La novela La tumba infecunda, del escritor paceño René Bascopé Aspiazu (1951-1984), será reeditada por la editorial La mariposa mundial.
La publicación, que en 1985 ganó el Premio Erich Guttentag, será presentada el 30 de diciembre, a las 19:00, en la Chopería (Avenida Ecuador, cerca del Montículo), informó a través de las redes sociales el literato y crítico Omar Rocha.
"La obra narrativa de Bascopé Aspiazu parte de una mirada nostálgica que lo conduce a transitar por conventillos, a descubrir lo que está detrás de una mancha que ha dejado la lluvia en la pared, o a interrogar el recuerdo de una conversación en el tercer patio”, se lee en la presentación del libro.
Bascopé fue novelista, poeta, cuentista y periodista. Fue fundador de la revista Trasluz (1976) junto a Manuel Vargas, Jaime Nisttahuz y Edgar Arandia. Fue exiliado a México, donde trabajó en el Fondo de Cultura Económica y en el periódico El Día.
Fue director del semanario Aquí de La Paz (1980-1984). Falleció como consecuencia de un disparo accidental, cuando sólo contaba con 33 años de edad, según el Diccionario Cultural del periodista Elías Blanco.
Publicó las obras Los rostros de la oscuridad (1988), La veta blanca (coca y cocaína en Bolivia, 1982). Sacó los cuentos Ángela desde su propia oscuridad (1977), Primer fragmento de noche (Premio Franz Tamayo 1977), La Noche de los Turcos (1983) y otros.
martes, 23 de diciembre de 2014
Presentaron Cinco obras vitales de Fausto Reinaga
El vicepresidente, Álvaro García Linera, participó anoche, en la presentación de “Cinco obras vitales para la descolonización de Bolivia y mundo de Fausto Reinaga”, acto que se desarrolló en el Hall de Palacio Chico.
“Fausto Reinaga introdujo otro lenguaje, otro pensamiento, otra mirada, otra existencia, otro futuro, otro proyecto de poder: el de los indios”, comentó el mandatario de Estado.
En los años 60 y 70 del siglo XX, Fausto Reinaga introdujo en el contexto, como sujetos, a los indios y fue como ir “contra corriente”, el tuvo la valentía de abrir otro camino en el pensamiento de las personas y surgió el indianismo, “estamos hablando de una de las mentes más poderosas que han surgido en tierras bolivianas”, complementó. “El pensamiento de Reinaga fue audaz, revelador, creativo, insurgente, revolucionario para su tiempo, rompió con todo los esquemas posibles”, añadió.
García Linera se refirió a las razones por las que surgió el pensamiento de Fausto Reinaga, considerado el padre de todos los kataristas e indianistas, “es la semilla, no se puede ser indianista ni katarista sin haber leído a Reinaga”, enfatizó.
El vicepresidente se remontó hasta antes de la llegada de los españoles a estas tierras, donde habitaban pueblos diversos, tanto de tierras bajas como latas, que habían desarrollado grandes conocimientos.
“Existía una forma de vida fundada en la comunidad, lo que les permitió un desarrollo científico, tecnológico y espiritual extraordinario, no solo para transformar la naturaleza, sino para convivir y dialogar orgánicamente con la naturaleza”, señaló.
“Fausto Reinaga introdujo otro lenguaje, otro pensamiento, otra mirada, otra existencia, otro futuro, otro proyecto de poder: el de los indios”, comentó el mandatario de Estado.
En los años 60 y 70 del siglo XX, Fausto Reinaga introdujo en el contexto, como sujetos, a los indios y fue como ir “contra corriente”, el tuvo la valentía de abrir otro camino en el pensamiento de las personas y surgió el indianismo, “estamos hablando de una de las mentes más poderosas que han surgido en tierras bolivianas”, complementó. “El pensamiento de Reinaga fue audaz, revelador, creativo, insurgente, revolucionario para su tiempo, rompió con todo los esquemas posibles”, añadió.
García Linera se refirió a las razones por las que surgió el pensamiento de Fausto Reinaga, considerado el padre de todos los kataristas e indianistas, “es la semilla, no se puede ser indianista ni katarista sin haber leído a Reinaga”, enfatizó.
El vicepresidente se remontó hasta antes de la llegada de los españoles a estas tierras, donde habitaban pueblos diversos, tanto de tierras bajas como latas, que habían desarrollado grandes conocimientos.
“Existía una forma de vida fundada en la comunidad, lo que les permitió un desarrollo científico, tecnológico y espiritual extraordinario, no solo para transformar la naturaleza, sino para convivir y dialogar orgánicamente con la naturaleza”, señaló.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Carvalho 2014: tres nuevos libros, una reedición y una presidencia
Homero Carvalho Oliva tuvo un 2014 lleno de actividades, con la publicación de dos nuevas obras (una más en camino), una reedición y asumiendo la presidencia interina de le Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.
Lo nuevo
La bibliografía nacional se enriqueció con la aparición de la antología Bolivia, obra en la que Carvalho reunió textos de poetas, cuentistas y ensayistas de orden mundial, que versan sobre Bolivia. El libro ya se agotó, y el antologador informó que para abril, aproximadamente, aparecerá la segunda edición, en la que incluirá alrededor de 10 textos más.
Otra publicación de Carvalho durante el año fue Quipus, un poemario que rescata la cosmovisión andina, siendo uno de los libros que más trabajo requirió por parte del autor. El texto fue prologado por el escritor, profesor y director del Instituto de Lengua y Cultura Aymara, Juan de Dios Yapita, y por la poetisa, artista y directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), Elvira Espejo.
Por venir
Carvalho adelantó que para este fin de año tiene planeado presentar su bestiario nacional denominado Seres sobrenaturales y mágicos de Bolivia, un libro en el que el autor consigna 120 seres provenientes de varias culturas nacionales, tanto indígenas como criollas, incluyendo a achachilas, el jichi, la cruz verde de la calle Jaén, y otros. Manifestó que este bestiario estará ilustrado por 40 dibujos de creadoras como Romanet Zárate, Lara Sabatier y Dalia Carvalho. Explicó que se tratará de una edición gratuita editada por el El Ministerio de Culturas y Turismo.
Informó que dentro de poco saldrá la reedición de un libro publicado en Perú, titulado La última cena, en el que se incluye una selección de microcuentos.
Al mando
Desde el 1 de octubre, Carvalho asumió la presidencia interina de la FCBCB, lo que le trajo consigo más responsabilidades, reuniones y actividades protocolares, las que le impidieron continuar con los talleres que el literato normalmente dicta en colegios fiscales, zonas populares y comunidades campesinas. También tuvo que dejar dos talleres que estaba dictando, uno en la Escuela de Cine de Santa Cruz y otro en la Universidad Cumbre.
Con todo esto, Carvalho calificó al año 2014 como muy rico. Finalmente, como una especie de reconocimiento a su labor durante esta gestión su nombre fue postulado ante el jurado del Premio Nacional de Culturas, distinción que si bien al final no recayó en su persona, su presencia en la lista de postulantes fue un indicio de su fructífera labor por la cultura boliviana en 2014.
Lo nuevo
La bibliografía nacional se enriqueció con la aparición de la antología Bolivia, obra en la que Carvalho reunió textos de poetas, cuentistas y ensayistas de orden mundial, que versan sobre Bolivia. El libro ya se agotó, y el antologador informó que para abril, aproximadamente, aparecerá la segunda edición, en la que incluirá alrededor de 10 textos más.
Otra publicación de Carvalho durante el año fue Quipus, un poemario que rescata la cosmovisión andina, siendo uno de los libros que más trabajo requirió por parte del autor. El texto fue prologado por el escritor, profesor y director del Instituto de Lengua y Cultura Aymara, Juan de Dios Yapita, y por la poetisa, artista y directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), Elvira Espejo.
Por venir
Carvalho adelantó que para este fin de año tiene planeado presentar su bestiario nacional denominado Seres sobrenaturales y mágicos de Bolivia, un libro en el que el autor consigna 120 seres provenientes de varias culturas nacionales, tanto indígenas como criollas, incluyendo a achachilas, el jichi, la cruz verde de la calle Jaén, y otros. Manifestó que este bestiario estará ilustrado por 40 dibujos de creadoras como Romanet Zárate, Lara Sabatier y Dalia Carvalho. Explicó que se tratará de una edición gratuita editada por el El Ministerio de Culturas y Turismo.
Informó que dentro de poco saldrá la reedición de un libro publicado en Perú, titulado La última cena, en el que se incluye una selección de microcuentos.
Al mando
Desde el 1 de octubre, Carvalho asumió la presidencia interina de la FCBCB, lo que le trajo consigo más responsabilidades, reuniones y actividades protocolares, las que le impidieron continuar con los talleres que el literato normalmente dicta en colegios fiscales, zonas populares y comunidades campesinas. También tuvo que dejar dos talleres que estaba dictando, uno en la Escuela de Cine de Santa Cruz y otro en la Universidad Cumbre.
Con todo esto, Carvalho calificó al año 2014 como muy rico. Finalmente, como una especie de reconocimiento a su labor durante esta gestión su nombre fue postulado ante el jurado del Premio Nacional de Culturas, distinción que si bien al final no recayó en su persona, su presencia en la lista de postulantes fue un indicio de su fructífera labor por la cultura boliviana en 2014.
PRESENTAN LAS 5 OBRAS VITALES DE REINAGA
El Viceministerio de Descolonización, dependiente del Ministerio de Culturas, hará la presentación oficial de las Cinco obras vitales de Fausto Reinaga para la Descolonización de Bolivia y el Mundo, mañana a las 18.30, en el patio de la institución ubicada en la intersección de las calles Ayacucho y Potosí.
La actividad se iniciará con un acto ritual de agradecimiento a la Pachamama a cargo de amawtas, y contará con la participación del ministro de Culturas, Pablo Groux, mientras que la presentación de las Cinco Obras Vitales estará a cargo del vicepresidente Álvaro García Linera.
En el transcurso del programa se realizará un coloquio preliminar sobre la vida y obra de Fausto Reinaga, a cargo de los investigadores: Inca Huáscar Choquehuanca y Max Raúl Murillo (Bolivia), Inti Chipana Herrera (Chile) y Teresa Dulce Pacci (Argentina).
Las obras serán comentadas por Johnny Justino Peralta y Enriqueta HuantoTicona. Se contará, además, con la participación musical de los grupos Rinayki Ñanta y Rijchariy.
EL AMAWTA FAUSTO REINAGA. Fausto Reinaga nació en el municipio de Colquencha, Potosí, el 29 de marzo de 1906. Fue hijo de Genaro Reinaga y Alejandra Chavarria, bisnieta de Tomás Katari. Reinaga, en un principio fue considerado como el mejor orador marxista. Las obras de Reinaga se dividen en tres etapas: la marxista, la indianista y la amáwtica. Su evolución fue paulatina.
Fue designado como participante para el mitin de 1932, en el tiempo que se anunciaba el estallido de la Guerra del Chaco.
En su etapa indianista anunció su frase más célebre: "Si de verdad quieres ser libre, saca a Cristo y Marx de tu cerebro y serás libre".
La actividad se iniciará con un acto ritual de agradecimiento a la Pachamama a cargo de amawtas, y contará con la participación del ministro de Culturas, Pablo Groux, mientras que la presentación de las Cinco Obras Vitales estará a cargo del vicepresidente Álvaro García Linera.
En el transcurso del programa se realizará un coloquio preliminar sobre la vida y obra de Fausto Reinaga, a cargo de los investigadores: Inca Huáscar Choquehuanca y Max Raúl Murillo (Bolivia), Inti Chipana Herrera (Chile) y Teresa Dulce Pacci (Argentina).
Las obras serán comentadas por Johnny Justino Peralta y Enriqueta HuantoTicona. Se contará, además, con la participación musical de los grupos Rinayki Ñanta y Rijchariy.
EL AMAWTA FAUSTO REINAGA. Fausto Reinaga nació en el municipio de Colquencha, Potosí, el 29 de marzo de 1906. Fue hijo de Genaro Reinaga y Alejandra Chavarria, bisnieta de Tomás Katari. Reinaga, en un principio fue considerado como el mejor orador marxista. Las obras de Reinaga se dividen en tres etapas: la marxista, la indianista y la amáwtica. Su evolución fue paulatina.
Fue designado como participante para el mitin de 1932, en el tiempo que se anunciaba el estallido de la Guerra del Chaco.
En su etapa indianista anunció su frase más célebre: "Si de verdad quieres ser libre, saca a Cristo y Marx de tu cerebro y serás libre".
domingo, 21 de diciembre de 2014
Presentarán libro de arqueología
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) presentará en la Cinemateca Boliviana un libro sobre la riqueza arqueológica hallada en el tramo Ancaravi-Toledo mediante el “Programa de Rescate, Conservación Preventiva y Preservación Arqueológica del proyecto vial”.
“Se ha realizado excavaciones y análisis de materiales encontrados, de donde se ha hallado riquezas arqueológicas y se ha escrito sobre esos sitios arqueológicos”, indicó el gerente Socio Ambiental de la ABC, Manuel Guzmán.
Dijo que ese trabajo, adicional a la construcción de caminos, incluye un componente socio-ambiental y cultural importante que está relacionado al rescate de sitios arqueológicos y su conservación.
Guzmán explicó que para contar con estos resultados, la ABC desarrolló tres fases: la intervención arqueológica en el tramo Ancaravi-Toledo, donde se realizaron excavaciones arqueológicas de rescate, análisis de los materiales arqueológicos y de la contextualización cronológica y cultural de los sitios asociados en el lado derecho de la vía.
Agregó que otra de las fases fue contar la implementación de un Plan de Conservación de cuatro torres funerarias, y la ejecución del Plan de Socialización y Difusión de actividades desarrolladas por el proyecto.
“Por todo ese trabajo es que vamos a presentar el libro de resultados con información sistematizada de los proyectos arqueológicos desarrollados por la ABC en la región”, indicó.
El tramo vial Ancaravi-Toledo, una vez concluido, concretará la anhelada unión entre Oruro y la región de Pisiga, población fronteriza con la república de Chile y parte del corredor Bioceánico.
“Se ha realizado excavaciones y análisis de materiales encontrados, de donde se ha hallado riquezas arqueológicas y se ha escrito sobre esos sitios arqueológicos”, indicó el gerente Socio Ambiental de la ABC, Manuel Guzmán.
Dijo que ese trabajo, adicional a la construcción de caminos, incluye un componente socio-ambiental y cultural importante que está relacionado al rescate de sitios arqueológicos y su conservación.
Guzmán explicó que para contar con estos resultados, la ABC desarrolló tres fases: la intervención arqueológica en el tramo Ancaravi-Toledo, donde se realizaron excavaciones arqueológicas de rescate, análisis de los materiales arqueológicos y de la contextualización cronológica y cultural de los sitios asociados en el lado derecho de la vía.
Agregó que otra de las fases fue contar la implementación de un Plan de Conservación de cuatro torres funerarias, y la ejecución del Plan de Socialización y Difusión de actividades desarrolladas por el proyecto.
“Por todo ese trabajo es que vamos a presentar el libro de resultados con información sistematizada de los proyectos arqueológicos desarrollados por la ABC en la región”, indicó.
El tramo vial Ancaravi-Toledo, una vez concluido, concretará la anhelada unión entre Oruro y la región de Pisiga, población fronteriza con la república de Chile y parte del corredor Bioceánico.
Arturo Borda (La Paz, 1883-1953)
Escritor y pintor, Arturo Borda (La Paz, 1883-1953) antes de entrar en la república de las letras entró en la de la leyenda. Su voluminosa obra El Loco se publicó cuando ya llevaba 13 años bajo tierra, pero desde entonces no ha dejado de ser leída y estudiada, hasta su consagración: figura entre las 15 novelas fundamentales y formará parte de la Biblioteca del Bicentenario.
En el archivo de Ronald Roa —quien le dedicó un extenso estudio publicado en 2010— se encontró un cuaderno de 180 páginas de puño y letra de Borda. La obra —hasta ahora desconocida— fue transcrita, anotada, editada y publicada por el poeta e investigador Rodolfo Ortiz con el título de Nonato Lyra. Ortiz, quien actualmente cursa un doctorado en letras en la universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, respondió a este cuestionario.
—¿Qué relación tiene —o se puede especular que tiene— Nonato Lyra con El Loco? ¿Es posible que sea uno de los cuadernos perdidos de esta obra?
—En 1937 se produce un encuentro memorable que prefigura una posible relación entre Nonato Lyra y El Loco. Se trata de una carta que Borda escribe a Carlos Medinaceli a raíz de la devolución de los nueve cuadernos de El Loco. En esta carta, hasta ahora inédita, Borda menciona que “fuera de esos nueve” hay “unos dos volúmenes”. En el manuscrito, a la par, hay un momento importante de vacilación textual cuando al inicio, en la página 8, el narrador anuncia en un primer proceso de escritura que las cuartillas de Nonato Lyra se publican en “nueve volúmenes”, palabras que luego de sucesivas borraduras y reescrituras se reemplazan por “ahora hoy”, es decir, un momento de vacilación que sugiere la posibilidad de que este manuscrito fue parte de los otros nueve y ya no es más parte de esos otros nueve.
Sin embargo, hilando más fino, es posible encontrar similitudes importantes en la estructura textual de ambos libros. Se podría conjeturar que Nonato Lyra es una suerte de condensado encapsular del proyecto estético esbozado por Borda en El Loco, salvando por supuesto las particularidades que cada texto despliega en tramas y lenguajes.
— ¿Qué aporta este descubrimiento al conocimiento de la vida y la obra de Arturo Borda?
— Borda siempre refuerza la idea de no ser más que aquello que no se dice del todo. Girando siempre sobre sus talones para huir, para usar una imagen suya, fue urdiendo no objetos de arte sino ruinas, y esta vislumbre la descubrió él mismo para su posteridad, quiero decir, para lectores siempre futuros que, a la manera de Benjamín, comenzarían a cepillar esas ruinas a contrapelo. Esta dinámica, a la vez, aportaría a difuminar a Borda en la imagen de un archivo descentrado, en cuyo interior su obra se despliega y se constituye a partir de una lógica de ausencia y descentramiento. Esto no es poco decir, si pensamos en los quehaceres culturales de su contexto y por qué no del nuestro.
—¿Cuál es el núcleo central de este manuscrito en términos narrativos y de pensamiento?
Al final de la página 20 del manuscrito, hay una frase redoblada en dos líneas que dice: “Y así podemos pasar como una basurita que se lleva el viento”. Esta frase nos interpela. El desconcierto de un núcleo adherido a nada es lo que quizá nos toma por sorpresa y nos jalonea desde algún rincón del pensamiento. ¿Qué puede significar este fragmento desarticulado de su constelación? ¿De dónde fue tomado? ¿Desde dónde? ¿Hacia dónde? Quizás llegue a ser prácticamente imposible reconstruir el contexto interno o externo de ese pasar “como una basurita”.
El derrotero fragmentario de este manuscrito sugiere la incertidumbre de la comparación y la posibilidad fáctica de sabernos siempre a la deriva y a la vez estancados en un basural; nos devuelve hacia una constelación siempre rota de principio pero siempre anclada en una La Paz que habla desde una entraña, entiendo, todavía incierta. La frase misma que pasa ante nosotros como una “basurita que se lleva el viento” parece que llega de un injerto que nos obliga a desmontar una trama que oscila entre lugares conocidos y otras veces totalmente desconocidos. Ya en principio el texto, en términos narrativos, nos confronta con un entrevero de manuscritos del cual resulta imposible salir, como en El Loco, aunque de manera distinta, pues habrá que asumir que jamás se camina dos veces por el mismo basural. Nonato Lyra, el beodo de los “bajos fondos” de esta historia, es de sopetón un muerto presente, no así el entrañable Loco que en El Loco es un desaparecido. Ésta quizá sea una posible clave inicial de lectura, aunque no la única, que nos delimita dos posiciones, dos vueltas de tuerca, con respecto a las cuartillas que van hilando y deshilando sus misteriosas historias.
— En la Biblioteca del Bicentenario —que publicará las 200 obras más importantes de la vida boliviana— se ha incluido El Loco de Borda. Como estudioso del autor y la obra, qué consideraciones plantearía para esta nueva edición?
— Hace poco se incluyó a El Loco dentro de las 15 novelas fundamentales de Bolivia. Encuentro dos desaciertos en esta inclusión: considerar a El Loco una novela y al hacerlo reproducir un texto mutilado. Considero que a casi 50 años de la primera publicación de esta obra la idea de una nueva edición de El Loco no llegaría a ser tan descabellada. Pienso en una edición que en principio asuma la reorganización del material y la reubicación de sus secciones, sin mayor misterio que la atención minuciosa a la lógica interna que la obra misma segrega. Es comprensible que durante las urgencias institucionales, también coyunturales, en tiempos de los Mesa y de Alcira Cardona, la edición de 1966 tuvo que “abordarse” un poco a la ligera. El tiempo quizás en este caso no fue un gran aliado de los editores, aunque no hay que desmerecer al arduo trabajo, casi un ardid inhumano, de transcribir nueve o más cuadernos de Borda en unos cuantos días.
Quizás hoy el aura de esos tres volúmenes comienza a cortejar su fin. Borda hubiera deseado la conexión de sus lectores en un instante germinativo de plaza pública. No por nada el papel hallado en el bolsillo de Lyra corrobora este deseo también esbozado por El Loco cuando dice “el tesoro de mi fortuna dejo para todos”.
Considero por esto mismo que esta obra no debería pensarse como un gesto de sonambulismo hermético. Borda anheló publicar y a la vez quiso decir por separado. Un vistazo hemerográfico permite constatar que El Loco nunca se dejó de reescribir aunque se escribió de 1902 a 1925. Durante los años 20 Borda publicó decenas de fragmentos de El Loco, sueltitos como cigarritos, en serie como cajetillas. Ese medium llamado futuro editor de El Loco, y mejor si pluralizamos, no tendría que descuidar el rastreo, el cotejo, el proceso mismo de esta composición, pues se trata de versiones distintas a las que leemos desde 1966. Hay líneas y párrafos de este libro que sin duda parten aguas o bien abren sendas jamás intuidas al interior de nuestra literatura.
Lo sensorial y el sentido del “mundo” de esta escritura no escapa, o al menos no tendría que escapar, de este complejo y a la vez fascinante proceso de composición.
Nonato Lyra
Arturo Borda (1883-1953)
Un día, que sin saber qué hacer, me fui a vagar por Tembladerani, que es aymara castellanizado, significando tremedal, llegándome al último tienducho miserable, del extramuro que tiene más botellas vacías en el mostrador, unas cuantas frutas pasadas en el balay de la puerta, k’aspas, k’aukas y sarnas allullas, dos quesos y uno fragmentado al raleo; además, tomates, ajíes verdes, cebollas y locotos, pedí dos plátanos, una palta, sal, queso, pan y media botella de Coca-Cola. Y pagué. Y para beber entré al local, sentándome en el poyo con aguayo.
En la puerta flamea una banderita, debe ser fiesta.
Entretanto, hablamos con la dueña, de pollera moré y rebozo de cien hilos, acerca del solazo que hace, anunciando próxima lluvia, después de tanta sequía. En la pared hay un almanaque y dos imágenes, una de Santa Elena y otra de San Cipriano, encima de una repisa en la que arden dos velitas de sebo, en chúas.
Entonces levanté del suelo una cuartilla de entre muchas dispersas. Y leyéndola me causó extrañeza sus ocurrencias. Mientras tanto la dueña estaba tejiendo un gorro. Lluch’o colorado, a franjas blancas y negras con el signo escalonado en amarillo, debajo del cual se ve una hilandera, el llamero y su llama, debajo de lo cual los colores a franjas se repiten. Está concluyendo una oreja.
En eso levanté otra cuartilla que la leí también, haciéndome crecer de pronto mi sorpresa, por lo cual le pregunté a la señora si no le servían esos papeles, a lo que ella repuso: —No, señor.— así, distraídamente, sin levantar la vista de su quehacer, pero luego, fijándose, agregó: —No, señor. ¡Vé… lo que viene a ensuciar la tienda este Ciprianito.— Y enojándose agregó: —Disculpe Ud..— y grita: —¡Cipriano!— A lo que entrando a carrera el rapaz, responde: —¿Mamá?— y ella dice: —¡Qué vienes aquí, mocoso, a ensuciar la tienda. Trasque ahorita nomás estoy barriendo! Recoja esos papeles o te voy a azotar.— El chico, todo asustado, responde: —Yo no he sido; la Elena ha traído del cenizal para hacer balsas y gallitos.— La madre le ordena: —¡A mí qué me importa! Recoja le he dicho y vaya a botar. ¿Y si nos contagia alguna enfermedad, ahora que está grasando la viruela? —¡Yo no he sido! La Elena es. —Ligero te voy a sonar.— Entonces yo intervengo, riendo: —Señora yo los llevaré. A mí me pueden servir. Y ella me dice: —No señor, que los bote nomás. Así se traen enfermedades estos bandidos. —¡Este llocalla! ¡Vaya Ud. adentro!— Y el malandro salió corriendo, pegándose a la pared. Entonces la señora, sentándose sobre el cuero negro reanudando los puntos de su tejido, me dice: —Disculpe Ud. señor. Estos ladrones me han de matar de un colerón. Parece que se hubiesen enseñado para quitarme la vida.— Entretanto he recogido todos los manuscritos, cuando en el interior de la casa, se oye una gritería de llanto de criaturas, por lo que la dueña, levantándose, precipitadamente, entra en el patio, mientras yo salgo con el lío de papeles a medida que el alboroto y la gritería acrece. El solazo sofoca y me dirijo a Llojeta.
Hacia la izquierda, en una planicie arenosa, varios chiquillos juegan foot-ball, algunos a pata pelada con una pelota de lana retobada en escarpín. A la vera de la cancha y a la sombra de una chihuiña o quitasol grande, cuadrado, de tocuyo, una india con pollera amarilla y manta roja tiene su venta de sánwiches de sardina con cebolla, ají y tomate con lechuga. Vende también coca y tiene dos vasos de tejti, la chicha de maní.
Más allá hay unos sembradíos de habas y quinua. Hacia abajo, en la quebrada, se ve el Obraje y Calacoto, la serranía de Jampaturi y el Alto de las Ánimas, y detrás, destacándose refulgente y aislado, el Illimani tricumbre y el Mururata sobre el dombo turquí del cielo.
El día está lindo, luminoso y caluroso. A mano derecha están cerniendo arena en el riacho que se abre en abanico.
Al dar la vuelta un recodo, una pareja, ciñéndose, con los brazos por la cintura va acaso buscando un rinconcito.
Luego tumbándome a la sombra del monte, en el césped, después de leer varias cuartillas, en la aguada de una encañada de esos terrenos en formación he comido mi merienda, bebiendo después en el cuenco de mis manos el agua del manantial. Y por entre los dólmenes de arcilla árida y gris he vuelto al anochecer a mi camastro.
En los días siguientes he compaginado de la mejor manera posible las cuartillas, pero faltan muchas.
No me explico cómo pudo haber ido a dar a un basural de extramuro esta obra. No es, naturalmente, un libro de valía, pero es interesante y entretenido.
¿Cuántos trabajos de algún mérito no se perderán así; quién sabe por qué?
Éste es el dictario de un extravagante con muy pocos escrúpulos.
Yo no quiero dar ninguna opinión acerca de él, porque es preferible que el lector mismo juzgue.
De todas maneras me llama la atención la coincidencia de este hallazgo con las circunstancias a que se refieren los datos que se dan a continuación.
La noticia pasó inadvertida. La información de La Calle decía:Ayer en las inmediaciones del cementerio se ha encontrado el cadáver de un beodo conocido en los bajos fondos, cuyo nombre no se ha podido identificar. Lleva señales de estrangulación, aunque se cree que se ha intoxicado; pero por un papel hallado en su bolsillo se supone suicidio, ya que da un extraño derrotero.
Dice: — El tesoro de mi fortuna dejo para todos. Se halla en la vertiente del Kallampaya, a unos veinte pasos al norte, debajo de una planta de kantuta, está en un tacho de greda negra sin cocer. Firmo y rubrico Nonato Lyra, porque me parece poético.— El cadáver se ha conducido a la morgue para su autopsia.
Eso decía el diario de la mañana, La Calle.
Pasó mucho tiempo y haciendo referencia a esa noticia, en el diario matutino Ynca-Huara comenzó a publicarse en folletín, lo que en la editorial La Paz publicamos hoy.
Mesa la tentación de la novela
En su despacho privado, particularmente sobrio, Carlos Mesa tiene, en un mueble bajo, dos fotografías. En una, está dando la mano formalmente a Víctor Paz Estenssoro. Corre, seguramente, 1985. Se lo ve como era, un joven periodista que nunca ocultó su admiración por el viejo político. En la otra —ha pasado mucho tiempo— está ejerciendo ya su breve presidencia (2003-2005). Bajo los tenues árboles de un jardín chapaco, está charlando con José Antonio Galindo, su amigo y más estrecho colaborador en el gobierno. Están formalmente vestidos —esperan la llegada del presidente argentino Kirchner—, pero por un momento, sueltos, con las manos en los bolsillos, se permiten un instante de intimidad. Y de soledad. La intimidad y la soledad del poder, se diría, de alguien que tuvo que ejercerlo quizás sin nunca tenerlo realmente.
Ahora Mesa, en una novela, reflexiona, precisamente, sobre el poder. Y sobre el amor. El poder y el amor encarnados en dos figuras emblemáticas de la conquista española de América: Hernán Cortés y la Malinche, o Marina, la indígena que le ayudó a derrotar a los aztecas. Siempre quiso escribir una novela, dice. Y ahora ha saldado esa cuenta pendiente. La novela se llama Soliloquio del Conquistador y en torno a ella gira este diálogo.
— La historia, el cine, la literatura han sido siempre sus preocupaciones y ocupaciones. Pero ésta última sobre todo como lector y estudioso. Ahora, finalmente, ha cedido a la tentación de la novela...
— En la década de los años 70 yo estudié literatura. Cuando empecé a estudiar pensé que lo primero que iba a escribir en mi vida era una novela. He tardado 40 años en que se haga realidad. ¿Por qué? Porque no me sentía preparado. La construcción de la ficción es un tema complejo. Por eso, en esta primera novela —espero que no sea la última— uso la muleta de la historia. El hecho histórico ayuda muchísimo, porque los personajes tienen ya su propia personalidad y no tienes que inventarlos, aunque, naturalmente, en algún grado los recreas. La novela tiene un elemento vinculado al hecho histórico de la Conquista y a la reflexión sobre el poder, sobre el amor y la pasión erótica, que es parte central de la relación entre Hernán Cortés y Marina. La visión subjetiva en primera persona de Cortés tiene que ver conmigo, con lo que pienso de la historia, del poder y del amor. Definitivamente, era una cuenta pendiente conmigo mismo.
— ¿Por qué para esta su primera experiencia novelística escogió el tema de la Conquista?
— Porque es parte fundamental de mi reflexión sobre el proceso histórico de América Latina, de las naciones que tienen una población indígena significativa y de la idea, cada vez más firme en mí, de que es imprescindible la comprensión de la Conquista y la Colonia para entendernos. No podemos entendernos —ni desde lo indígena, ni desde lo criollo ni desde lo mestizo— si no asumimos lo que significó ese proceso de destrucción y de construcción. Sigo pensando —como pensaban Carlos Fuentes y Octavio Paz— que es imprescindible hacer cuentas con la historia y colocar a sus personajes en el lugar que les corresponde. Y destruir la lógica de una historia hecha de héroes y villanos, de buenos y malos, de paraísos e infiernos, porque creo que esa lógica distorsiona la mirada objetiva de lo que somos.
— Desde el título y la portada en la novela se imponen las figuras de la conquista de México: Cortés y Marina. ¿No pensó en los conquistadores de esta parte de América?
— Me enamoré de esos personajes a través de una obra menor de Carlos Fuentes, que me parece extraordinaria, la obra de teatro Todos los gatos son pardos, que se publicó en 1970 y se reeditó, con algunas modificaciones, en 1992 con el título de Ceremonias del alba. A partir de ese momento, Cortés y Marina me parecieron unos personajes de gran fuerza. Cortés tiene mucha más densidad que Pizarro, por eso lo escogí. No hay comparación, Cortés es un personaje muchísimo más sofisticado intelectualmente y emocionalmente, y su relación con Marina es fascinante. Aunque hay que decir que Pizarro es protagonista de un episodio inconcebible en la historia, que 168 personas en dos horas tomen a Atahuallpa y derroten a un ejército gigantesco. Pero, definitivamente, como militar, político y diplomático, Cortés es, en el sentido estricto de la palabra, mucho más maquiavélico.
— ¿Es una reivindicación del conquistador Cortés?
— Cortés es el protagonista solo de una parte de la novela. La novela tiene varios protagonistas. Más de un tercio de la novela, por ejemplo, tiene como protagonistas a Francisco, Hernando y Gonzalo Pizarro, y a Diego de Almagro; la novela no podía escapar a la conquista de lo que hoy es Perú y Bolivia. No hay un solo personaje que no sea histórico, aunque por supuesto están construidos novelísticamente. Y en el epílogo introduzco a un personaje contemporáneo, un alteño que tuvo muchísima popularidad como cantante de rap y que murió muy joven: Abraham Bohórquez. Murió cuando yo comencé a escribir la novela y me pareció que no había mejor ejemplo de lo que yo quería transmitir: una interpelación de un alteño como él, con la lógica del rap, con su pasado de boliviano inmigrante. Es el nieto mestizo que interpela a Cortés y a Marina.
— La escritura histórica y la escritura literaria son relatos. ¿Qué le ha permitido la literatura que no le permitía la historia?
— Sobre todo las licencias que tiene el relato literario. La novela comienza con Cortés en la playa de Tehuantepec. ¿Por qué? Busqué qué estaba haciendo el 16 de noviembre de 1532, el día de la caída de Atahuallpa. Estamos hablando de varios años después de la conquista de México. Cortés estaba construyendo las naves que permitieron el descubrimiento de California. Ese día, Cortés está solo. Ya se ha vuelto a casar, Marina ha muerto.
Entonces la convoca, entra al mar y ella aparece como un espectro. La llama y le dice que quiere reflexionar con ella sobre lo que hicieron. Pero, además, que juntos sean testigos de uno de los episodios más increíbles que se ha vivido en América. A partir de ese momento, es un Cortés omnipresente. Es un Cortés que se va con Marina al lago Titicaca o que se sientan en una colina de Cajamarca para ver la caída de Atahuallpa. Es un personaje que conoce el pasado y el presente, pero también el futuro. Al final le contará a Marina qué pasó con sus huesos, un poco como en Santa Evita de Tomás Eloy Martínez. Hay un capítulo entero dedicado a la increíble peripecia de los huesos de Cortés y al mediocre final que han tenido en una pequeñísima capilla a pocas cuadras del Zócalo de la capital de México. Solo hay una lápida que dice su nombre, el año de su nacimiento y el de su muerte. En México, la imagen de Cortés es execrada, como lo es la de Pizarro en Bolivia.
— Marina o la Malinche, la indígena que ayudó a Cortés a conquistar México es, entonces, una figura central en la novela...
— La novela es una reivindicación de Marina. Hay una diferencia muy grande entre Marina y Felipillo, el traidor de los incas. Felipillo es un mediocre, es un traidor en el estricto sentido de la palabra, un traidor que aprovecha su poder para acostarse con la mujer de Atahuallpa delante suyo. Es un acto de venganza terrible, muy bajo. Hay una cosa que explica magníficamente a Marina. No existe ni un solo códice mexicano de la Conquista que muestre a Hernán Cortés solo. Siempre están ella y él. ¿Por qué? Por una razón básica: Cortés no aprende la lengua, no sabe nahualt ni maya. Necesita a Marina. ¿Cómo lo llaman a Cortés los tlaxcaltecas, los mexicas y otros pueblos? Lo llaman Capitán Malinche, no Capitán Cortés. Quiere decir, capitán de doña Marina. De ella, porque ella es la voz, porque ella es la que les transmite lo que Cortés quiere decir y lo modifica y lo suaviza. Ella era la lengua. Además está el hecho de que es ella la que inventa la historia de que Cortés es el dios Quetzalcoatl, al que esperaban los aztecas.
— Sin embargo, la figura histórica ha dado lugar al símbolo: la Malinche es la traidora y el malinchismo es, en México, sinónimo de traición.
— Se puede demostrar de la manera más palmaria que Marina había sido víctima de los aztecas, asesinaron a su padre que era un cacique local, su madre la entregó a los comerciantes aztecas como esclava y éstos la regalaron a un tabasqueño que fue el que, a su vez, la regalo a Cortés. ¿Qué obligación de lealtad tenía Marina con los aztecas? Ninguna. Pero el segundo elemento importante es que, independientemente de lo que se demuestre, el concepto de malinchismo es un elemento de análisis emocional de la sociedad mexicana que no cambiará. El malinchismo trasciende al personaje de Marina. Y, en efecto, genera la mirada de la traición. En Bolivia hay más de un personaje político que está terriblemente golpeado por eso. Que un q’ara ayude a otro q’ara es normal, pero que un indígena ayude a un q’ara es imperdonable. Podemos discutirlo, es injusto, no refleja la verdad, pero es así.
— Hay una continuidad en su reflexión sobre la Conquista y la Colonia y el mestizaje. Ya planteó el tema en La sirena y el charango que recoge además sus artículos de polémica sobre la nueva Constitución. Parecería que, por lo menos desde Carlos Montenegro y Augusto Céspedes, el mestizaje es un tema que nos sigue ocupando...
—Yo diría que Soliloquio del Conquistador es la versión novelada de La sirena y el charango. Pero aquí hay una diferencia, y yo he polemizado con el Vicepresidente sobre eso. Hay una incomprensión de quienes han resuelto históricamente el tema a partir de la Constitución del 2009. Yo no defiendo la lógica del mestizaje de Montenegro y Céspedes. Ellos construyeron una reflexión que el MNR hizo realidad a partir del proyecto histórico del 52. Pero sería un anacronismo suponer que la lectura de lo mestizo pueda hacerse desde esos parámetros. Es obvio que no. El gobierno del presidente Morales, la Constitución y la realidad de la movilidad social, que está en plena efervescencia, están resolviendo el conflicto en un sentido, en una dirección. En ese marco, el problema central no es la discriminación, el racismo, la estamentación —todavía los hay, pero los estamos resolviendo.
Vamos a dejar de lado también la discusión sobre las naciones. Todavía sigo en conflicto con ello, pero hoy día reconozco ya sin reticencias que, más allá del nombre, la construcción conceptual de la Constitución fue un acierto. Lo que tenemos que discutir ahora es la mirada de nuestro pasado de manera integral. Lo que todavía no se ha resuelto es suponer que los valores occidentales son valores de colonización. Éste es el tema que yo discuto. No puedes decir que Aristóteles es parte de la colonización, o el Derecho Romano, o la construcción institucional jurídico-política de la Colonia, o la construcción de las ciudades o que la novela es colonización. Mi debate no está referido a los temas que estaban pendientes cuando Montenegro y Céspedes construyeron su concepto de mestizaje. Hay cosas que ya están resueltas. Pero el elemento de lo colonial todavía me produce algún rechazo.
— Volvamos a la novela. Su etapa formativa en literatura coincide con el llamado boom de la narrativa latinoamericana. Hoy parecería ser solo un referente histórico...
— La narrativa latinoamericana actual ha roto con el boom. El boom generó dos premisas. La premisa del realismo mágico y la de la literatura comprometida. Y adicionalmente la premisa faulkneriana de la modernidad narrativa. Esos elementos fueron tan fuertes que marcaron una suerte de losa en la espalda de los nuevos narradores. Había que romper lanzas con el boom, en el mejor de los sentidos. Hoy es un referente incuestionable, pero los nuevos narradores no están anclados en esa sombra, ya han pasado demasiados años. Actualmente, en los temas y las formas narrativas hay posibilidades muy amplias, se han roto los esquematismos ideológicos, narrativos y temáticos, así como se ha roto la idea de que hay una sola América posible, como la de Cien años de soledad o la de Carpentier y todas sus secuelas. Yo, por cierto, si tuviera que escoger hoy un escritor, no sería uno del boom, sería Borges, porque Borges es lo más grande que hubo después de Cervantes, si no más. Pero eso implica madurez. Me costó mucho leer Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, me gustó más 2666. Ahí entendí que las formas son múltiples. Te demuestra que no hay rigideces temáticas y que puedes escribir desde el estómago o desde la erudición, desde las temáticas diversas y desde los lugares diversos. Y que no hay un ancla que se llama América Latina. Existe la posibilidad de universalizarte.
— Hablando de narrativa boliviana, en una conferencia usted sostuvo que el gran cambio es que lo que antes estaba en el margen ahora está en el centro...
— Jaime Saenz fue en su momento lo que en otros tiempos se llamaba un poeta maldito, por sus características de marginalidad y de ruptura con las convenciones de vida personal y de temática narrativa. ¿Qué significó Saenz? Significó la posibilidad de encontrar un camino de interpelación a esquemas que estaban asfixiando a la literatura boliviana. Esquemas vinculados al costumbrismo, a la novela social, a la novela minera, a la trilogía posreforma agraria de Jesús Lara, es decir, a la obligatoriedad de que en un país de las características de Bolivia tenías que estar comprometido con la realidad. Y esas líneas eran asfixiantes. Y vino Óscar Cerruto con Cerco de penumbras, pero se requería un personaje emblemático y simbólico de ruptura. Y Saenz fue ese personaje. El gran drama de Saenz, para mí, es precisamente que hoy está en el centro. Creo que a él no le gustaría esa cofradía de enamoramiento y de pedestal. Porque es exactamente lo contrario de lo que su literatura y su vida representan. En esa misma dirección no dejan de ser interesantes, por ejemplo, Periférica Blvd. de Adolfo Cárdenas, por un lado, y la obra de Víctor Hugo Viscarra, por el otro. Con toda franqueza, yo creo que Borracho estaba pero me acuerdo de Viscarra tiene más de condición testimonial que de creación narrativa, y sus otras obras son más de lo mismo. Yo no podría colocarlo como uno de los grandes narradores. Pero hubo un momento en que la marginalidad era una cosa de buen tono. Yo creo que vamos a reposicionar ese centro. Y no tengo dudas de que Saenz ya está en ese centro, le guste o no le guste.
— Terminemos por el principio. ¿Cómo y cuándo escribió Soliloquio del Conquistador?
— Esta novela es producto de un momento de descanso previo a las responsabilidades que ahora tengo sobre el tema del mar. En este momento no tendría condición alguna para empezar a escribir una novela. La escribí en dos fases. La empecé el 2008 y la terminé el 2009. Pero hay que decir algo: Cortés, el mestizaje y la historia es una investigación que tiene por lo menos 15 o 20 años. He debido leer, sin exagerar, entre crónicas, biografías y referencias, unos 100 libros sobre el tema. He escrito intensamente durante seis meses, tarde y noche, toda la tarde y hasta una o dos de la mañana en algunos momentos. Terminé la primera versión el 2009, y me di cuenta de que la novela tenía una carga histórica demasiado densa, el libro acababa siendo ganado por el historiador y no por el novelista. Lo dejé dormir. El 2012 releí la novela y cambié más del 40 por ciento. Fue lo más inteligente que hice, publicarla como estaba cuando la escribí por primera vez habría sido un gran error.
Soliloquio del Conquistador
Carlos Mesa - escritor
Miro de frente el mar, me llama. Es como si ese inmenso mar, que se conocerá por siempre como el Mar del Sur, pudiera hablarme. Por eso envié a Diego de Hurtado a navegar para descubrir nuevas tierras en lontananza y hasta estos desasosegados días no ha vuelto. No volverá ya, el mar se lo ha comido como se come todo. Al igual que inunda los deseos y esperanzas, del mismo modo todo lo arrebata.
Me estimula estar aquí y mirar estas aguas, construir —en mi mente y en la realidad— barcos que descubran y conquisten; me ha calmado después de tanto sufrimiento tras ser desterrado de la ciudad que conquisté. Desde mi viaje a España, donde visité a su majestad mientras me iniciaban un juicio de residencia en estas tierras que objetó casi todo lo que hice y en el que se me acusó de todo, hasta de haber matado a mi mujer Catalina Xuárez, la Marcaida, sentí la imperativa necesidad de volver a México.
Pasé dos años en España lleno de nostalgias, pero del corazón, encolerizado por el interminable y malhadado juicio mexicano en mi contra. Volví a pesar de todo, a pesar de que la esposa de su Majestad, la Emperatriz, me obligó a detenerme a diez leguas de la ciudad de mis desvelos, prohibido de trasponer sus muros. Son ya cinco años que no piso la ciudad de México-Tenochtitlan. Ese tiempo es una herida que me traspasa.
Por eso me siento inquieto ahora en el mar de esta tierra mía, que antes de mí era de los que conocí como mexicas. De ellos nació ese sonoro nombre que nunca se borrará de mis oídos: México. Me acompaña, no solo esta playa y este Golfo de Tehuantepec en el que me hallo, sino todo lo que al pronunciarlo me trae.
Te extraño, Marina, en estas semanas interminables que paso dando órdenes y direcciones, mirando crecer las naos que volverán a surcar estas aguas en buscar siempre algo nuevo. Extraño no verte y no tocarte. En 1524 te tuve por última vez. Ahora, el nombre de Orizaba y el de Coatzacoalcos me son ingratos. Fue allí que te dejé.
Te llamo hoy, 16 de noviembre de 1532, vivo y fuerte como estoy, porque mi fortaleza física aún no ha menguado a pesar de mis 47 años. Quiero que compartas en tu transparencia, en tu levedad. En tu dimensión incorpórea, una nueva aventura de la que no seremos autores, sino testigos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)
