confianza en su capacidad intelectual y en su destreza para desentrañar los mitos de las sociedades modernas. Lo asombroso es que cuando tenía 15 años era también consciente de tener un don especial. La jovencísima Sontag (entonces se llamaba Rosenblatt) hace listas interminables (un hábito que mantendría toda su vida) en las que apunta qué leer, en qué pensar, qué hacer.

CREER. La primera, cuando le faltan tres meses para cumplir 15 años, empieza así: “Creo: a) que no hay un dios personal o vida después de la muerte; b) que lo más deseable es la libertad de ser fiel a uno mismo, c) que la única diferencia entre los seres humanos es la inteligencia; d) que el único criterio de una acción es su efecto último en la felicidad de una persona, e) que está mal privar a cualquiera de la vida (...)”.

Los diarios no son cuadernos en los que se anotan las incidencias del día sino su apabullante deseo de construirse a sí misma. Con 16 años llega a la Universidad de California y hace por primera vez el amor con una mujer (Harriet, con la que a lo largo de muchos años, intermitentemente, mantendría una relación casi masoquista, dolorosamente detallada en páginas posteriores). Pero entonces, confiesa: “Dios, vivir es enorme” y poco después, “todo comienza a partir de ahora, he renacido”.

A los 19 años, acepta casarse con un joven profesor (“me caso con Philip con plena conciencia-temor a mi voluntad de autodestrucción”) con quien tendrá su único hijo (al que no se menciona en el diario hasta que tiene dos años).

Nada, ni el fracaso matrimonial, ni el reencuentro con Harriet, empañan esa voracidad intelectual ni su enorme voluntad de desarrollarla. “En el diario me creo a mí misma, no sólo registra mi vida real, sino que en muchos casos ofrece una alternativa”. “¡Esta pasión es una enfermedad!”, se queja, pero pocas horas antes ha escrito con la misma furia: “Una aristócrata de la sensibilidad así como una aristócrata del intelecto. ¡No me gusta nada, nada, que me traten como una plebeya!”. Sontag tiene en ese momento 25 años. Con dos más sigue pensando que amar duele. “Es como entregarse a que te desuellen a sabiendas de que en cualquier momento la otra persona puede marcharse con tu piel”.

Cuando el primer tomo de sus diarios se cierra, a punto de publicar Contra la interpretación, Sontag sigue confrontada a los mismos problemas: “El éxtasis intelectual al que he tenido acceso desde mi temprana infancia. Pero el éxtasis es el éxtasis”. Habría que haber pedido a Sontag que pensara si es posible que los seres humanos se diferencien, además de por su inteligencia, por sus más íntimas pulsiones: cómo enfrentarse a la muerte, en los hombres, y cómo enfrentarse al amor, en las mujeres.

La escritura de todos los días

18/11/56. Un proyecto: Notas sobre el matrimonio. El matrimonio se funda en el principio de inercia. Proximidad con falta de afecto. El matrimonio es todo comportamiento privado —no público. La pared de cristal que separa una pareja de la otra. La amistad en el matrimonio. La suave piel del otro.

1957. ¿En qué creo de verdad? En la vida privada. En el mantenimiento de la cultura. En la música, en Shakespeare, en los edificios antiguos. ¿Qué disfruto? La música. Estar enamorada. Los niños. Dormir. Carne. Mis defectos. Siempre tarde. Mentir, hablar demasiado. Pereza. Sin volición de rechazar.

5/1/57. Notas sobre el matrimonio. ¿Para ser presentado a mis bisnietos, en mis bodas de oro? “Bisabuela, tú tenías sentimientos?” “Sí. Era una enfermedad que contraje en mi adolescencia, pero la superé”.

2/1/58. Pobre eguito, ¿cómo te sientes hoy? No muy bien, me temo —algo magullado, adolorido, traumatizado. Oleadas ardientes de vergüenza, y todo aquello. Nunca me ilusioné con que ella estuviera enamorada de mí, pero sí supuse que yo le gustaba.

6/1/58. Harriet vuelve; se reanudan los juegos del sexo, el amor, la amistad, las bromas, la melancolía. Me habla de un tiempo lujurioso, espléndido en Dublín. ¡Dios, es hermosa! Y es difícil estar con ella, incluso en el ámbito de su propio doblez. Egoísta, nerviosa, burlona, aburrida de mí, aburrida de París, aburrida de sí misma.

4/7/58. ¿Qué diferencia puede haber entre la situación de una persona cuerda mientras el resto del mundo estaba loco, y la de una persona loca mientras todos los demás están cuerdos? Ninguna. Su situación es la misma. La locura y la cordura son iguales, aisladas.

19/11/59. La llegada del orgasmo ha cambiado mi vida. Estoy liberada, pero no hay que decirlo así. Más importante: me ha cerrado, ha cancelado posibilidades, ha logrado que las opciones sean claras y definidas. Ya no soy ilimitada, es decir, nada.

3/12/61. El miedo a la vejez surge del reconocimiento de que no se está viviendo ahora la vida que se quisiera. Equivale en un sentido a vilipendiar el presente.

Braulio Choque nació en Huari y es como un repositorio viviente de los mitos, leyendas, tradiciones y cuentos de esa región orureña.

Braulio es avaro con sus sonrisas; las regala a regañadientes, como si un estrecho gotero estuviera pegado a sus labios. A sus 28 años, este orureño anda envuelto en un aura de tristeza que sólo se desvanece cuando comienza a narrar los tiempos cuando las montañas y los ríos caminaban. “Hablaban y hasta tenían forma humana”, asegura, mientras su rostro se ilumina.

Braulio Choque Mamani nació en Huari y es —por así decirlo— el repositorio viviente de los mitos, las leyendas, las tradiciones y los cuentos de esta región orureña. Es fuente de consulta de niños y adultos por igual y sus investigaciones han llamado la atención de profesionales del país y del exterior. Braulio ha plasmado parte de ese conocimiento en dos libros que aglutinan la tradición oral de comunidades aymaras, quechuas y urus que pueblan el sur orureño. Se trata de Layra Parla (cuentos hablados o cuentos antiguos, en aymara), que se presenta en dos ediciones (2006-2010) indispensables para el rescate de las culturas de esta zona altiplánica.

Samir qarwa / Descanso de las llamas

Mama Thunupant pä wawapantix wila qullump k’aranimpix sapa maraw khä wallir sarapxiritayna, walja qarwantiw jayunt tunqunt rukasiñatak sarapxiritayna. Aka sarapxiritayna. Wali jan katt’at uraqiruw puripxiritayna.

En los tiempos antiguos, los cerros de Los Andes dice que se humanizaban. El cerro Thunupa era mujer. Ellos, todos los años, realizaban largos viajes hacia el valle con caravanas de llamas cargados de sal, con el fin de intercambiar sal por maíz. El viaje comprendía desde el salar de Thunupa hasta los valles altos de Chuquisaca.

La vida de Braulio no es ajena a las paradojas. Su mente atesora centenares de historias, pero parece ponerse en blanco cuando se trata de la suya. Por ejemplo, casi borra de su memoria el día en que una caída le condenó a vivir en una silla de ruedas. En cambio, no deja de evocar la cándida voz de su abuelo colmando sus oídos infantiles de narraciones de montañas celosas y llamas parlantes. “Pensaba que esos cuentos eran producto de su imaginación. Con los años descubrí que éstas se repetían en las voces de los más ancianos y así descubrí que eran parte de la rica tradición oral de los pueblos que habitan la región de Huari. Descubrí, también, que toda esa riqueza se estaba desvaneciendo, que con la muerte de cada anciano se perdía una página de cultura viva. Los uru murato jóvenes, por ejemplo, ya no se interesan de las tradiciones de su pueblo. Igual sucede con los aymaras y quechuas que ahora optan por otro tipo de cultura más occidentalizada”.

Marikita / La mariquita

Mä aramax mä suma waynaw uwij awatir tawaqullar phaxsi qhanan parlxayatayna. Ukat mä aramax akjam satayna.
—Aramakipaniw uñjsma, uruw unjañ munsma—
—Sapakutiw ukjam sistaxa—
—Inas akürunakax uñjaschiñani—
Ukatx tawaqux akjam satayna.
—Qharür chika alwataw pampan uñjañ munsma, janitiy jutkätax janiw mayampis u{jxitätati—

Se cuenta que una de esas noches un apuesto jovenzuelo cortejaba a una humilde ovejera. A la luz de la luna se la veía pasear. Cierta noche le dijo:
—Sólo te veo de noche, me gustaría verte de día—
—No puedo, tengo que trabajar en el campo—
—Siempre me dices lo mismo—
—Tal vez uno de estos días—
Entonces ella resuelta añadió:
—Quiero verte mañana a las 10.00 en el campo, si no acudes me perderas para siempre—

Braulio comenzó hace más de una década una cruzada personal en pos de resguardar la cultura de los pueblos andinos, recogiendo la tradición oral de las comunidades que habitan el municipio de Huari: Sullca, Chahuara, Yucasa, Cochoca… Choque se valió de sus propios recursos para recorrer su tierra y del apoyo de amigos y familiares. Asimismo, para la publicación y traducción de sus materiales (cada cuento del último libro está traducido en aymara, quechua y castellano) contó con el apoyo de instituciones como el Centro de Ecología y Pueblos Andinos y la carrera de Lingüística de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Sin embargo, los recursos se acabaron y esto ha obligado al joven investigador a frenar su labor quijotesca. Armado de su laptop y luchando con la lenta conexión a internet en Santiago de Huari, Braulio ha lanzado un llamado desesperado para conseguir el apoyo financiero que le permita mantener vivo el proyecto Layra Parla. “Es una tarea urgente, si no actuamos pronto, perderemos para siempre la tradición oral de esta zona del país”, sentencia, para hundirse una vez más en su manto de tristeza. Sólo recupera ánimos cuando surge la pregunta sobre la historia que más le ha gustado de las que ha recogido en estos años. Entonces sus ojos centellean, desempolva de un folder amarillo los dibujos que realizó para graficar el cuento quechua Thunupan sarnaqäwipa (La travesía de Thunupa) y entonces sus labios secos se convierten en un manantial de palabras que bañan a su interlocutor.

“Sabes, Azanaque es el dios tutelar de Huari. Él es el dueño del agua y desde siempre ha sido poseedor de una gran riqueza de oro y plata. Su pareja era Thunupa, una bella ñusta, por la que luchó con cerros como Chullasi.

Un día dice que Azanaque realizó una fiesta y encontró a su pareja con Turuloma (otro cerro) en una situación comprometedora. Le invadió los celos y empezó a pegar a Thunupa. Ella se escapó malherida e inició una triste travesía. En su huida abandonó a su hijo, Jatunllajta (una comunidad de Huari). Recorrió la ruta de Condo y la sangre que derramó se convirtió en montículos de sal (que se ubican en Wila Wila) y en Centro Yanaqe abortó a su hijo.

En Quillacas cocinó en un fogón su alimento, pero derramó quinua que hoy se ha reproducido y que es sembrada en la región. En Orinoca el cerro Wallani la refugió, le curó las heridas, pero fue descubierta por Azanaque. Se inició una batalla que terminó cuando Thunupa, con una piedra, le rompió la vejiga a su expareja. En la ruta a Salinas la leche se desbordó y de allí surgió el Salar de Uyuni, donde hoy descansa Thunupa”.

Los labios de Braulio se han cerrado, sus ojos parpadean incesantes como las alas de un colibrí. Braulio observa a sus oyentes, esperando alguna reacción. Pero todos están en silencio, todos imaginando aquel día en que los cerros caminaban.

Historietas. El libro ‘La fiesta pagana’ obtuvo un premio en Brasil

“Todo comenzó como una muestra itinerante que fue idea de Avril Filomeno. La primera exposición se dio en Cusco, luego aquí en La Paz en el festival de historietas, y después Frank Arbelo tuvo la idea de hacer la publicación a partir de esta exposición”, cuenta Susana Villegas, una de las artistas cuyo trabajo figura en La fiesta pagana.

El HQMIX es la premiación anual de historietas y humor gráfico que se realiza en Brasil desde hace 23 años. En esta versión decidieron incluir una nueva categoría, ‘Destaque latinoamericano’, para “revistas, autores o historias publicadas en Sudamérica”, según se explica en el blog del evento.

Y hace tres días, Frank Arbelo se enteró de que el libro que él había editado, La fiesta pagana, compilando los trabajos de Susana Villegas, Alejandro Archondo, Jorge Siles, Avril Filomeno, Joaquín Cuevas, Iván Cáceres, Alexandra Ramírez, Alejandro Salazar, Edwin Álvarez, Paola Guardia y del mismo Arbelo, había obtenido el premio de la nueva categoría.

Según el editor, “la idea era hacer una exposición de historietistas bolivianos con el tema de la fiesta y ya que había gustado tanto, surgió la idea de hacer un libro, que (luego de editado) lo hicimos llegar a festivales y encuentros realizados fuera de Bolivia, como una carta de presentación de los ilustradores nacionales”.

Más distinciones. Pero las distinciones para los ilustradores nacionales no quedan ahí. Villegas, Arbelo y también Marco Tóxico fueron incluidos en el número 4 de Illustration Now!, de la editorial alemana Taschen.

“Es una publicación que hace un mapeo de la ilustración mundial, una especie de catálogo de ilustradores que están produciendo cosas diversas en distintas partes del mundo”, explica Marco Tóxico.

Es la primera vez que se incluyen bolivianos en este catálogo, como también es la primera vez que una publicación boliviana de cómic obtiene un premio a nivel internacional.

Andres “Quiero vivir de mi arte”

Su ingreso al mundo literario fue en 2007 cuando Diego Andrés Mejía salió ganador del Concurso Nacional de Cuento Breve Óscar Cerruto y también, ese mismo año, obtuvo la Mención del Honor del XXXIV Premio Nacional del Cuento Franz Tamayo.

El 2008 este escritor fue presentado en el II Festival de Poesía en las Calles Blanca Wiethüchter, -un libro que es parte de la colección de Yolanda Bedregal-, y desde entonces este Diego se promovió y participó activamente en diversas iniciativas literarias de la ciudad de La Paz.

Su última participación en el campo literario fue durante la Feria del Libro 2011 de esta ciudad, hace poco más de un mes.

Andrés desea compartir con los cochabambinos sus impresiones y anhelos dentro del mundo literario.

¿Usted vive de su arte en Europa?

Eso intento, aunque es muy difícil. Allá hay una mayor capacidad cultural de la que tenemos aquí, pero aun así es muy complicado.

En Bolivia todos los escritores nos conocemos, aunque sólo sea de referencia, en cambio en Europa es un poco más complicado hacerse de un nombre.

¿Cuál es la imagen que se tiene en Europa del escritor boliviano?

Lamentablemente muy pocos europeos conocen acerca del país, y todavía hay un mayor desconocimiento de sus escritores; salvo honrosas excepciones, los que han logrado establecerse afuera, gente que tuvo la suerte de trabajar en el extranjero y publicar en paralelo, en el país de origen y también afuera, como es el caso de Edmundo Paz Soldán.

¿Es difícil ser escritor en Bolivia?

Sí porque no tenemos apoyo del gobierno y lo poco que se tiene es ineficiente. La administración pública requiere de mayor compromiso con los autores nacionales.

También se debe generar cambios que vayan en beneficio de los autores y no de las casas editoriales, puesto que ellas son las más beneficiadas. Tenemos que generar mayores espacios en los que no exista la mediación editorial.

¿Usted cree que el costo del libro es uno de los factores limitantes en Bolivia?

Claro que sí, porque los libros son bastante costosos. Tanto hacerlos, publicarlos y finalmente poder comprarlos, más con el tipo de economía que tenemos actualmente.

¿En qué difiere la producción literaria en Europa con la nuestra?

Es igual que aquí; allá también los escritores ganan por la venta de sus libros, si los escritores han logrado hacerse de un nombre pueden llegar a cobrar los derechos de autor. Pero no se trata de un monto fijo y los escritores no contamos con un sueldo y es difícil vivir de la literatura. Aunque es lo que yo quiero hacer.

¿Cuál es su utopía literaria?

Poder vivir de mi literatura... yo quiero vivir de mi arte. No se trata de hacer sólo un buen trabajo sino poder vivir de ella.

El reconocimiento es una superación personal, pero eso no te da de comer.

La lectura, herramienta importantísima para tener el mundo en nuestras manos

En nuestro tiempo la lectura no es precisamente una actividad que atraiga a los niños, jóvenes, incluso ni siquiera a muchos adultos, por diferentes factores, entre ellos el tiempo que se requiere para leer un libro.

Sin embargo, es una herramienta que nos permite adquirir conocimientos, lo que permite a una persona tener poder.

Mónica Sulecio de Álvarez, licenciada en Educación de Guatelmala, señala que "en la vida moderna, leer es parte del diario vivir y un medio importantísimo para mantenernos al día con los avances de la humanidad (conocimiento) así como para intercambiar ideas y puntos de vista sobre distintos temas".

Día a día, son más los periódicos, revistas, listas electrónicas de distribución y foros virtuales de discusión. La capacidad lectora es por tanto una herramienta valiosísima para mantener ese ritmo, además de ser un excelente recurso para nutrir el intelecto y el alma con la extensa variedad de literatura disponible.

"La lectura es un hábito, y como la mayoría de los hábitos, se desarrolla en casa y de manera más fuerte durante los primeros seis años de vida. Pero, ¿cómo si aún no sabe leer? En primer término, lo que debe quedar claro es que leer no significa decodificar combinaciones de grafemas. Leer significa interpretar símbolos o imágenes; entender el mensaje que otro nos transmite con las palabras y las ilustraciones", asegura la experta.

Esto de la lectura se ha convertido ya en un problema, especialmente, en nuestro contexto, por lo que hay profesionales que interesados en cómo mejorar el aprendizaje han desarrollado programas que permiten que las personas mejoren la velocidad, la comprensión y la atención, en la lectura, para que puedan interpretarla correctamente.

Para conocer algo más al respecto, entrevistamos a la psicopedagoga y supervisora del Departamento de Alto Rendimiento de la Corporación Internacional Talentos para la Excelencia (Citex), Helen Vega Céspedes cuya institución, ubicada en la calle Junín entre Soria Galvarro y 6 de Octubre, tiene un programa denominado "Lectura Eficiente para el Aprendizaje con Metodología de Estudio (Leame)", que ayuda a las personas despertando sus capacidades mentales, potencializando sus habilidades y destrezas, con el fin de que se constituyan en seres con talentos de excelencia.

Según la psicopedagoga, uno de los principales motivos para que las personas no tengan el gusto por la lectura es el que no haya un hábito de la lectura, siendo algo que no se incentiva desde colegio. También identifica a la manera en cómo se aprendió a leer como otro de las dificultades que hacen que la lectura no guste a la gente.

"En últimos estudios realizados sobre técnicas de lectura rápida se ha demostrado que el medio por el cual hemos aprendido a leer, que es la lectura por sonido, hace que nuestra lectura sea lenta, porque la forma en la que hemos aprendido a leer ha sido pronunciando las letras, luego sílabas y al final palabras, lo que es todo un proceso que hace que uno tenga una asimilación más lenta de la palabra, lo que es muy diferente cuando uno aprende primero la palabra y puede interpretar esa palabra, entonces ese aprendizaje es más rápido, y eso es algo que se debe ir trabajando poco a poco desde el nivel inicial", manifestó Vega.

Explicó que está metodología se está dando en la ciudad de La Paz, donde hay algunos centros educativos, en los que ya no se aprende a leer las vocales sino directamente las palabras y mediante la interpretación de las palabras se llega a la estructuración de las ideas.

El programa encarado por Citex, "Leame", tiene cuatro etapas, la primera que permite incrementar más de 10 veces la velocidad de lectura inicial. Es decir, si se comienza leyendo 200 palabras por minuto, como mínimo se eleva a una velocidad de lectura de 2000 palabras por minuto, una habilidad semejante a leer un libro de 200 hojas en 20 minutos.

"Esto es posible mediante ejercicios visuales de percepción y flexibilidad que otorgan elasticidad a los músculos oculares y aumentan la amplitud de reconocimiento visual permitiéndonos ver hasta cinco palabras al mismo tiempo, consiguiendo agilidad y rapidez en la lectura", señaló la profesional

En una segunda etapa se desarrolla la capacidad de entender conceptos e ideas con precisión permitiendo la interpretación correcta de la lectura, mediante ejercicios que contemplan el uso del diccionario, identificación de ideas principales y secundarias, demostraciones gráficas y en volumen, que consiguen la asimilación de la lectura y permiten argumentar con palabras propias lo leído.

"Estas herramientas harán que aprovechemos más la lectura, adquiriendo un buen léxico y ortografía, además de facilidad de redacción", dijo.

La tercera etapa consiste en fortalece la concentración de los sentidos creando una barrera ante la influencia del entorno físico y factores externos que dificultan la atención, permitiendo controlar las actividades que se realizan hasta su conclusión.

"Esto desarrolla la capacidad de la mente para retener imágenes. Además, mediante ejercicios de relajación dirigida y música incidental recuperamos experiencias vividas", aseguró Vega.

Ya en una cuarta fase se une las habilidades desarrolladas en las anteriores, (rapidez, precisión, concentración) para aplicar un método de estudio que contempla la preparación, exploración rápida, lectura efectiva, mapas mentales, resúmenes y presentación de un tema de investigación cuya defensa consiste en la exposición y debate del mismo ante el público presente.

"No hay una edad en la que sea más asimilable el método, en algunos casos, se da en personas adultas, porque las personas adultas son más conscientes de la práctica que deben desarrollar, pero, también hay veces en las que los adultos por el estrés diario que viven, el trabajo, la familia, no se dan ese tiempo para realizar la práctica o les cuesta la aplicación del método, debido a la forma en la que han aprendido", indicó.

Pasa lo mismo en los niños, existen niños que por la corta experiencia que tienen en la lectura, tienden a asimilar los ejercicios de manera más rápida y poder demostrar resultados excelentes. Pero puede pasar lo contrario, que hay niños a los que les cuesta más realizar los ejercicios, lo que hace que tengan cierto grado de dificultad con el método.

La supervisora de Citex, expresó que lo primero es desarrollar la percepción, es decir, trabajar y ejercitar a los ojos, siendo es como cualquier actividad. "Por ejemplo, cuando vamos a desarrollar una carrera tiene que haber una preparación física y mental, y todo eso va a influir en la carrera, en la lectura es lo mismo, tiene que haber esa preparación, primero de los ejercicios, los ojos, entonces creo que influye mucho lo que es la práctica y también la aplicación del método".

Sostuvo que un niño tiene un nivel promedio de lectura, de entre 80 y 100 palabras, en el caso de un adolescente o un adulto es de 150 a 200 palabras, pero se ve al iniciar el programa que son muy pocos los niños que tienen una lectura de 80 palabras por minuto, existiendo niños que tienen una velocidad de lectura desde 50 palabra por minuto.

En el programa aplicado por la Citex, que está presente a nivel internacional desde 1996 y en Bolivia desde el año 2008, lo primero que se hace es enseñar cómo se ejercitan los ojos, poco a poco se hacen ejercicios oculares, se logra desarrollar lo que es la percepción, flexibilidad en los ojos y sobre todo la amplitud, una vez que van logrando eso se trabaja en lo que es la lectura.

"Algo que hemos ido innovando en La Paz es la lectura diaria, cada que vienen a la asesoría tienen que leer unos 10 minutos, aparte de hacer la práctica.

Entonces las personas cuya lectura es lenta, con la práctica de los ejercicios van incrementando su velocidad poco a poco, la velocidad y van entendiendo a esa velocidad, porque los ojos no están acostumbrados a percibir una información a una velocidad rápida", remarcó.

Aseveró que los resultados son bastante positivos, y son los que motivan a continuar con el programa, porque si leía una persona 100 palabras por segundo, luego de la aplicación el método, poco a poco va incrementando mínimo 50 palabras.

"Entonces el ver que puede leer y que los ojos pueden correr más rápido y que de cierta manera, lo hace con más amplitud, son los avances que hacen que ellos vayan motivándose", puntualizó.