H acer que los chicos lean no es difícil y mejor aún si se conoce el tipo de literatura que les interesa, En esta oportunidad presentamos un listado de los seis libros que más leen en la etapa de la preadolescencia y además expertos en el tema brindan algunos consejos para que no abandonen este hábito, que es la lectura.
Temas del pasado y presente. Según Daniela Roca, de la librería El Ateneo, los preadolescentes se encuentran en una etapa en la que intentan definir lo que los hace únicos como individuos y están aprendiendo cómo encajar en el mundo. Por ello, generalmente buscan novelas del pasado y presente con personajes jóvenes que experimentan y enfrentan retos del crecer. Asimismo, también llevan cuentos clásicos que son inducidos por los progenitores.
Para que no abandonen el hábito. Roca sugirió, para esta etapa, lecturas que sean atractivas y no temas que no les interesen. Es decir, se debe elegir un buen libro, para que el joven no pierda el interés. Debe ser un libro que le llame la atención, que lo atrape desde un principio, que permita compartir risas. Entre los libros que destacó, se encuentran las novelas de misterio, libros de acción y aquellos que son de ciencia-ficción. Por su parte el psicopedagogo, Marcelo Martínez, también recomendó proporcionarles materiales como libros de motivación y reflexión, ya que están en un proceso de construcción de la personalidad.
Fomente la lectura. Roca recomendó que dentro del hogar puede incentivarse la lectura leyendo en familia. Otro recurso es visitar bibliotecas y sobre todo proveer a los chicos lecturas atractivas con historias divertidas y de aventura. Martínez también resaltó la importancia de impulsar la lectura desde pequeños y cuando lleguen a esta etapa tengan ese hábito por la lectura.
1. Es un libro que gusta porque está lleno de aventuras.
2. Los temas de misterio también son preferidos.
3. Un clásico que no pasa de moda y gusta mucho a los chicos..
4. Los juegos del hambre, está lleno de aventura y emociones.
5. Lleno de ficción, el libro contribuye a la imaginación de los jóvenes.
6. Un libro que no aburre ya que está cargado de historietas ilustradas.
martes, 17 de septiembre de 2013
lunes, 16 de septiembre de 2013
PRESENTACIóN “LA REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA DE 1970”
El testimonio de Enrique Alberto Rivera Rearte
Empezaré diciendo que el libro de Enrique es una necesidad ante la falta de documentos que den testimonio tanto de las ideas que movilizaban a los universitarios de la época como también de los complejos procesos de creación de las masas involucradas en ese movimiento que Gustavo Rodríguez lo denominó como el de “los cálidos 70”
Muestra que, contrariamente a lo que se pensaba y todavía se piensa, no eran los centros del “eje central” los monopolizadores de las iniciativas ideológicas y movilizadoras del país. Si bien, como indica Enrique Rivera, las movilizaciones se produjeron al llamado de la C.U.B., sólo La Paz antecedió en sus movimientos a la de Tarija, lo que indica que en Tarija, las condiciones eran más favorables y tal vez más genuinas porque en ésta, la preocupación por el real ejercicio de la democracia interna y la mejora de la enseñanza estaba en el orden del día.
Enrique nos hace recuerdo que el movimiento de los años 70 estuvo bajo la inspiración de los movimientos de Córdova de 1918 y los movimientos nacionales que se iniciaron el año 1928 en La Paz.
No olvidemos que el movimiento universitario del año 28 del siglo pasado planteaba como cambios fundamentales, la liberación de las universidades de la tutela confesional o estatal que hacía que estas instituciones se hubieran quedado ancladas en el pasado y que, en los hechos, eran funcionales a un Estado feudal oligárquico.
Estas fueron las reivindicaciones fundamentales de ese movimiento:
La autonomía universitaria
La libertad de cátedra
La participación estudiantil
A partir de 1931, año en que fue aprobada la Ley de Autonomía de las universidades, hubo efectivamente una mayor circulación de ideas y una llegada mayor de información de las diversas ciencias hacia estamentos más amplios, entre lo que se contaron a las clases medias emergentes que estaban constituidas incluso racialmente por los hijos bastardos de la originaria oligarquía feudal.
En materia de gobierno universitario, éste recayó en profesores de prestigio que venían del anterior sistema. Muy lento fue el proceso de involucramiento de gente procedente de los estratos inmediatamente “inferiores”.
Académicamente, la situación no cambió sustancialmente. Se mantuvo la distancia entre profesor y estudiante en una cátedra magistral que sólo era patrimonio de los profesores más capaces. En el resto, la exposición por repetición de notas e incluso dictado era lo más general y las evaluaciones no se alejaron de su naturaleza memorística.
En todo caso, lo más importante de las conquistas del 31, fue la circulación de ideas en los estamentos estudiantiles que posibilitaron la construcción de un discurso de cambio social en el que se cristalizó una especie de acto de contrición por la derrota sufrida en la guerra del Chaco. Este discurso fue el que se calificó posteriormente como el discurso nacionalista y cuyos planteamientos nacidos en el seno de la misma Universidad y propalados desde ella, habrían de afectarla posteriormente, con la ironía de ser la víctima de su propia creación. Un fenómeno recurrente en la historia de la Universidad.
Por ello, tal vez lo más importante producido en esa época fue la ideología del nacionalismo revolucionario qué luego produjo la revolución del 52.
La Universidad ante las transformaciones revolucionarias de 1952. Un compromiso ante los cambios
Sin embargo, es necesario preguntarse las razones por las que las conquistas del 31 se habían agotado para que surjan los movimientos posteriores que afectaron a la Universidad.
El hecho es que la U. en ese momento se sintió satisfecha por la aprobación constitucional de la autonomía universitaria y dejó, en cierto modo olvidadas, las consignas que acompañaban a la reivindicación principal como era la libertad de cátedra, la cátedra paralela y la provisión de cátedras por concurso.
La Universidad seguía siendo de élites. Se formó toda una estructura de doctores y eruditos, todos provenientes, de una u otra manera, de las clases sociales dominantes y que la utilizaban para vivir de ella decorosamente en un país de escasos puestos de trabajo. No olvidemos que la Universidad era adicionalmente una ocupación de prestigio y que proporcionaba cierto poder ya que a través de ella se accedía con mayor facilidad a cargos gubernamentales o de representación política, por lo que se había establecido una maquinaria que proporcionaba réditos a quienes ascendieran en cargos jerárquicos.
Durante todo ese lapso que transcurrió entre el año 1931 al 1952, la Universidad se esforzó por ir avanzando en las conquistas que podernos llamarlas históricas como son las relativas a la mejora de la enseñanza. En el caso de Tarija, por ejemplo, podemos citar la creación de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho en 1946.
Sin embargo, lo que no hizo la U fue anticiparse a los movimientos del 52, pese a que se había discutido largamente en su seno las ideas que condujeron a su materialización.
Por esta razón, no fue extraño que las fuerzas emergentes el 52, hayan reclamado para sí la posibilidad de acceder a sus aulas e incluso manejar los asuntos administrativos, tal como lo planteó la intervención “lechinista” del 55.
Recordemos también que el impase sólo pudo solucionarse con un compromiso, cuya condición fundamental fue la creación de las “universidades populares” que no eran otra cosa que la oferta de carreras medias para los estratos procedentes de los hijos del proletariado de ese entonces.
Por su parte, los universitarios progresistas de la época, aprovecharon la coyuntura y avanzaron también en el control interno de la universidad, reivindicando para sí no solamente la representación estudiantil paritaria, sino la participación en todos los niveles de decisión de la estructura universitaria (el cogobierno).
La vida de la Universidad luego de todos estos remezones se estabilizó, pero no se avanzó grandemente en los procesos de enseñanza tal como fueron planteados desde la consecución de su autonomía. Se inició además una fuerte presión desde el exterior para el ingreso irrestricto a sus aulas que paulatinamente iba a producir el movimiento de 1970 que Enrique Rivera nos lo describe desde Tarija.
Los esfuerzos radicales de los años 70 y las luchas ideológicas de la época
Es en estas condiciones que surge el movimiento de los 70, y especialmente el movimiento universitario de Tarija que logra encontrar reivindicaciones internas que apuntaban a una mayor democracia, mayor acceso a la Universidad así como una mayor participación del universitariado en las decisiones operativas de la institución.
Las consignas fueron entonces, ejercicio pleno del cogobierno mediante el voto directo ponderado, una mayor participación de los estudiantes en las decisiones universitarias al punto que se llegó a plantear la coadministración de la universidad en casi todos sus niveles académicos.
El movimiento universitario en el ámbito nacional, contagiado por los planteamientos de Tarija, se generalizó, pero se ejecutó en tiempos distintos y con modalidades propias. Así en Oruro, el 20 de Mayo de 1970, como fruto de esos movimientos, fui elegido, por voluntad del Consejo Supremo Revolucionario, como Rector para un período transitorio de 180 días. Como al finalizar el mismo, no hubo consensos entre las fuerzas políticas para la elección general, se optó por un nuevo mandato transitorio de 6 meses, gestión que no logró culminar ya que posteriormente advino el golpe militar encabezado por el Cnel. Banzer.
En este breve lapso, perdió fuerza el postulado de la extensión universitaria. Al contrario, los estudiantes de las ramas técnicas pertenecientes a la Universidad Popular demandaron la jerarquización de sus carreras; ya no aceptaban el nivel de técnicos medios, exigieron ser profesionalizados hasta obtener algún título más prestigioso como el de ingeniero o licenciado en las especialidades a las que accedieron en su momento. De esa época data la creación de innumerables carreras y facultades en casi todas las universidades y esto por la sencilla razón que todos los puestos a los que se encaminaba el desarrollo del país estaban prácticamente reservados a los títulos de prestigio.
La influencia de la revolución cubana
También Enrique nos habla de la gran influencia que tuvo la revolución cubana en el movimiento del 70. Podríamos ampliar esta afirmación indicando que el telón de fondo para esta influencia estuvo dado por la ideología marxista que se convirtió en una importante herramienta de análisis de la realidad de los países que en ese entonces se los calificaba de subdesarrollados.
Sin embargo, es justo reconocer que ya en ese tiempo estaban surgiendo diversas interpretaciones del marxismo, que antes aparecía como un pensamiento monolítico. La vida se encargó de plantear otras alternativas para la acción revolucionaria y, fuera de las contribuciones prácticas y teóricas que produjo la revolución china, en nuestro continente surgieron nuevos caminos de cómo alcanzar el poder popular. Ese ejemplo fue Cuba y por ello no es raro que varias tendencias surgidas en esa época hayan disputado la conducción del proceso de liberación nacional.
Todas estas discusiones quedaron zanjadas cuando comenzó la ofensiva de los regímenes militares en nuestro continente, la misma que mostró la realidad de que cada país tiene caminos propios para encontrar su liberación.
En esta época, los planteamientos de las reivindicaciones universitarias pasaron a segundo plano. Muchos habían considerado que era más importante coadyuvar con el cambio social que parecía estar a la vuelta de la esquina y olvidar o postergar los necesarios cambios internos a pesar de la enorme presión externa que adquirió a esas alturas el proceso de masificación.
La ponderación de los intelectuales tarijeños
Al examinar la obra de Enrique Rivera, nos encontramos gratamente con una ponderación positiva de algunos intelectuales tarijeños que probablemente tenían todas las posibilidades de descollar a nivel nacional pero que prefirieron prestar sus servicios dentro de los ámbitos locales. Nos referimos al Dr. Enrique Castellanos, al Dr. Jorge Uzqueda S., al Lic. Manuel Cuevas, al Lic. Lucio Gonzales B., así como varios estudiantes de aquel entonces y que hoy son connotadas personalidades que han pasado por la Universidad tales como el Lic. Carlos Cabrera. Consiguientemente, es un ejemplo para la juventud tarijeña actual así como para la juventud en general.
Otra de las importantes conclusiones que es preciso resaltar del libro testimonio de E. Rivera es la capacidad negociadora que tuvieron los dirigentes estudiantiles mostrando que en circunstancias de impase era necesario llegar a acuerdos con el estamento docente que se había manifestado de manera crítica contra el proceso.
Con una visión clara de no perder los objetivos centrales se llegó a suscribir el documento de compromiso a que hace mención el autor.
El movimiento universitario de 1970, fue entonces un gran esfuerzo en la construcción de una universidad democrática, de excelencia y ligada con los intereses del pueblo pero también ha sido un esfuerzo por aportar a la lucha por la liberación del país.
Por ello, si hacemos un breve recuento de lo que advino después del 70 podremos aquilatar en su verdadera transcendencia la influencia de este proceso en la creación de la universidad actual y la proyección de sus postulados que está en discusión en este momento en todo el sistema.
La intervención de la Universidad
El 21 de agosto de 1971, se da el cruento golpe de Banzer que interviene la universidad y la entrega a representantes de segundo orden del conservadurismo de ese momento. Sin obstáculos en la discusión de los problemas universitarios, esas nuevas autoridades producen un ordenamiento interno que bien reflejó su consigna fundamental para todo el país: “orden, paz y trabajo”.
Difícil fue la lucha de los universitarios en ese período por la recuperación de sus derechos. La resistencia, aunque se entabló desde los inicios del régimen, tuvo que ser, por la fuerza de las circunstancias, lenta y arriesgada. Sin embargo, a medida que avanzaba la crisis en el país por la falta de solución a sus problemas, fue avanzando la resistencia universitaria hasta que se produjo la apertura democrática el año 1978, con el retorno de la autonomía y el cogobierno paritario docente- estudiantil.
Como bien conocemos, a nivel de país, la fragmentación y el enfrentamiento enconado de las fuerzas políticas de ese momento, produjeron una de las épocas de mayor inestabilidad de la historia, con una sucesión de golpes militares y acuerdos parlamentarios.
Es así que en 1980, advino un nuevo intento de dictadura por parte de García Meza que quiso reeditar la intervención de la universidad efectuada por su mentor el Gral. Banzer. La universidad volvió a ser intervenida pero no por mucho tiempo, ya que las contradicciones del grupo militar que asaltó el poder eran insalvables frente a la crisis en que se debatía el país.
Año y medio duró este nuevo ensayo autoritario para dar lugar al retorno de la democracia, hecho que se produjo en 1982.
La Universidad frente al fracaso del gobierno de la UDP
La llegada al gobierno del equipo democrático se produjo en las condiciones más adversas, con una crisis económica muy aguda y una correlación de fuerzas totalmente desfavorable.
Es bien conocido que la imposibilidad de solucionar los problemas de la profunda crisis existente, llevó al país a vivir uno de los procesos hiperinflacionarios más grandes de su historia.
La Universidad que había contribuido enormemente a la recuperación de la democracia, se volcó a fortalecerse por dentro. Se había recuperado el organismo máximo de conducción de la universidad autónoma, que pasó a llamarse Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana CEUB y se pasó a desmontar todo el andamiaje autoritario.
Sin embargo la crisis en el país tocó fondo y para salvar el proceso democrático el presidente Hernán Siles Suazo, en un gesto de gran desprendimiento, renunció a un año de su mandato y convocó a nuevas elecciones.
La Universidad Boliviana y el periodo neoliberal.
En 1985, por el desgaste que sufrieron las fuerzas democráticas del cambio que no lograron el control de la crisis, se hizo cargo del gobierno un equipo experimentado en el manejo de poder, el que con asesoramiento externo implantó el neoliberalismo que estaba invadiendo las naciones. Se implementaron medidas muy duras que significaron el despido de más de 23.000 trabajadores mineros.
Con estas medidas el gobierno logró cierta estabilidad económica que tuvo su repercusión en la universidad. Los universitarios lograron, en medio de estos cambios, sobrevivir a este embate y continuaron volcados a la construcción de la democracia interna, perfeccionar sus estatutos y reglamentos y a ejercitar de manera amplia el cogobierno interno, sin dejar en ningún momento de contribuir a la lucha ideológica en contra del neoliberalismo.
La construcción de la universidad democrática y de excelencia
En este periodo, en que el neoliberalismo se desplegó con toda su intensidad, llegó también con su propuesta hacia la universidad pública que consistió en la política de acreditación de las instituciones universitarias. Es claro que el proceso de mejoramiento académico era absolutamente necesario para la Universidad Boliviana, pero los objetivos últimos de esta política no eran sólo la excelencia de estas instituciones sino el reducir la carga fiscal para el gobierno en concordancia con el lineamiento político fundamental del neoliberalismo que planteaba el achicamiento del Estado y consiguientemente, llevar a las universidades a financiarse mediante el concurso a “fondos escasos” como se los denominaría en ese momento. Es decir, que la universidad más eficiente, tanto desde el punto de vista académico como administrativo, podía aspirar a recibir mayores financiamientos, ya sea del gobierno -mediante la formación de una bolsa especial- o bien a través de ayudas externas.
La universidad aceptó el reto sobre la mejora académica y administrativa, pero las condiciones de concurso para los fondos escasos ni siquiera fue abordado, porque para la cultura universitaria boliviana -que emerge de las declaraciones constitucionales-, es el Estado que debe proveer los recursos necesarios para su funcionamiento. Hoy, la evaluación y acreditación es un proceso institucionalizado por la universidad pero se encuentra desprovisto absolutamente del contenido final que quiso darle el neoliberalismo.
En todo caso, la Universidad Boliviana se encuentra desde 1982 en un período de estabilidad que le ha permitido dotarse de numerosos instrumentos internos, perfeccionar los existentes y plantearse a futuro sus planes de desarrollo universitario manteniendo en lo fundamental el discurso de defensa de la autonomía, así como la calidad de sus unidades2.
2006, una nueva etapa en la construcción de la Universidad
Es indudable que la situación a partir del año 2006 ha planteado un nuevo escenario a la Universidad, escenario que, como siempre, tuvo la participación de las ideas que se generaron en su seno. La Universidad no ha dejado de evaluar la nueva situación creada pero no logra tener, como es natural, una posición única frente al nuevo fenómeno.
En primer lugar, es necesario remarcar la inexistencia de congresos en el lapso comprendido entre el año de 2003 (X Congreso) y el año 2009 (XI Congreso), siendo así que el estatuto de la Universidad Boliviana determina la realización de congresos cada cuatro años3. Incluso el último congreso ya mencionado, se realizó con un cuarto intermedio de 2 meses (de abril a junio) debido a las discrepancias internas existentes.
En este periodo, como nunca antes, surgieron posiciones fuertemente regionales en las universidades del sistema. Tempranamente, en los primeros años del gobierno del MAS, se ha podido observar una conducta diferente de las universidades de La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí en comparación a las situadas en el resto de los departamentos. Mientras las universidades de occidente mantenían cierta neutralidad o, en algunos casos, cierta simpatía ideológica con el proceso, las universidades de los otros departamentos que, agrupados posteriormente en lo que vino a llamarse la “media luna”, iniciaron acciones abiertamente contrarias al gobierno. Muy emblemática fue la conformación en Sucre de su “Comité Interinstitucional”, que reunió a 46 sectores, a la cabeza del cual se encontraba el rector de la Universidad local.
En las otras universidades de la denominada “media luna”, durante los años 2007-2008 se manifestaron posiciones opositoras de diferente grado frente al gobierno del MAS. Algunos rectores, como Reymi Ferreira, Rector de la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz y Carlos Cabrera, Rector de la Universidad Juan Misael Saracho en Tarija, optaron por la prudencia e hicieron lo que estaba a su alcance para evitar un enfrentamiento directo con el gobierno.
Es evidente que la situación de estas autoridades y especialmente de todos los docentes, era delicada, ya que el Presidente Morales, al disminuir y fijar su sueldo como tope máximo para todos los funcionarios públicos, los había afectado grandemente.
Por otra parte, los universitarios han logrado ciertas conquistas que se han expresado en la aprobación de instrumentos legales que les permiten utilizar hasta el 5% de los recursos del IDH que recibe cada universidad, beneficiándose con facilidades para sus estudios, hecho que provoca una evaluación distinta desde la óptica docente y estudiantil.
Esta situación contradictoria le impide a la Universidad tener una posición relativamente unitaria con relación a los procesos externos que se dan en el país, pero todas las reflexiones que nos transmite Enrique Rivera cuando examina el proceso de 1970, no deja lugar a dudas sobre el papel que la Universidad debe jugar en los procesos de cambio, aportando a la consolidación de los avances sociales en el país, no olvidando en ningún momento que se debe preservar la democracia interna, mantener la autonomía universitaria y lograr la excelencia académica. .
1 De la Revolución a la Evaluación Universitaria. PIEB. 2000
2 Plan nacional de Desarrollo Universitario 2009-2013 CEUB 2010 '
3 Artículo 12 del Estatuto Orgánico de UB
Empezaré diciendo que el libro de Enrique es una necesidad ante la falta de documentos que den testimonio tanto de las ideas que movilizaban a los universitarios de la época como también de los complejos procesos de creación de las masas involucradas en ese movimiento que Gustavo Rodríguez lo denominó como el de “los cálidos 70”
Muestra que, contrariamente a lo que se pensaba y todavía se piensa, no eran los centros del “eje central” los monopolizadores de las iniciativas ideológicas y movilizadoras del país. Si bien, como indica Enrique Rivera, las movilizaciones se produjeron al llamado de la C.U.B., sólo La Paz antecedió en sus movimientos a la de Tarija, lo que indica que en Tarija, las condiciones eran más favorables y tal vez más genuinas porque en ésta, la preocupación por el real ejercicio de la democracia interna y la mejora de la enseñanza estaba en el orden del día.
Enrique nos hace recuerdo que el movimiento de los años 70 estuvo bajo la inspiración de los movimientos de Córdova de 1918 y los movimientos nacionales que se iniciaron el año 1928 en La Paz.
No olvidemos que el movimiento universitario del año 28 del siglo pasado planteaba como cambios fundamentales, la liberación de las universidades de la tutela confesional o estatal que hacía que estas instituciones se hubieran quedado ancladas en el pasado y que, en los hechos, eran funcionales a un Estado feudal oligárquico.
Estas fueron las reivindicaciones fundamentales de ese movimiento:
La autonomía universitaria
La libertad de cátedra
La participación estudiantil
A partir de 1931, año en que fue aprobada la Ley de Autonomía de las universidades, hubo efectivamente una mayor circulación de ideas y una llegada mayor de información de las diversas ciencias hacia estamentos más amplios, entre lo que se contaron a las clases medias emergentes que estaban constituidas incluso racialmente por los hijos bastardos de la originaria oligarquía feudal.
En materia de gobierno universitario, éste recayó en profesores de prestigio que venían del anterior sistema. Muy lento fue el proceso de involucramiento de gente procedente de los estratos inmediatamente “inferiores”.
Académicamente, la situación no cambió sustancialmente. Se mantuvo la distancia entre profesor y estudiante en una cátedra magistral que sólo era patrimonio de los profesores más capaces. En el resto, la exposición por repetición de notas e incluso dictado era lo más general y las evaluaciones no se alejaron de su naturaleza memorística.
En todo caso, lo más importante de las conquistas del 31, fue la circulación de ideas en los estamentos estudiantiles que posibilitaron la construcción de un discurso de cambio social en el que se cristalizó una especie de acto de contrición por la derrota sufrida en la guerra del Chaco. Este discurso fue el que se calificó posteriormente como el discurso nacionalista y cuyos planteamientos nacidos en el seno de la misma Universidad y propalados desde ella, habrían de afectarla posteriormente, con la ironía de ser la víctima de su propia creación. Un fenómeno recurrente en la historia de la Universidad.
Por ello, tal vez lo más importante producido en esa época fue la ideología del nacionalismo revolucionario qué luego produjo la revolución del 52.
La Universidad ante las transformaciones revolucionarias de 1952. Un compromiso ante los cambios
Sin embargo, es necesario preguntarse las razones por las que las conquistas del 31 se habían agotado para que surjan los movimientos posteriores que afectaron a la Universidad.
El hecho es que la U. en ese momento se sintió satisfecha por la aprobación constitucional de la autonomía universitaria y dejó, en cierto modo olvidadas, las consignas que acompañaban a la reivindicación principal como era la libertad de cátedra, la cátedra paralela y la provisión de cátedras por concurso.
La Universidad seguía siendo de élites. Se formó toda una estructura de doctores y eruditos, todos provenientes, de una u otra manera, de las clases sociales dominantes y que la utilizaban para vivir de ella decorosamente en un país de escasos puestos de trabajo. No olvidemos que la Universidad era adicionalmente una ocupación de prestigio y que proporcionaba cierto poder ya que a través de ella se accedía con mayor facilidad a cargos gubernamentales o de representación política, por lo que se había establecido una maquinaria que proporcionaba réditos a quienes ascendieran en cargos jerárquicos.
Durante todo ese lapso que transcurrió entre el año 1931 al 1952, la Universidad se esforzó por ir avanzando en las conquistas que podernos llamarlas históricas como son las relativas a la mejora de la enseñanza. En el caso de Tarija, por ejemplo, podemos citar la creación de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho en 1946.
Sin embargo, lo que no hizo la U fue anticiparse a los movimientos del 52, pese a que se había discutido largamente en su seno las ideas que condujeron a su materialización.
Por esta razón, no fue extraño que las fuerzas emergentes el 52, hayan reclamado para sí la posibilidad de acceder a sus aulas e incluso manejar los asuntos administrativos, tal como lo planteó la intervención “lechinista” del 55.
Recordemos también que el impase sólo pudo solucionarse con un compromiso, cuya condición fundamental fue la creación de las “universidades populares” que no eran otra cosa que la oferta de carreras medias para los estratos procedentes de los hijos del proletariado de ese entonces.
Por su parte, los universitarios progresistas de la época, aprovecharon la coyuntura y avanzaron también en el control interno de la universidad, reivindicando para sí no solamente la representación estudiantil paritaria, sino la participación en todos los niveles de decisión de la estructura universitaria (el cogobierno).
La vida de la Universidad luego de todos estos remezones se estabilizó, pero no se avanzó grandemente en los procesos de enseñanza tal como fueron planteados desde la consecución de su autonomía. Se inició además una fuerte presión desde el exterior para el ingreso irrestricto a sus aulas que paulatinamente iba a producir el movimiento de 1970 que Enrique Rivera nos lo describe desde Tarija.
Los esfuerzos radicales de los años 70 y las luchas ideológicas de la época
Es en estas condiciones que surge el movimiento de los 70, y especialmente el movimiento universitario de Tarija que logra encontrar reivindicaciones internas que apuntaban a una mayor democracia, mayor acceso a la Universidad así como una mayor participación del universitariado en las decisiones operativas de la institución.
Las consignas fueron entonces, ejercicio pleno del cogobierno mediante el voto directo ponderado, una mayor participación de los estudiantes en las decisiones universitarias al punto que se llegó a plantear la coadministración de la universidad en casi todos sus niveles académicos.
El movimiento universitario en el ámbito nacional, contagiado por los planteamientos de Tarija, se generalizó, pero se ejecutó en tiempos distintos y con modalidades propias. Así en Oruro, el 20 de Mayo de 1970, como fruto de esos movimientos, fui elegido, por voluntad del Consejo Supremo Revolucionario, como Rector para un período transitorio de 180 días. Como al finalizar el mismo, no hubo consensos entre las fuerzas políticas para la elección general, se optó por un nuevo mandato transitorio de 6 meses, gestión que no logró culminar ya que posteriormente advino el golpe militar encabezado por el Cnel. Banzer.
En este breve lapso, perdió fuerza el postulado de la extensión universitaria. Al contrario, los estudiantes de las ramas técnicas pertenecientes a la Universidad Popular demandaron la jerarquización de sus carreras; ya no aceptaban el nivel de técnicos medios, exigieron ser profesionalizados hasta obtener algún título más prestigioso como el de ingeniero o licenciado en las especialidades a las que accedieron en su momento. De esa época data la creación de innumerables carreras y facultades en casi todas las universidades y esto por la sencilla razón que todos los puestos a los que se encaminaba el desarrollo del país estaban prácticamente reservados a los títulos de prestigio.
La influencia de la revolución cubana
También Enrique nos habla de la gran influencia que tuvo la revolución cubana en el movimiento del 70. Podríamos ampliar esta afirmación indicando que el telón de fondo para esta influencia estuvo dado por la ideología marxista que se convirtió en una importante herramienta de análisis de la realidad de los países que en ese entonces se los calificaba de subdesarrollados.
Sin embargo, es justo reconocer que ya en ese tiempo estaban surgiendo diversas interpretaciones del marxismo, que antes aparecía como un pensamiento monolítico. La vida se encargó de plantear otras alternativas para la acción revolucionaria y, fuera de las contribuciones prácticas y teóricas que produjo la revolución china, en nuestro continente surgieron nuevos caminos de cómo alcanzar el poder popular. Ese ejemplo fue Cuba y por ello no es raro que varias tendencias surgidas en esa época hayan disputado la conducción del proceso de liberación nacional.
Todas estas discusiones quedaron zanjadas cuando comenzó la ofensiva de los regímenes militares en nuestro continente, la misma que mostró la realidad de que cada país tiene caminos propios para encontrar su liberación.
En esta época, los planteamientos de las reivindicaciones universitarias pasaron a segundo plano. Muchos habían considerado que era más importante coadyuvar con el cambio social que parecía estar a la vuelta de la esquina y olvidar o postergar los necesarios cambios internos a pesar de la enorme presión externa que adquirió a esas alturas el proceso de masificación.
La ponderación de los intelectuales tarijeños
Al examinar la obra de Enrique Rivera, nos encontramos gratamente con una ponderación positiva de algunos intelectuales tarijeños que probablemente tenían todas las posibilidades de descollar a nivel nacional pero que prefirieron prestar sus servicios dentro de los ámbitos locales. Nos referimos al Dr. Enrique Castellanos, al Dr. Jorge Uzqueda S., al Lic. Manuel Cuevas, al Lic. Lucio Gonzales B., así como varios estudiantes de aquel entonces y que hoy son connotadas personalidades que han pasado por la Universidad tales como el Lic. Carlos Cabrera. Consiguientemente, es un ejemplo para la juventud tarijeña actual así como para la juventud en general.
Otra de las importantes conclusiones que es preciso resaltar del libro testimonio de E. Rivera es la capacidad negociadora que tuvieron los dirigentes estudiantiles mostrando que en circunstancias de impase era necesario llegar a acuerdos con el estamento docente que se había manifestado de manera crítica contra el proceso.
Con una visión clara de no perder los objetivos centrales se llegó a suscribir el documento de compromiso a que hace mención el autor.
El movimiento universitario de 1970, fue entonces un gran esfuerzo en la construcción de una universidad democrática, de excelencia y ligada con los intereses del pueblo pero también ha sido un esfuerzo por aportar a la lucha por la liberación del país.
Por ello, si hacemos un breve recuento de lo que advino después del 70 podremos aquilatar en su verdadera transcendencia la influencia de este proceso en la creación de la universidad actual y la proyección de sus postulados que está en discusión en este momento en todo el sistema.
La intervención de la Universidad
El 21 de agosto de 1971, se da el cruento golpe de Banzer que interviene la universidad y la entrega a representantes de segundo orden del conservadurismo de ese momento. Sin obstáculos en la discusión de los problemas universitarios, esas nuevas autoridades producen un ordenamiento interno que bien reflejó su consigna fundamental para todo el país: “orden, paz y trabajo”.
Difícil fue la lucha de los universitarios en ese período por la recuperación de sus derechos. La resistencia, aunque se entabló desde los inicios del régimen, tuvo que ser, por la fuerza de las circunstancias, lenta y arriesgada. Sin embargo, a medida que avanzaba la crisis en el país por la falta de solución a sus problemas, fue avanzando la resistencia universitaria hasta que se produjo la apertura democrática el año 1978, con el retorno de la autonomía y el cogobierno paritario docente- estudiantil.
Como bien conocemos, a nivel de país, la fragmentación y el enfrentamiento enconado de las fuerzas políticas de ese momento, produjeron una de las épocas de mayor inestabilidad de la historia, con una sucesión de golpes militares y acuerdos parlamentarios.
Es así que en 1980, advino un nuevo intento de dictadura por parte de García Meza que quiso reeditar la intervención de la universidad efectuada por su mentor el Gral. Banzer. La universidad volvió a ser intervenida pero no por mucho tiempo, ya que las contradicciones del grupo militar que asaltó el poder eran insalvables frente a la crisis en que se debatía el país.
Año y medio duró este nuevo ensayo autoritario para dar lugar al retorno de la democracia, hecho que se produjo en 1982.
La Universidad frente al fracaso del gobierno de la UDP
La llegada al gobierno del equipo democrático se produjo en las condiciones más adversas, con una crisis económica muy aguda y una correlación de fuerzas totalmente desfavorable.
Es bien conocido que la imposibilidad de solucionar los problemas de la profunda crisis existente, llevó al país a vivir uno de los procesos hiperinflacionarios más grandes de su historia.
La Universidad que había contribuido enormemente a la recuperación de la democracia, se volcó a fortalecerse por dentro. Se había recuperado el organismo máximo de conducción de la universidad autónoma, que pasó a llamarse Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana CEUB y se pasó a desmontar todo el andamiaje autoritario.
Sin embargo la crisis en el país tocó fondo y para salvar el proceso democrático el presidente Hernán Siles Suazo, en un gesto de gran desprendimiento, renunció a un año de su mandato y convocó a nuevas elecciones.
La Universidad Boliviana y el periodo neoliberal.
En 1985, por el desgaste que sufrieron las fuerzas democráticas del cambio que no lograron el control de la crisis, se hizo cargo del gobierno un equipo experimentado en el manejo de poder, el que con asesoramiento externo implantó el neoliberalismo que estaba invadiendo las naciones. Se implementaron medidas muy duras que significaron el despido de más de 23.000 trabajadores mineros.
Con estas medidas el gobierno logró cierta estabilidad económica que tuvo su repercusión en la universidad. Los universitarios lograron, en medio de estos cambios, sobrevivir a este embate y continuaron volcados a la construcción de la democracia interna, perfeccionar sus estatutos y reglamentos y a ejercitar de manera amplia el cogobierno interno, sin dejar en ningún momento de contribuir a la lucha ideológica en contra del neoliberalismo.
La construcción de la universidad democrática y de excelencia
En este periodo, en que el neoliberalismo se desplegó con toda su intensidad, llegó también con su propuesta hacia la universidad pública que consistió en la política de acreditación de las instituciones universitarias. Es claro que el proceso de mejoramiento académico era absolutamente necesario para la Universidad Boliviana, pero los objetivos últimos de esta política no eran sólo la excelencia de estas instituciones sino el reducir la carga fiscal para el gobierno en concordancia con el lineamiento político fundamental del neoliberalismo que planteaba el achicamiento del Estado y consiguientemente, llevar a las universidades a financiarse mediante el concurso a “fondos escasos” como se los denominaría en ese momento. Es decir, que la universidad más eficiente, tanto desde el punto de vista académico como administrativo, podía aspirar a recibir mayores financiamientos, ya sea del gobierno -mediante la formación de una bolsa especial- o bien a través de ayudas externas.
La universidad aceptó el reto sobre la mejora académica y administrativa, pero las condiciones de concurso para los fondos escasos ni siquiera fue abordado, porque para la cultura universitaria boliviana -que emerge de las declaraciones constitucionales-, es el Estado que debe proveer los recursos necesarios para su funcionamiento. Hoy, la evaluación y acreditación es un proceso institucionalizado por la universidad pero se encuentra desprovisto absolutamente del contenido final que quiso darle el neoliberalismo.
En todo caso, la Universidad Boliviana se encuentra desde 1982 en un período de estabilidad que le ha permitido dotarse de numerosos instrumentos internos, perfeccionar los existentes y plantearse a futuro sus planes de desarrollo universitario manteniendo en lo fundamental el discurso de defensa de la autonomía, así como la calidad de sus unidades2.
2006, una nueva etapa en la construcción de la Universidad
Es indudable que la situación a partir del año 2006 ha planteado un nuevo escenario a la Universidad, escenario que, como siempre, tuvo la participación de las ideas que se generaron en su seno. La Universidad no ha dejado de evaluar la nueva situación creada pero no logra tener, como es natural, una posición única frente al nuevo fenómeno.
En primer lugar, es necesario remarcar la inexistencia de congresos en el lapso comprendido entre el año de 2003 (X Congreso) y el año 2009 (XI Congreso), siendo así que el estatuto de la Universidad Boliviana determina la realización de congresos cada cuatro años3. Incluso el último congreso ya mencionado, se realizó con un cuarto intermedio de 2 meses (de abril a junio) debido a las discrepancias internas existentes.
En este periodo, como nunca antes, surgieron posiciones fuertemente regionales en las universidades del sistema. Tempranamente, en los primeros años del gobierno del MAS, se ha podido observar una conducta diferente de las universidades de La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí en comparación a las situadas en el resto de los departamentos. Mientras las universidades de occidente mantenían cierta neutralidad o, en algunos casos, cierta simpatía ideológica con el proceso, las universidades de los otros departamentos que, agrupados posteriormente en lo que vino a llamarse la “media luna”, iniciaron acciones abiertamente contrarias al gobierno. Muy emblemática fue la conformación en Sucre de su “Comité Interinstitucional”, que reunió a 46 sectores, a la cabeza del cual se encontraba el rector de la Universidad local.
En las otras universidades de la denominada “media luna”, durante los años 2007-2008 se manifestaron posiciones opositoras de diferente grado frente al gobierno del MAS. Algunos rectores, como Reymi Ferreira, Rector de la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz y Carlos Cabrera, Rector de la Universidad Juan Misael Saracho en Tarija, optaron por la prudencia e hicieron lo que estaba a su alcance para evitar un enfrentamiento directo con el gobierno.
Es evidente que la situación de estas autoridades y especialmente de todos los docentes, era delicada, ya que el Presidente Morales, al disminuir y fijar su sueldo como tope máximo para todos los funcionarios públicos, los había afectado grandemente.
Por otra parte, los universitarios han logrado ciertas conquistas que se han expresado en la aprobación de instrumentos legales que les permiten utilizar hasta el 5% de los recursos del IDH que recibe cada universidad, beneficiándose con facilidades para sus estudios, hecho que provoca una evaluación distinta desde la óptica docente y estudiantil.
Esta situación contradictoria le impide a la Universidad tener una posición relativamente unitaria con relación a los procesos externos que se dan en el país, pero todas las reflexiones que nos transmite Enrique Rivera cuando examina el proceso de 1970, no deja lugar a dudas sobre el papel que la Universidad debe jugar en los procesos de cambio, aportando a la consolidación de los avances sociales en el país, no olvidando en ningún momento que se debe preservar la democracia interna, mantener la autonomía universitaria y lograr la excelencia académica. .
1 De la Revolución a la Evaluación Universitaria. PIEB. 2000
2 Plan nacional de Desarrollo Universitario 2009-2013 CEUB 2010 '
3 Artículo 12 del Estatuto Orgánico de UB
PRESENTACIÓN DEL LIBRO “HUELLAS DEL CHACO” DE ROBERTO ÁVILA CASTELLANOS
Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach
La obra “Huellas del Chaco” se incorpora a la bibliografía boliviana con caracteres propios que nos permiten valorar a Roberto Ávila Castellanos como un intelectual culto con vastos conocimientos que confieren autoridad a su palabra.
Ávila centra la atención de su estudio en una amplia geografía conocida como el Gran Chaco boliviano, pródiga en hidrocarburos que hoy constituyen el principal sustento de la economía nacional.
El Chaco, desde hace varios siglos, fue escenario de singulares acontecimientos. Primero fue el trabajo de los abnegados misioneros de la Iglesia Católica, particularmente de los religiosos franciscanos, que llevaron el cristianismo a grupos humanos que vivían en absoluto aislamiento, lejos de la vida occidental. Luego las expediciones realizadas por científicos europeos y nacionales, entre los primeros, los franceses, Creveaux, Thouar y D'Orbigny buscaban una conexión con el Paraguay y con las vías navegables. Por otra parte, la presencia de colonizadores que echaron las bases de una ganadería intensiva; las luchas para someter a pueblos originarios y, finalmente, el escenario de la guerra más cruenta que se dio en América y que tuvo como resultado final la mutilación del territorio patrio.
Diversos acontecimientos son evaluados en este libro en el que el autor destaca con matices claros las características del medio ambiente como el tesonero y sacrificado laboreo cumplido por el ser humano.
“La región del Chaco boliviano -dice Ávila Castellanos- siempre ha dado y dará mucho por hablar de su belleza, de su gente, de su historia, de sus hidrocarburos, por ello nos atrevemos a adentrarnos y rescatar personajes, hechos y pueblos que tienen que ver con esta cálida tierra, no se puede obviar a los misioneros que participan en su historia. Cuando se tiene conocimiento de lo que significa el Chaco, entonces empiezan las acciones de apropiación: a través de la diplomacia y de la confrontación, debemos escudriñar algunas razones por las cuales ese territorio es ahora distribuido en tres naciones... el objetivo es rescatar valores y hechos para que la identidad se fortalezca día a día”.
Los propósitos que se ha trazado el autor son plenamente alcanzados y permitirá al lector un mejor conocimiento de la heredad nacional, de acontecimientos que marcaron a la historia con éxitos y fracasos, con dolores y alegrías.
Roberto Ávila Castellanos ha hecho una profunda investigación la cual es llevada a los estudiosos y lectores en general, con un lenguaje claro y ameno, exento de poses que conducirían a interpretaciones superficiales.
Los aspectos que aborda sobre los variados antecedentes del Chaco, su presencia y valor en el patrimonio nacional, la decisión de actores, el final de acontecimientos fijados por el destino, son temas que, seguramente, serán aprovechados por estudiosos del pasado y presente de la vida nacional.
Roberto merece nuestro aplauso y reconocimiento por el trabajo cumplido que dará lugar, a no dudarlo, a incrementar el amor por nuestra tierra.
LAS HUELLAS DEL CHACO
Dr. Williams E. Medrano(*)
Han pasado tantos años y aun los rastros y huellas quedan en la añoranza y recuerdo de los hombres que todavía pueden contar esa historia real que es parte de sus vidas y transmitirlas a sus seres queridos, y sus generaciones y porque no al pueblo.
La historia ha sido dura con nuestros valerosos excombatientes defensores de nuestra patria y sus recursos que con su coraje y valentía supieron pelear y defender con sus propias vidas Ahora sólo quedan recuerdos, enseñanzas y testimonios para aprender y asimilar que nuestra amada patria esta primero sobre todas las cosas.
Es por ello que debemos resaltar y valorar a Autores que se dedican a la investigación de nuestra Historia y retrotraer esos momentos que quedaron en la retina aun de los sobrevivientes y la lectura de estos testimonios será importante para todos los Bolivianos que tendremos la obligación de transmitir y esta es una muestra clara la del Ing. Roberto Ávila Castellanos que se ha dedicado con tesón y seriedad a escribir este libro que estamos seguros abrirá muchas mentes deseosas de conocer la verdadera historia, para lo cual nuestro autor prevalece en esta obra su gente, belleza e historia de sus hidrocarburos de esta cálida tierra, sin obviar a los misioneros que participan en esta guerra porque aquel que conoce y sabe lo que significa el chaco entonces empiezan las acciones de apropiación a través de la Diplomacia y la confrontación.
Por ello La Dirección de Gestión Cultural reconoce y adimenta en seguir apostando por nuestros propios escritores y no descansaremos en seguir abriendo nuevos surcos de cultura, historia y tradición para conservar la ESENCIA PURA DE UN PUEBLO… PORQUE AQUEL QUE NO SABE DE DONDE VIENE NO SABE A DONDE VA.
Muchas felicidades estimado Roberto por seguir la huella de nuestra historia y Muchas gracias a quienes aportaron de una u otra manera en esta obra literaria.
GRACIAS.
(*)Director de Gestión Cultural
del Gobierno Autónomo Dptal. de Tarija
LIBRO: HUELLAS DEL CHACO
Nils Puerta Carranza
Un libro escrito por Roberto Ávila, que tiene la virtud de marcar hitos fundamentales de aporte a la historia boliviana, tejidos minuciosamente con los hilos bibliográficos que dan cuerpo al producto teórico intelectual.
Uno de los hitos es la de contrastar diferentes miradas sobre un acontecimiento que por supuesto marca el heroísmo patrio. Héroe desde Guayabillas es una muestra fiel de la seriedad de abordar la historia contrastando dos miradas del hecho, una la versión boliviana y otra la versión paraguaya. Sin embargo queda calcado en nuestra memoria que el soldado Froilán Tejerina, diezmo al teniente paraguayo Adolfo Rojas Silva, en una encrucijada heroica digna de resaltar.
Otro hito que por demás resulta valioso, es la magistral acción de escudriñar los hechos y seguir las huellas que nos llevan a descubrir nuevos héroes que luchan por la patria y quedan en el anonimato, o simplemente en el olvido. Por ejemplo, Elías Tárraga el gran inmolado del Chaco, es como indica el autor un Moto Méndez de otra época.
Las huellas encontradas por el autor, nos dicen: “Los pueblos sin raíces, no merecen llamarse pueblos.
Si dieran a elegir entre la guerra y la paz, hay que trabajar por la paz, para hacerle guerra a la pobreza y a la discriminación, sin arriesgar el mayor y mejor capital de la patria, que es la vida”.
El autor en otro fragmento: (….) “los héroes deben salir de otras batallas, con disparos de ciencia, de artes, del deporte o de cualquier ámbito de la actividad humana con gladiadores propios contra el mundo”.
Ese es el hito encontrado, el hito de la esperanza, el hito de la paz, el hito del amor.
Que viva el chaco, que viva Tarija, que viva nuestra patria.
Preámbulo
La Historia va fermentando con el paso del tiempo, hasta donde le es posible; si es reciente es débil porque la vivencia cercana evita visualizar la grandeza en su verdadera dimensión. Si es muy lejana los acontecimientos se diluyen por falta de fuentes autorizadas y resulta muy costoso retrotraer las huellas del pasado. Es más, existe la predisposición a la especulación y muchos prueban su imaginación para interpretarla. Es en ese momento cuando se introducen las fantasías personales de los autores y la historia, como tal, se distorsiona en su esencia, nutriéndose de suposiciones que nunca han ocurrido.
Se dice prehistoria a las épocas anteriores a la vida humana, los gigantes que vivieron, desde el jurásico hasta el cuaternario, en nuestro planeta, no dejaron escritos sobre su presencia en la tierra; aunque quedaron fósiles y huellas que nos han permitido recrear esos periodos y admirar esas criaturas que nos precedieron. Causa cierto cosquilleo su abrupta desaparición en el choque de un meteorito gigante contra el planeta que habitamos, lo que nos alerta sobre la mortalidad a la que estamos destinados.
Son millones los años que han pasado para que haya humanidad en este planeta. En América del Sur existen varias teorías sobre su poblamiento entre los 12.000 y 6.000 años antes de Cristo, se plantean rutas polinesias, australianas, asiáticas, también europeas, a través del estrecho de Behring; los habitantes ancestrales han sido todos migrantes. Lo real es que tenemos particularidades propias, que se obtienen de una alquimia de razones, históricas, culturales y sociales.
Grupos familiares, clanes, poblados y poblaciones han sido la constante de la raza humana en cualquier lugar del planeta. De ahí se formaron grupos más dominantes y el poder empezó a corroer a los humanos. Ya nadie se acuerda de imperios ancestrales como el del Tiahuantinsuyo en parte de América del Sur, gobernado por los incas; que han esclavizado poblaciones menores, las desarraigó de sus lugares de asentamiento y las pusieron a trabajar para su propio beneficio. En fin, esta parte de la historia no se cuenta y sin embargo ha dejado sin pobladores autóctonos ancestrales a quienes habitan en el valle de Tarija, exactamente en el cono central de Sudamérica.
Para algunas corrientes indigenistas de nuestros pueblos, que tienen sus cíclicos periodos, la historia empieza con el descubrimiento de América en 1492, lo anterior es solamente precolombino y está rodeado de una aureola de romanticismo, una especie de paraíso donde no existía el mal y los conquistadores, que llegaron de España y colonizaron estas tierras, dizque, se encargaron de fabricarlo.
En ese periodo colonial, se fundaron poblaciones como la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa en 1574, y antes de ello otros personajes españoles se hacían dueños de territorios al tener encomiendas sobre grandes extensiones de nuestro continente. Se vivía en virreinatos, audiencias, corregimientos, en partidos o comarcas, y el poder local se administraba desde los cabildos coloniales.
Desde la primera década del siglo 19, 1809, hasta 1825, los descendientes, ya mestizos, de los mismos conquistadores -originarios al nacer en este territorio- y apoyados por los aborígenes, que sobrevivieron al imperio ancestral, participaron de la guerra de la independencia y lograron la emancipación de este suelo.
Cada territorio tenía sus caudillos que se convirtieron en héroes por las hazañas guerreras realizadas; hablar de Eustaquio “Moto” Méndez o de Francisco Pérez de Uriondo, provoca una sensación de profundo respeto y admiración ante semejante demostración de amor por su tierra, en este caso por Tarija.
Antes de los famosos caudillos guerrilleros, solamente alcanza notoriedad en este territorio el fundador de la Villa de San Bernardo de la frontera de Tarija, Don Luis de Fuentes y Vargas, por quien se profesa un agradecimiento eterno.
La región del Chaco Boliviano siempre ha dado y dará mucho por hablar, de su belleza, de su gente, de su historia y de sus hidrocarburos, por ello nos atrevemos a adentrarnos y rescatar personajes, hechos y pueblos que tienen que ver con esta cálida tierra, no se puede obviar a los misioneros que participaron en su historia. Cuando se tiene conocimiento de lo que significa el Chaco, entonces empiezan las acciones de apropiación; a través de la diplomacia y de la confrontación, debemos escudriñar algunas razones por las cuales ese territorio ahora es distribuido en tres naciones.
Se rescatan, para la historia, a personajes que vivieron en la época de la república: Presidentes, estadistas y artistas no faltaron, ni guerras tampoco. De igual manera se plantean cuestionamientos a la calidad de pioneros o héroes, y corresponde reconocer la valentía y temeridad de algunos tarijeños, en batallas y acciones distintas a las de la independencia. El objetivo es rescatar valores y hechos para que la identidad se fortalezca día a día.
Han pasado otras guerras y sucedieron importantes acontecimientos luego de la independencia; en ese ínterin no se vislumbraron, ni encontraron, herederos de la gloria de los guerrilleros, He aquí algunas historias singulares para redescubrir personajes que están en el olvido.
La obra “Huellas del Chaco” se incorpora a la bibliografía boliviana con caracteres propios que nos permiten valorar a Roberto Ávila Castellanos como un intelectual culto con vastos conocimientos que confieren autoridad a su palabra.
Ávila centra la atención de su estudio en una amplia geografía conocida como el Gran Chaco boliviano, pródiga en hidrocarburos que hoy constituyen el principal sustento de la economía nacional.
El Chaco, desde hace varios siglos, fue escenario de singulares acontecimientos. Primero fue el trabajo de los abnegados misioneros de la Iglesia Católica, particularmente de los religiosos franciscanos, que llevaron el cristianismo a grupos humanos que vivían en absoluto aislamiento, lejos de la vida occidental. Luego las expediciones realizadas por científicos europeos y nacionales, entre los primeros, los franceses, Creveaux, Thouar y D'Orbigny buscaban una conexión con el Paraguay y con las vías navegables. Por otra parte, la presencia de colonizadores que echaron las bases de una ganadería intensiva; las luchas para someter a pueblos originarios y, finalmente, el escenario de la guerra más cruenta que se dio en América y que tuvo como resultado final la mutilación del territorio patrio.
Diversos acontecimientos son evaluados en este libro en el que el autor destaca con matices claros las características del medio ambiente como el tesonero y sacrificado laboreo cumplido por el ser humano.
“La región del Chaco boliviano -dice Ávila Castellanos- siempre ha dado y dará mucho por hablar de su belleza, de su gente, de su historia, de sus hidrocarburos, por ello nos atrevemos a adentrarnos y rescatar personajes, hechos y pueblos que tienen que ver con esta cálida tierra, no se puede obviar a los misioneros que participan en su historia. Cuando se tiene conocimiento de lo que significa el Chaco, entonces empiezan las acciones de apropiación: a través de la diplomacia y de la confrontación, debemos escudriñar algunas razones por las cuales ese territorio es ahora distribuido en tres naciones... el objetivo es rescatar valores y hechos para que la identidad se fortalezca día a día”.
Los propósitos que se ha trazado el autor son plenamente alcanzados y permitirá al lector un mejor conocimiento de la heredad nacional, de acontecimientos que marcaron a la historia con éxitos y fracasos, con dolores y alegrías.
Roberto Ávila Castellanos ha hecho una profunda investigación la cual es llevada a los estudiosos y lectores en general, con un lenguaje claro y ameno, exento de poses que conducirían a interpretaciones superficiales.
Los aspectos que aborda sobre los variados antecedentes del Chaco, su presencia y valor en el patrimonio nacional, la decisión de actores, el final de acontecimientos fijados por el destino, son temas que, seguramente, serán aprovechados por estudiosos del pasado y presente de la vida nacional.
Roberto merece nuestro aplauso y reconocimiento por el trabajo cumplido que dará lugar, a no dudarlo, a incrementar el amor por nuestra tierra.
LAS HUELLAS DEL CHACO
Dr. Williams E. Medrano(*)
Han pasado tantos años y aun los rastros y huellas quedan en la añoranza y recuerdo de los hombres que todavía pueden contar esa historia real que es parte de sus vidas y transmitirlas a sus seres queridos, y sus generaciones y porque no al pueblo.
La historia ha sido dura con nuestros valerosos excombatientes defensores de nuestra patria y sus recursos que con su coraje y valentía supieron pelear y defender con sus propias vidas Ahora sólo quedan recuerdos, enseñanzas y testimonios para aprender y asimilar que nuestra amada patria esta primero sobre todas las cosas.
Es por ello que debemos resaltar y valorar a Autores que se dedican a la investigación de nuestra Historia y retrotraer esos momentos que quedaron en la retina aun de los sobrevivientes y la lectura de estos testimonios será importante para todos los Bolivianos que tendremos la obligación de transmitir y esta es una muestra clara la del Ing. Roberto Ávila Castellanos que se ha dedicado con tesón y seriedad a escribir este libro que estamos seguros abrirá muchas mentes deseosas de conocer la verdadera historia, para lo cual nuestro autor prevalece en esta obra su gente, belleza e historia de sus hidrocarburos de esta cálida tierra, sin obviar a los misioneros que participan en esta guerra porque aquel que conoce y sabe lo que significa el chaco entonces empiezan las acciones de apropiación a través de la Diplomacia y la confrontación.
Por ello La Dirección de Gestión Cultural reconoce y adimenta en seguir apostando por nuestros propios escritores y no descansaremos en seguir abriendo nuevos surcos de cultura, historia y tradición para conservar la ESENCIA PURA DE UN PUEBLO… PORQUE AQUEL QUE NO SABE DE DONDE VIENE NO SABE A DONDE VA.
Muchas felicidades estimado Roberto por seguir la huella de nuestra historia y Muchas gracias a quienes aportaron de una u otra manera en esta obra literaria.
GRACIAS.
(*)Director de Gestión Cultural
del Gobierno Autónomo Dptal. de Tarija
LIBRO: HUELLAS DEL CHACO
Nils Puerta Carranza
Un libro escrito por Roberto Ávila, que tiene la virtud de marcar hitos fundamentales de aporte a la historia boliviana, tejidos minuciosamente con los hilos bibliográficos que dan cuerpo al producto teórico intelectual.
Uno de los hitos es la de contrastar diferentes miradas sobre un acontecimiento que por supuesto marca el heroísmo patrio. Héroe desde Guayabillas es una muestra fiel de la seriedad de abordar la historia contrastando dos miradas del hecho, una la versión boliviana y otra la versión paraguaya. Sin embargo queda calcado en nuestra memoria que el soldado Froilán Tejerina, diezmo al teniente paraguayo Adolfo Rojas Silva, en una encrucijada heroica digna de resaltar.
Otro hito que por demás resulta valioso, es la magistral acción de escudriñar los hechos y seguir las huellas que nos llevan a descubrir nuevos héroes que luchan por la patria y quedan en el anonimato, o simplemente en el olvido. Por ejemplo, Elías Tárraga el gran inmolado del Chaco, es como indica el autor un Moto Méndez de otra época.
Las huellas encontradas por el autor, nos dicen: “Los pueblos sin raíces, no merecen llamarse pueblos.
Si dieran a elegir entre la guerra y la paz, hay que trabajar por la paz, para hacerle guerra a la pobreza y a la discriminación, sin arriesgar el mayor y mejor capital de la patria, que es la vida”.
El autor en otro fragmento: (….) “los héroes deben salir de otras batallas, con disparos de ciencia, de artes, del deporte o de cualquier ámbito de la actividad humana con gladiadores propios contra el mundo”.
Ese es el hito encontrado, el hito de la esperanza, el hito de la paz, el hito del amor.
Que viva el chaco, que viva Tarija, que viva nuestra patria.
Preámbulo
La Historia va fermentando con el paso del tiempo, hasta donde le es posible; si es reciente es débil porque la vivencia cercana evita visualizar la grandeza en su verdadera dimensión. Si es muy lejana los acontecimientos se diluyen por falta de fuentes autorizadas y resulta muy costoso retrotraer las huellas del pasado. Es más, existe la predisposición a la especulación y muchos prueban su imaginación para interpretarla. Es en ese momento cuando se introducen las fantasías personales de los autores y la historia, como tal, se distorsiona en su esencia, nutriéndose de suposiciones que nunca han ocurrido.
Se dice prehistoria a las épocas anteriores a la vida humana, los gigantes que vivieron, desde el jurásico hasta el cuaternario, en nuestro planeta, no dejaron escritos sobre su presencia en la tierra; aunque quedaron fósiles y huellas que nos han permitido recrear esos periodos y admirar esas criaturas que nos precedieron. Causa cierto cosquilleo su abrupta desaparición en el choque de un meteorito gigante contra el planeta que habitamos, lo que nos alerta sobre la mortalidad a la que estamos destinados.
Son millones los años que han pasado para que haya humanidad en este planeta. En América del Sur existen varias teorías sobre su poblamiento entre los 12.000 y 6.000 años antes de Cristo, se plantean rutas polinesias, australianas, asiáticas, también europeas, a través del estrecho de Behring; los habitantes ancestrales han sido todos migrantes. Lo real es que tenemos particularidades propias, que se obtienen de una alquimia de razones, históricas, culturales y sociales.
Grupos familiares, clanes, poblados y poblaciones han sido la constante de la raza humana en cualquier lugar del planeta. De ahí se formaron grupos más dominantes y el poder empezó a corroer a los humanos. Ya nadie se acuerda de imperios ancestrales como el del Tiahuantinsuyo en parte de América del Sur, gobernado por los incas; que han esclavizado poblaciones menores, las desarraigó de sus lugares de asentamiento y las pusieron a trabajar para su propio beneficio. En fin, esta parte de la historia no se cuenta y sin embargo ha dejado sin pobladores autóctonos ancestrales a quienes habitan en el valle de Tarija, exactamente en el cono central de Sudamérica.
Para algunas corrientes indigenistas de nuestros pueblos, que tienen sus cíclicos periodos, la historia empieza con el descubrimiento de América en 1492, lo anterior es solamente precolombino y está rodeado de una aureola de romanticismo, una especie de paraíso donde no existía el mal y los conquistadores, que llegaron de España y colonizaron estas tierras, dizque, se encargaron de fabricarlo.
En ese periodo colonial, se fundaron poblaciones como la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa en 1574, y antes de ello otros personajes españoles se hacían dueños de territorios al tener encomiendas sobre grandes extensiones de nuestro continente. Se vivía en virreinatos, audiencias, corregimientos, en partidos o comarcas, y el poder local se administraba desde los cabildos coloniales.
Desde la primera década del siglo 19, 1809, hasta 1825, los descendientes, ya mestizos, de los mismos conquistadores -originarios al nacer en este territorio- y apoyados por los aborígenes, que sobrevivieron al imperio ancestral, participaron de la guerra de la independencia y lograron la emancipación de este suelo.
Cada territorio tenía sus caudillos que se convirtieron en héroes por las hazañas guerreras realizadas; hablar de Eustaquio “Moto” Méndez o de Francisco Pérez de Uriondo, provoca una sensación de profundo respeto y admiración ante semejante demostración de amor por su tierra, en este caso por Tarija.
Antes de los famosos caudillos guerrilleros, solamente alcanza notoriedad en este territorio el fundador de la Villa de San Bernardo de la frontera de Tarija, Don Luis de Fuentes y Vargas, por quien se profesa un agradecimiento eterno.
La región del Chaco Boliviano siempre ha dado y dará mucho por hablar, de su belleza, de su gente, de su historia y de sus hidrocarburos, por ello nos atrevemos a adentrarnos y rescatar personajes, hechos y pueblos que tienen que ver con esta cálida tierra, no se puede obviar a los misioneros que participaron en su historia. Cuando se tiene conocimiento de lo que significa el Chaco, entonces empiezan las acciones de apropiación; a través de la diplomacia y de la confrontación, debemos escudriñar algunas razones por las cuales ese territorio ahora es distribuido en tres naciones.
Se rescatan, para la historia, a personajes que vivieron en la época de la república: Presidentes, estadistas y artistas no faltaron, ni guerras tampoco. De igual manera se plantean cuestionamientos a la calidad de pioneros o héroes, y corresponde reconocer la valentía y temeridad de algunos tarijeños, en batallas y acciones distintas a las de la independencia. El objetivo es rescatar valores y hechos para que la identidad se fortalezca día a día.
Han pasado otras guerras y sucedieron importantes acontecimientos luego de la independencia; en ese ínterin no se vislumbraron, ni encontraron, herederos de la gloria de los guerrilleros, He aquí algunas historias singulares para redescubrir personajes que están en el olvido.
Feria del Libro finalizó en Oruro tras sencilla exposición
Después de cinco días consecutivos de estar presentes en el hall del Gobierno Autónomo Departamental de Oruro (Gador), los expositores de la Feria del Libro, guardaron su material y retornaron hasta sus lugares de origen; actividad que resultó poco promocionada y visitada.
Para el jefe de la Unidad de Desarrollo Cultural de la Gobernación, Pedro Ramos, la exposición bibliográfica tuvo la respuesta esperada de los orureños, quienes pudieron apreciar una infinidad de libros de diversos autores, además de expresiones culturales durante las cinco jornadas.
"Realmente creo que ha colmado las expectativas y vamos a ir planificando para que el próximo año esta actividad sea mucho más grande" afirmó.
Pero pese al optimismo de la autoridad, se pudo evidenciar que existieron bastantes deficiencias en la organización, porque en algún momento parecía que los stands fueron improvisados con la distribución de toldos, además que la actuación de los grupos de teatro, cuenta cuentos y otros, se vieron apagadas por el ruido que existía en el lugar.
Pese a ello se desarrolló esta exposición, que cumple su tercera versión y se espera que para la gestión que viene se pueda coordinar acciones con la Universidad Técnica de Oruro (UTO), el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro (GAMO) y el Gobierno Departamental, para presentar una mejor muestra con visión de convertirla en un acontecimiento internacional.
"Esta es una primera experiencia de este tipo, se pudo apreciar actuaciones de teatro, de títeres, de artistas y realmente nos hace falta un campo ferial donde poder hacer esto, considero que si hubo algunas limitaciones, pero es bueno empezar, de alguna manera esto nos muestra que podemos realizar cosas grandes, lo que nos hace falta es un poco de coordinación entre instituciones" reconoció Ramos.
La feria concluyó con la presentación de un dúo bastante reconocido a nivel nacional, "Negro y Blanco", quienes cerraron con un matiz diferente, una exposición que casi pasó desapercibida por los orureños, por la falta de promoción de los organizadores.
Para el jefe de la Unidad de Desarrollo Cultural de la Gobernación, Pedro Ramos, la exposición bibliográfica tuvo la respuesta esperada de los orureños, quienes pudieron apreciar una infinidad de libros de diversos autores, además de expresiones culturales durante las cinco jornadas.
"Realmente creo que ha colmado las expectativas y vamos a ir planificando para que el próximo año esta actividad sea mucho más grande" afirmó.
Pero pese al optimismo de la autoridad, se pudo evidenciar que existieron bastantes deficiencias en la organización, porque en algún momento parecía que los stands fueron improvisados con la distribución de toldos, además que la actuación de los grupos de teatro, cuenta cuentos y otros, se vieron apagadas por el ruido que existía en el lugar.
Pese a ello se desarrolló esta exposición, que cumple su tercera versión y se espera que para la gestión que viene se pueda coordinar acciones con la Universidad Técnica de Oruro (UTO), el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro (GAMO) y el Gobierno Departamental, para presentar una mejor muestra con visión de convertirla en un acontecimiento internacional.
"Esta es una primera experiencia de este tipo, se pudo apreciar actuaciones de teatro, de títeres, de artistas y realmente nos hace falta un campo ferial donde poder hacer esto, considero que si hubo algunas limitaciones, pero es bueno empezar, de alguna manera esto nos muestra que podemos realizar cosas grandes, lo que nos hace falta es un poco de coordinación entre instituciones" reconoció Ramos.
La feria concluyó con la presentación de un dúo bastante reconocido a nivel nacional, "Negro y Blanco", quienes cerraron con un matiz diferente, una exposición que casi pasó desapercibida por los orureños, por la falta de promoción de los organizadores.
viernes, 13 de septiembre de 2013
Libro de Lema refleja rol de la mujer en política
El Centro Juana Azurduy en el marco de su 24 aniversario presentó el libro “Expresiones patriarcales en la participación política de las mujeres en Sucre”, escrito por la historiadora Ana María Lema, quien constató ciertos avances en torno a la presencia de mujeres en el ámbito político, aunque aquello “sigue siendo insuficiente”. Uno de los factores que contribuyen a esa situación es la “persistencia de prácticas patriarcales”.
El acto de presentación se realizó ayer, en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.
El acto de presentación se realizó ayer, en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.
Hoy presentan el libro "Guardianes de la Memoria"
El libro "Guardianes de la Memoria: Diccionario Biográfico de Archivista de Bolivia", hoy será presentado en el salón "Idelfonso Murguía" del Gobierno Autónomo Departamental de Oruro, como parte de la Feria Departamental del Libro, que se desarrolla en el Hall de la institución.
Este documento bibliográfico, editado por Luis Oporto Ordóñez será presentado en Oruro en coordinación con la Gobernación, la Vicepresidencia del Estado y el Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, el acto se realizará a las 18:00 horas de hoy, en un acto especial.
El encargado de la hemeroteca y biblioteca del archivo histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, José Eduardo Flores, explicó que el libro es una de las obras archivísticas más importantes del país, puesto que la misma contiene 812 entradas, compilado con la colaboración de Carola Campos Lora, Édgar Ramírez y Gonzalo Molina.
"Los archivistas son los que custodian los registros institucionales, como municipales, de los ministerios, documentos históricos departamentales, nacionales, de la Asamblea Legislativa, en si son quienes custodian los documentos centrales de las instituciones gubernamentales" explicó.
El libro cubre el proceso histórico boliviano desde la era prehispánica hasta el presente, se hace referencia a las sublevaciones indígenas de 1780, donde surgen los nombres del Rey Chiquito y Bonifacio Chuimamani, escribanos de Túpac Katari, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza.
Fue una tarea compleja identificar a los trabajadores de archivos marginados en el recuento histórico, considerados meros individuos y, por ello, irrelevantes, ante ese vacío, el Diccionario biográfico de archivistas de Bolivia tiene el propósito de recuperar tanto los aportes de célebres archivistas como el de simples trabajadores injustamente puestos de lado.
Esta presentación se convierte en la última, puesto que ya se efectuó la presentación de este material bibliográfico en los demás departamentos de Bolivia.
Este documento bibliográfico, editado por Luis Oporto Ordóñez será presentado en Oruro en coordinación con la Gobernación, la Vicepresidencia del Estado y el Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, el acto se realizará a las 18:00 horas de hoy, en un acto especial.
El encargado de la hemeroteca y biblioteca del archivo histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, José Eduardo Flores, explicó que el libro es una de las obras archivísticas más importantes del país, puesto que la misma contiene 812 entradas, compilado con la colaboración de Carola Campos Lora, Édgar Ramírez y Gonzalo Molina.
"Los archivistas son los que custodian los registros institucionales, como municipales, de los ministerios, documentos históricos departamentales, nacionales, de la Asamblea Legislativa, en si son quienes custodian los documentos centrales de las instituciones gubernamentales" explicó.
El libro cubre el proceso histórico boliviano desde la era prehispánica hasta el presente, se hace referencia a las sublevaciones indígenas de 1780, donde surgen los nombres del Rey Chiquito y Bonifacio Chuimamani, escribanos de Túpac Katari, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza.
Fue una tarea compleja identificar a los trabajadores de archivos marginados en el recuento histórico, considerados meros individuos y, por ello, irrelevantes, ante ese vacío, el Diccionario biográfico de archivistas de Bolivia tiene el propósito de recuperar tanto los aportes de célebres archivistas como el de simples trabajadores injustamente puestos de lado.
Esta presentación se convierte en la última, puesto que ya se efectuó la presentación de este material bibliográfico en los demás departamentos de Bolivia.
jueves, 12 de septiembre de 2013
De la Quintana trae cuentos infantiles
La escritora y realizadora audiovisual Liliana de la Quintana presenta tres títulos para niños de la colección Urucú
Liliana de la Quintana presenta hoy, a las 19:00 en el Centro Patiño (Independencia esq. Suárez de Figueroa), una trilogía de historias de niños que superan desafíos de la vida. Su propuesta invita a conocer a niños que pertenecen a las comunidades indígenas aymara, guaraní y ayorea y que tienen una inmensa riqueza ancestral para compartir.
Pankarita y los achachilas recuerda la importancia de las costumbres y tradiciones del pueblo aymara; Tejedoras de estrellas presenta a Isora, una niña guaraní que vive momentos dramáticos cuando es testigo de cómo el patrón de la hacienda manda destruir las casas de los guaraníes; y La fiesta de la vida (foto arriba), donde los ayoreos viven en silencio en la etapa seca, porque no quieren despertar al pájaro Asojna
Suscribirse a:
Entradas (Atom)