martes, 15 de noviembre de 2016

Lorito ganó el concurso municipal de comics


Lorito es una obra que habla de la vida de un típico personaje paceño, que ganó el primer lugar de la categoría B del Concurso Municipal de Historietas, por lo cual será publicada y sus autores recibirán Bs 6.000.

Lorito es título de la obra ganadora del V Concurso Municipal de Historieta, narración animada que cuenta la vida de un vendedor de raspadillos, parte de su vida a lo largo de su juventud y su adultez en la ciudad de La Paz. El trabajo escrito por Jorge Siles e ilustrado por Salvador Pomar ganó el primer lugar de la categoría B, correspondiente a participantes mayores de 19 años, y por el cual recibirá un premio de 6.000 bolivianos y la publicación de la obra el próximo año.
El título de la obra se debe a que el personaje “sufre el cercenamiento de dos dedos en un accidente laboral en su juventud, en la carpintería, por lo que su mano queda como la de un lorito”, explicó Siles.
Lorito es también un deportista, “un muy buen arquero”, que luego se dedicó a vender raspadillos para sacar adelante a su familia.

Otros ganadores
Tico y El pescador, de Luis Fernando Gutiérrez e Ignacio de la Cuadra, fueron acreedores al segundo premio de la categoría B.
La categoría A (13-18 años) reconoció en primer lugar a Herencia, de autoría de Fabiola Segales, y en segundo puesto a El padrino y la marea roja, de Eyberth Galarza.

Nómina de otros ganadores Historia de vendedor de raspadillos ganó V Concurso de Historieta


La vida de un vendedor de raspadillos, su juventud y su madurez, conflictos y ambiciones, en la ciudad de La Paz, son parte de la historia de “Lorito”, título de la obra ganadora del V Concurso Municipal de Historieta, cuyo resultado fue dado a conocer recientemente por la Secretaría Municipal de Culturas.

Con el guion de Jorge Siles y la ilustración de Salvador Pomar, la obra “Lorito” ganó el certamen municipal de cómics. El trabajo habla de la vida de un típico personaje paceño. El trabajo ganó el primer lugar de la categoría B, por el cual recibirá un premio de 6.000 bolivianos y la publicación de la obra.

El trabajo se hizo acreedor al primer lugar de la categoría B, correspondiente a participantes mayores de 19 años, y por el cual recibirá un premio de 6.000 bolivianos y la publicación de la obra el próximo año.

“Como el certamen solicita que sea algo que tenga mucha identidad paceña, escogimos este personaje típico, pero que no solamente sea la historia de su trabajo, sino también cómo él ha llegado hasta ese punto”, explicó Jorge Siles, uno de los autores de la historieta.

El título de la obra se debe a que el personaje “sufre el cercenamiento de dos dedos en un accidente laboral en su juventud, en la carpintería, por lo que su mano queda como la de un lorito”, explicó Siles, quien recogió ese elemento de una situación real que escuchó en su niñez y que luego adaptó a su guión.

“Lorito” es también un deportista, “un muy buen arquero”, que luego se dedicó a vender raspadillos para sacar a su familia adelante.

La obra fue concebida desde el anteaño pasado, cuando Siles y Pomar participaron en el Concurso de Historieta, tras quedar en segundo lugar, reflexionaron sobre qué podía estar fallando de acuerdo a la convocatoria y los requerimientos del jurado para la temática.

“La anterior obra que presentamos fue Agua Negra, que trata sobre la inundación en La Paz, entonces vimos que tal vez la temática era muy fuerte, por lo que ahora escogimos algo con lo que la gente pueda identificarse”.

Además, la diferencia de “Lorito” con el anterior trabajo propuesto por ambos autores es que “este personaje es muy entrañable. Creo que la gente que lea la obra se va a encariñar, porque es alguien que se podría topar en cualquier esquina de la ciudad si uno decide escuchar su historia”, contó Siles, que también indica que el mensaje podría ser el optimismo y que a veces uno encuentra el amor en el lugar menos pensado.

Los ganadores del certamen son:

Categoría B (participantes mayores de 19 años):

PRIMER LUGAR

Se otorga a la obra “Lorito”, correspondiente a Jorge Freddy Siles Trigoso y a Salvador Phan Pomar Velásquez, acreedores al primer premio de Bs 6.000,00 (seis mil 00/100 bolivianos), diploma de honor y publicación.

SEGUNDO LUGAR

Se otorga a la obra “Tico y el pescador”, de Luis Fernando Gutierrez Peláez e Ignacio Nicolas de la cuadra Pacheco, acreedores al segundo premio de Bs 3.000,00 (tres mil 00/100 bolivianos), diploma de honor y publicación.

Categoría A (participantes de 13 a 18 años):

Primer lugar

Se otorga a la obra “Herencia”, de autoría de Fabiola Alexandra Jhammeth Segales Bustillos, acreedor al primer premio de Bs 2.400,00 (dos mil cuatrocientos 00/100 Bolivianos), diploma de honor y publicación.

SEGUNDO LUGAR

Se otorga a la obra “El Padrino y la Marea Roja”, que corresponde a Eyberth Alejandro Galarza Crispín, acreedor al segundo premio de Bs 1.500,00 (mil quinientos 00/100 bolivianos), diploma de honor y publicación.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Chiquita, la vida no es fácil



Liliana De la Quintana (*)

“Chiquita, la vida no es fácil”, es una novela juvenil de Gaby Vallejo, en la que el título ya nos pone ante una situación difícil.

Gaby abre la puerta del gran problema de la violencia sexual a través de la adolescente Mariana, un problema alarmante en nuestro país y en el mundo. Los altos índices de acoso y de abuso sexual hacia las menores son demasiado frecuentes y, la gran mayoría, quedan en la impunidad.

La obra de Vallejo desnuda el ciclo de la violencia y de la pobreza, de la miseria material y espiritual del ser humano. La obra cuestiona el papel de la mujer-madre que acepta la violencia, que no quiere darse cuenta, que no quiere ver el peligro en el que se encuentra su hija. Y, al mismo tiempo, la hija piensa en las consecuencias que podría tener para su madre si ella acusa al padrastro. Así, él queda en la más absoluta libertad de ejercer su brutal acoso.

De acuerdo a los informes oficiales, los dramas de acoso, violencia y violaciones se dan generalmente en el entorno familiar hasta en un 75 por ciento. Y son las familias destruidas las más vulnerables por la presencia de nuevas parejas.

La figura del padrastro está tan bien definida por Gaby, que uno siente el asedio de una forma dolorosa y terrible. Sus amenazas y chantajes nos hieren en lo más profundo.

Mariana es víctima en varios frentes, en la familia, en la escuela, en la calle.

Su vida nos muestra que ningún lugar es seguro, que incluso la figura del orden y del amparo que puede ser la Policía, es la primera en juzgar, amedrentar y hasta de ser los protagonistas de la violencia en todas sus formas. Llamar “zorra” a una niña que se encuentra sola en la calle nos muestra el grado de insensibilidad y de estar absolutamente fuera de su rol supuestamente de protección.

La novela desnuda también al sistema educativo agresivo, represor, históricamente atrasado en todo su planteamiento pedagógico. Niños, niñas y adolescentes siguen siendo evaluados a partir de notas. Mariana, al afrontar los aplazos como muchos de los estudiantes, lo único que siente es el desmoronamiento de su vida. Maestros que expulsan del colegio a tantos escolares sin las evidencias necesarias. En general, estamos frente a un sistema escolar obsoleto en todo sentido.

Gaby nos pone al frente de otra violencia, el bullying desde varias experiencias de la protagonista y su familia. Tener un color diferente, ser gorda o flaca, vivir en una casa pobre, el vestir de una manera, etcétera, son motivo de rechazo por un grupo que cree tener la verdad y el poder sobre los demás. La discriminación como producto de esta sociedad que va negando los valores humanos y pone en primer término la fachada física, las posesiones materiales o algún otro aspecto que sirva para tener un nivel de poder. Y las víctimas ven tan estrecho su camino que optan por el suicidio como solución.

Resulta paradójico que la mayor parte de los padres hacen esfuerzos, casi milagros económicos, para que sus hijos puedan ir a estudiar a la ciudad. Los triunfos escolares tienen costos sociales muy altos. No sólo se trata de tener la oportunidad de estudiar en un colegio, sino de poder integrarse a una sociedad, que no siempre acepta a los diferentes, a los pobres, a los marginados.

Mariana, ante una situación tan difícil en su casa y en la escuela, ve como única solución escapar a la nada. La pequeña esperanza es la tía que la acepta en su casa, pero además le abre el corazón para compartir una vida también llena de tristeza y rechazos.

Una novela dura y profunda que incluye todo un capítulo con el tema de la discriminación racial en la figura del tío de Mariana. De ascendencia afro, logró ser médico pero se siente solo y sigue enfrentando el rechazo de la sociedad.

En medio de tantas tormentas, Gaby logra poner una tabla de salvación en los personajes: el amor, ese sentimiento que nos vuelve humanos, que nos permite ver al otro con nuevos ojos, que es parte de nuestro pasado, tan necesario en el presente y tan apetecido para el futuro.

La obra nos deja con un final abierto, no plantea soluciones, propone alguna alternativa. Todo lo que queremos es que Mariana salga ilesa, no sólo del acoso familiar y del mal trato en el colegio. Deseamos que ella y todas las niñas tengan una vida libre de todo tipo de violencia y todos seamos los garantes de esa situación.

“La novela desnuda también al sistema educativo agresivo, represor, históricamente atrasado en todo su planteamiento pedagógico. Niños, niñas y adolescentes siguen siendo evaluados a partir de notas. Mariana, al afrontar los aplazos como muchos de los estudiantes, lo único que siente es el desmoronamiento de su vida.”

(*) La autora es escritora y miembro de número de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Lengua ‘kunza’ revive en libro de la Nación Chichas



Palabras que son bastante populares en Bolivia, como ‘patasca’ o ‘churo’, tienen su origen en una lengua que hoy está a punto de desaparecer, debido a que actualmente no se conoce hablantes de la misma. Esa lengua es el ‘kunza’, y el historiador tupiceño Freddy Tarcaya realizó una investigación de más de cuatro años para rescatarla del olvido, en un libro que ha titulado Kunza. El idioma de la Nación Chichas.

La Nación Chichas marcó presencia en la época precolombina, llegando a ocupar territorios que hoy forman parte del norte de Argentina, el sur de Potosí, el norte de Chile y algunas provincias de Tarija, sitios que visitó Tarcaya para hacer este trabajo. Según el investigador, el kunza se habló en esa zona hasta que los incas irrumpieron allí, aproximadamente en 1474, conquistando a los chichas, lo que también significó un dominio del quechua de los incas sobre el kunza.

Después, cuando los españoles llegaron a ese territorio, por 1535, convirtiéndo el español en el nuevo idioma dominante. Entonces, el kunza va desapareciendo o se va fusionando con el quechua y el español, perdiendo cada vez más esencia, aunque aún sobrevive -explica Tarcaya- ya que algunas de sus palabras se utilizan cotidianamente en el país. “Se sabe que la última persona que lo hablaba era una anciana de la provincia Nor Lípez (al oeste de Potosí), que murió en 2006)”, relata Tarcaya.

Recuperar el kunza
El libro de Tarcaya presenta 14 capítulos, en los que habla de la gramática del kunza, y tiene un glosario con palabras de origen kunza que han ido modificándose hasta hoy y se utilizan a diario en diferentes zonas de Bolivia; debido a esa mezcla con el quechua y el español (por ejemplo ‘patasca’, en Santa Cruz; o ‘churo’ en Tarija).

Además, en el libro Tarcaya también habla de cómo está conformada actualmente la Nación Chichas en Bolivia (situada en Potosí) y de la intención que tienen de ser reconocidos como una más de las 36 naciones indígenas, ya que en la conformación del nuevo Estado Plurinacional no se la tomó en cuenta.
Lo que se quiere con este libro es rescatar el idioma kunza, dice Tarcaya, a través de elementos toponímicos y con palabras que se utilizan en la lengua castellana


Profesional descifra la economía, sus cuentas y cuentos, en un libro

Carlos Hugo Barbery está listo para presentar al público su primer libro sobre economía: Descifrando nuestra economía, sus cuentas y cuentos. Será hoy a partir de las 20:00 en el Museo de Historia y Archivos Históricos de Santa Cruz, frente al Correo.

Editorial El País fue la empresa encargada de revisar e imprimir el libro. Barbery, que fue reconocido por el Colegio de Economistas de Santa Cruz como el mejor profesional de esta ciencia en 2013, presenta en este escrito una explicación bien documentada sobre la pobreza, el crecimiento económico, ingresos, gastos y otros datos sobre la economía de Santa Cruz y del país.

Barbery es economista de formación, con especialidad en pricing (estrategia de precios), finanzas, dirección estratégica, seguridad, defensa y desarrollo. Se considera, además, analista económico por convicción e investigador histórico, por afición.

El primer escrito que publicó Barbery fue la investigación histórica: Andrés, ayer, hoy y siempre, sobre la vida de Andrés Ibáñez, y su obra con el Movimiento Igualitario; en 2012, realizó una ponencia en el quinto Encuentro de Economistas de Bolivia, titulada: Historia del crecimiento y desarrollo económico cruceño y en 2013, realizó una propuesta metodológica para el pacto fiscal en Bolivia.

martes, 8 de noviembre de 2016

Por: José E. Pradel B. Andrés Ibáñez y la revolución igualitaria

Uno de esos personajes que fue olvidado es el líder igualitario y federalista Andrés Ibáñez, este personaje nació, el 7 de febrero de 1844, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra 2. Se graduó como abogado en la Universidad de San Francisco Xavier, en 1868. Muchacho inquieto, de regreso a su hogar ejerció las funciones de Secretario de la Prefectura, luego fue Fiscal de Partido.

Dos años después, combatió junto a otros jóvenes contra la dictadura del general Melgarejo, este hecho lo convirtió en un héroe local. En 1871, nuestro biografiado influenciado en la obra ‘La doctrina del Pueblo’ del radical político Casimiro Corral, postuló a las elecciones congresales con un discurso crítico a la “explotación del pueblo por parte de la elite criolla, comparándola con el yugo bárbaro del imperio turco”3. Como resultado de esta candidatura publicó el folleto ‘A mis electores’ 4.

Tras ser elegido Asambleísta, en el camino hacia Sucre fue emboscado y al defenderse mató a uno de los bandidos, por lo que la elite cruceña de la época lo acusó de asesinato.

Consecutivamente, Ibáñez influenciado por la ‘Comuna de París’ y las obras socialistas de Lamennais y Proudhon, popularizó las ideas de la igualdad entre los hombres. En 1872, junto a Melquiades Barberí Salvatierra y Antonio Barba, editó el periódico ‘El Eco de la Igualdad’.

Como Diputado participó en la legislatura de 1873. Pero fue en la campaña congresal de 1874, que Ibáñez se manifestó a favor de los artesanos y desposeídos, cuando en una discusión en la plaza central de Santa Cruz “se quitó la leva y los botines acharolados, símbolo del estatus social elevado y se retiró caminado des-calzo con la muchedumbre de artesanos. Debido a que los criollos ricos se vestían con leva, sombrero de copa y botines de charol y los pobres usaban abarcas o estaban descalzos, Ibáñez anunció su opción por los ‘sin chaqueta’ y su oposición a los ‘copetudos’” 5, describe el historiador ruso Andrey Schelchkov.

Consecutivamente, junto a otros seguidores fundó el ‘Club de la Igualdad’ o ‘Partido Igualitario’, “significando con ello que sus nuevos amigos están al nivel de los otros” 6, escribió Hernando Sanabria Fernández.

Tras ganar las elecciones citadas anteriormente, fue elegido diputado. Posteriormente, junto a sus ‘Igualitarios’, que en su mayoría eran artesanos, combatió al gobierno del doctor Tomás Frías (1874-1876), pero sus fuerzas fue-ron derrotadas en las Batallas 7 de Trompillo (28 de marzo de 1875) y Pozos de los Poporós (6 de noviembre de 1875), donde Ibáñez logró escapar.

En febrero de 1876, nuestro biografiado regresó a Santa Cruz de la Sierra donde reini-ció sus actividades y participó en la reorgani-zación del ‘Club de la Igualdad’, donde fue elegido primer vicepresidente del partido y se adoptó la bandera blanca como símbolo del movimiento. Consecutivamente, Andrés Ibáñez y los ‘Igualitarios’ apoyaron la candidatura del general Hilarión Daza a la Presidencia de la República, quien un día antes de las elecciones por intermedio de un Golpe de Estado tomó el poder.

Considerado Ibáñez y su movimiento co-mo enemigos de la propiedad privada, comu-nistas y federalistas, fueron reprimidos por el Prefecto de Santa Cruz, Demetrio Roca y el Comandante Departamental de Ejército, Ignacio Romero. Los mismos cerraron el ‘Club de la Igualdad’ a la fuerza y el Gobierno central disolvió el Consejo Municipal del cual los igualitarios eran parte y fueron apre-sados sus principales representantes.

Capturado y conducido a un cuartel, Ibáñez conquistó a la tropa y el 1° de octubre de 1876, estalló la revolución cuando la guarni-ción disparó tiros al aire y gritó: “Viva la Unión, viva el doctor Ibáñez, queremos la plata” 8.

Una vez muerto el comandante Romero, el pueblo se dirigió a la plaza principal donde nuestro biografiado fue liberado, aclamado y vitoreado. Al día siguiente, Ibáñez fue elegido por decisión popular como Prefecto del Departamento y Comandante de la tropa, la misma es respaldada por un manifiesto público intitulado ‘Acta del Pueblo’.

Posteriormente, Ibáñez gobernó Santa Cruz, hasta el 13 de diciembre de 1876, cuando el general Juan José Pérez, designado como Prefecto por Daza entró a la ciudad y se le entregó el mando departamental, aunque el caudillo Ibáñez mantuvo el poder militar. El 22 de diciembre del citado año, en una reunión Ibáñez “sin perspectiva de poder llegar a un entendimiento con el gobierno central, decidió recurrir a las consignas de federación de Bolivia para proteger su experimento y su poder en Santa Cruz de la intervención de las autoridades naciona-les” 9.

Consecutivamente, la noche de navidad nuestro biografiado junto a Urbano Franco, Simón Álvarez, proclamaron la Federación, compuesta por una Junta de Gobierno. El día 27 de enero de 1877, dicho gobierno departamental emitió un documento mediante el cual reconoció al gobierno central y la integridad territorial de Bolivia. Sin embargo, ellos “interpretaron el concepto de igualdad no sólo como principio social sino como igualdad de derechos de los territorios, partes del Estado boliviano, inculpan-do al gobierno central por el abandono de los intereses de las regiones orientales” 10, escribió el historiador Schelchkov. Luego Ibáñez se dirigió a Vallegrande, dejando al paraguayo Manuel María Fabio, cuyo verdadero apellido era Estigarribia, como comandante policial, quien oprimió a la elite y al clero de la ciudad. A su regreso Andrés Ibáñez, destituyó a dicho personaje.

El Presidente Daza para sofocar la revolución de Santa Cruz, envió al general Carlos de Villegas, Ministro de Guerra quien junto a sus tropas entró a la ciudad de Santa Cruz, el 9 de marzo de 1877. Mientras tanto Ibáñez junto a 300 hombres escaparon y or-ganizaron una guerrilla cerca de la frontera con el Brasil.

Sin embargo, en los últimos días de abril nuestro biografiado y sus colaboradores más cercanos fueron apresados en la estancia de San Diego. Luego el 1° de mayo de 1877, todos fueron ejecutados. De esta manera, concluyó uno de los momentos político-sociales más importantes de la historia de Bolivia, en el siglo XIX.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Exeni impacta con libro sobre política




El comic boliviano y la historieta cochabambina, en particular, buscan su propio camino, a partir de elementos identitarios que, por un lado, desmitifiquen --si el término y la acción lo permiten--, la mitología moderna que entraña esa parafernalia de las industrias culturales, montadas en el gran mercado mundial, a partir de héroes y villanos construidos desde sus contextos nacionales y transnacionales que se han convertido, para bien y para mal, en paradigmas de la eterna lucha entre la luz y la oscuridad.

Por otro lado, estructuren nuevos y coherentes discursos narrativos que incorporen elementos de la realidad particular, actual y cotidiana, así como de ese rico tejido social histórico, inscrito en el imaginario popular boliviano y cochabambino, en el que ese épico enfrentamiento entre la bondad y la maldad, adquiera sentido de pertenencia, alejado de ese maniqueo dualismo, de héroes y villanos de las historietas made in Estados Unidos. Esto y otros detalles surgieron de la entrevista sostenida con Susana Obando, coordinadora de Comunicación del proyecto El Martadero, a propósito del programa cultural que lleva adelante, intentando romper diferentes estereotipos, pero esencialmente con el prejuicio de que nuestra cotidinianidad, o nuestra historia no son dignos de contarse.

Como un desmentido a esa premisa, en los últimos meses estamos asistiendo a diferentes actividades culturales; entre ellas, el festival de animé, comic, manga y cosplay que no hace mucho reunió a cientos de jóvenes en el campo ferial, que presenciaron además de las propuestas culturales de las grandes industrias, a cultores de la historieta boliviana, provenientes de La Paz y Cochabamba. Ahora, en El Martadero se lleva adelante un “Laboratorio del comic boliviano” con el fin de publicar una o varias historietas que vayan a surgir del trabajo que algunos jóvenes emprenden a partir de la investigación y diálogo con los vecinos, capaz de convertirse en imágenes que capturen la historia y la realidad que rodea a la Villa Coronilla, zona circundante al proyecto El Martadero...

La victoria de Evo Morales con mayoría absoluta en diciembre de 2005 cerró un ciclo político que se había inaugurado en 1985 bajo el signo de los acuerdos congresales para definir la titularidad del poder mediante la formación de coaliciones parlamentarias y/o de gobierno. Fue la primera vez –desde la transición en 1982– que un candidato presidencial accedió de manera directa al poder obteniendo la mayoría absoluta de votos y su organización política –MAS– ganó más de la mitad de los escaños en disputa. Una ecuación que se repitió en dos oportunidades.

Antes, entre 1985 y 2003, la democracia boliviana tuvo como rasgo decisivo un esquema de presidencialismo de coalición sustentado en alianzas parlamentarias que eligieron mandatarios –en segunda ronda congresal– y apuntalaron la gestión de Gobierno con el control del poder legislativo. Ese esbozo político e institucional fue definido como democracia pactada: su hechura y los avatares de su decurso constituyen el tópico central del libro de Exeni. Se trata de un valioso aporte para la comprensión de la democracia boliviana en ese período. Y para reflexionar sobre su decurso en el siglo XXI.

La democracia pactada es el pasado de un proceso político que, en 2005, con la victoria electoral de Evo Morales con mayoría absoluta, ingresó en una nueva etapa; empero, ese vocablo sigue operando como un ideologema del discurso sobre la democracia. Ideologema que, sin embargo, oculta las diferencias y diluye los matices porque la democracia pactada no fue abordada como un objeto de estudio sino esgrimida como un modelo por sus epígonos o estigmatizada por sus detractores.

Aparte de la caracterización genérica de democracia pactada no existen indagaciones teóricas ni balances de gestión política para auscultar las razones de su debacle; tampoco se realizaron análisis comparados para escudriñar las diversas facetas de ese ciclo político. Exeni resuelve de manera combinada esas necesidades y proporciona una brújula para recorrer el pasado y evaluar enseñanzas. Su libro es un ejemplo de virtuosa combinación de capacidad reflexiva, destreza metodológica y rigor conceptual.

Escrito en 2003 y defendido, con todos los honores, como tesis para optar al Doctorado en Investigación en Ciencia Política por la FLACSO/sede México, el texto de José Luis Exeni Rodríguez reflexiona sobre la democracia pactada prestando atención a las coaliciones políticas que la caracterizaron. El libro expone un balance de casi 20 años de vigencia de un modelo político que es evaluado con la perspectiva que proporciona su agotamiento.

Las evaluaciones positivas de la democracia pactada apuntaban a resaltar: estabilidad política, modernización institucional, formación de Gobiernos estables y consenso en torno a la política económica; por su parte, las evaluaciones negativas incidían en: interés pragmático, intercambio clientelar, ausencia de pluralismo ideológico y déficit de representación política. Aquellos veían en las coaliciones partidistas el compendio de las virtudes del sistema político. Estos las concebían como un instrumento que atentaba contra la democratización y solamente servían para reproducir el poder político y económico. Sin duda, lecturas parciales pero no equívocas; la tarea pendiente era una evaluación sesuda de sus múltiples facetas e implicaciones. Democracia (im)Pactada pone las cosas en su lugar porque evalúa los claroscuros del proceso político boliviano que transcurre entre 1985 y 2003 resaltando los aportes y las limitaciones de una fórmula política utilizada para definir el acceso al poder gubernamental. Una tarea que el autor encara con rigor y precisión adoptando una perspectiva teórica que deshilvana el objeto de su indagación a partir de delimitar los modelos de coalición, sus lógicas prevalecientes y los cálculos estratégicos de los actores relevantes.

El balance de Exeni acerca de la democracia pactada, en la mirada comparativa de los cinco gobiernos de presidencialismo de coalición, permite distinguir las experiencias positivas y negativas del pasado para encarar el desafío permanente de la ampliación de la democracia. Una idea que se refuerza con la interpretación que el autor propone sobre un período político mediante un recorrido analítico matizado con claridad conceptual, precisión metodológica y exquisito estilo narrativo. Un libro que invita a reflexionar críticamente sobre la democracia y estimula una lectura placentera del análisis político.



“Democracia (im)Pactada pone las cosas en su lugar porque evalúa los claroscuros del proceso político boliviano que transcurre entre 1985 y 2003. ”



* Fernando Mayorga es politólogo.