domingo, 6 de noviembre de 2011

GLADYS RIVERO DE JIMéNEZ /// A SUS 89 AñOS, LA CREADORA DE ALMA DE NIñO, MIS PRIMERAS LUCES Y SEMILLAS TODAVíA SE DEDICA A LA EDUCACIóN.

La gestora del peculiar método ecléctico y autora de los clásicos libros escolares Primeras Luces, Alma de Niño, Semillas y de otros 80 textos de enseñanza, habló sobre la situación de los maestros en nuestro país y se mostró preocupada por los bajos salarios que perciben y por el bajo nivel de la educación.

¿Cómo era antes la formación de los maestros en las normales?

Tuve la suerte de contar con excelentes maestros en Sucre, donde estaba la única Normal del país. Para estudiar en allí los futuros profesores eran seleccionados por carrera y preparación. Teníamos una excelente formación porque la enseñanza era práctica, pero ahora es muy libresca.

¿Qué lectura tiene de la actual enseñanza de los estudiantes en las escuelas del país?

La educación en nuestro país está de muy bajo

nivel y no es porque yo lo diga.

Eso se nota en los exámenes de ingreso a la universidad, donde de cada 1.000 alumnos sólo logran ingresar 400 y con una nota mínima.

En su criterio, ¿cuáles cree usted que son los factores para que se dé esta situación?

Considero que uno de los factores son los bajos sueldos que paga el Estado a los maestros porque no les alcanza para vivir. Es por eso que el profesor debe trabajar en dos y hasta en tres colegios y eso le impide tener tiempo para prepararse.

Esto hace que los mejores alumnos ya no quieran estudiar para ser maestros.

Si usted fuese Ministra de Educación, ¿cuáles cree que deberían ser las soluciones estructurales para mejorar la educación de nuestro país?

Primero desdoblaría los turnos de mañana y tarde (yo estudié y trabajé todo el día) porque el medio tiempo no alcanza para formar a los alumnos. Otra medida debería ser mejorar el sueldo de los profesores. En las normales se trabajaría más para preparar mejor a los maestros.

¿Qué opina sobre las herramientas tecnológicas para la enseñanza?

Yo no aprendí a usar la computadora. Todos mis libros los escribo a mano, los hago pasar en máquina, los corrijo y después van a la computadora con las ilustraciones, que me las hace un dibujante; sin embargo, considero que la nueva generación de maestros debe formarse en las nuevas tecnologías.

¿Cuál ha sido su secreto para ser una maestra exitosa y qué la hace feliz?

Lo primero es la dedicación, lo segundo la experiencia de trabajar con los niños. Escribir libros y ser formadora de maestros me hace muy feliz. Es una experiencia muy agradable volcar el conocimiento a los demás.


Finaliza hoy la quinta Feria del Libro

Inaugurada el pasado 26 de octubre, hoy finaliza la V Feria Internacional del Libro de Cochabamba (FILC), acontecimiento que se lleva a cabo en el recinto ferial de la laguna Alalay.

Las actividades comienzan a las 11:30 horas de la mañana, y se extenderán hasta las 21:30 horas. El costo de la entrada es de Bs 4 y los visitantes pueden tomar buses de transporte gratuito que partirán cada hora de la plaza Colón.

Participan más de 70 casas editoriales, ofertando una amplia variedad de títulos de literatura, ciencias sociales, autoayuda y otros géneros de la palabra escrita.

Entre varios actos culturales, a las 11:30 se proyectará el video documental “Yagua Taitari”, correspondiente al XI Festival Nacional de Música Autóctona Luz Mila Patiño, en stand del Centro Simón I. Patiño. Por otro lado, a las 17:30 horas, en el salón “Werner Guttentag” se presentarán los libros “Los deseos de Camille” y “Ad infinitum” de Vanessa Giacoman. En el mismo espacio, a las 20:30 horas César Verduguez presentará una antología de cuento en el continente.

500 años de teatro, testimonios y reflexiones

Más de 30 autores y un número igual de ensayos y testimonios se reúnen en la presente compilación titulada 500 años de teatro en Bolivia: Testimonios y reflexiones desde el siglo XVI al XX. Los ensayos y testimonios reunidos muestran de manera contundente la diversidad, riqueza y la persistencia de la producción teatral en Bolivia, a pesar de las guerras internacionales, crisis políticas internas, escasos recursos de toda índole, precarios espacios dedicados al teatro y otros motivos para el desaliento.

500 años de teatro en Bolivia está dividido en dos grandes secciones. La primera parte está dedicada a las investigaciones y trabajos sobre la actividad teatral desarrollada por diversos autores, ya sean estos historiadores, sociólogos, antropólogos o mujeres y hombres de teatro que se entusiasmaron por la idea de dejar un testimonio sobre el teatro, en distintos momentos y épocas. En cuestión de tiempo, esta primera parte abarca reflexiones y comentarios desde 1572 hasta la década de los 90 del siglo XX. La segunda parte está dedicada a una joya arquitectónica y patrimonial de la ciudad de La Paz, el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez y al enorme abanico de actividades realizadas en sus ambientes. Inaugurado oficialmente en 1945 cobijó desde teatro a proyecciones cinematográficas, reuniones políticas y bailes de Carnaval.

El primer documento que abre la presente compilación corresponde a Marie Helmer, investigadora de origen francés, quien publicó su trabajo en 1960, con el apoyo del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la Universidad Tomás Frías, Potosí. Estudiando los archivos y documentos coloniales conservados en la Casa de la Moneda de Potosí, Marie Helmer nos regala —a manera de ejemplo— un dato esclarecedor: “Posiblemente ya tenía Potosí un ‘corral’ en el año 1572”.

Cuatro siglos después del teatro que pudo haberse representado en el corral de comedias de Potosí, otro autor que forma parte de la presente compilación refiere que para el año 1990 los trabajadores del teatro boliviano intentan reactivar la Asociación Boliviana de Actores (ABDA) convocando a elecciones del gremio para conformar una nueva directiva. En el mismo año de 1990 se registra el fallecimiento de importantes animadores teatrales como Peter Travesí Canedo, quien da un notable impulso al teatro de humor y de café concert; Raúl Salmón, creador del teatro social, intensa actividad que acompañó importantes transformaciones sociales y políticas ocurridas en Bolivia en los años 50 y 60 del siglo XX; Guillermo Francovich, filósofo y dramaturgo boliviano, quien murió en Río de Janeiro, Brasil.

De épocas tan remotas como el siglo XVI deviene una intensa actividad teatral, cuya principal característica fue la presencia vital de compañías teatrales itinerantes extranjeras, de paso por el territorio colonial, en especial actores, actrices y empresarios españoles. Compañías de teatro conformadas fuera de nuestras fronteras que, además de traer la producción teatral europea, renuevan la actividad teatral interna. La presencia de dichos elencos convertirá a los hechos teatrales en la principal y más significativa actividad de la sociedad colonial y republicana, realzando las fiestas religiosas, conmemoraciones cívicas u otros acontecimientos sociales.

Durante la etapa republicana (1825 en adelante), las compañías teatrales españolas y americanas continuan llegando al país, alimentando y enriqueciendo la actividad de autores y actores nacionales. La principal virtud y debilidad de personas y grupos nacionales atraídos por las artes representativas es que realizan un entusiasta teatro no profesional en razón del reducido mercado para las actividades culturales, público escaso y la magra ayuda tanto privada como estatal, lo cual no alentaba una dedicación exclusiva o permanente a las artes escénicas.

500 años de teatro en Bolivia intenta reunir en una sola publicación ensayos y documentos cuyo contenido tiene una mirada amplia a la actividad teatral. Textos publicados en diversos momentos, por varias instituciones en distintos lugares del país y por diferentes medios gráficos: libros, folletos, periódicos, manuscritos. Por tanto, son extractos o textos completos ubicados en folletos, libros o periódicos publicados por sus propios autores o gracias al apoyo circunstancial del Estado o la empresa privada. Publicaciones auspiciadas por universidades, municipalidades, unidades gubernamentales de apoyo a las artes, en una sociedad con instituciones secularmente asediadas por muchas carencias. Algunos textos, muy pocos, son manuscritos inéditos, hallados en bibliotecas o recibidos de generosas manos, como los escritos de Joaquín Gantier, Tito Landa, Maritza Wilde o Miguel Arteaga.

viernes, 4 de noviembre de 2011

TEXTOS bolivianos entusiasman en Feria del Libro de Santiago

Uno de los libros más vendidos en el Pabellón Bolivia del evento literario chileno es la novela histórica ‘Los Ingenuos’, de la escritora Verónica Ormachea.

SANTIAGO DE CHILE

Agencias y Cambio

Los visitantes del pabellón Bolivia de la trigésimo primera Feria Internacional del Libro de Santiago expresan su interés y su entusiamo por la producción literaria que se presenta junto a 11 editoriales nacionales que muestran sus mejores títulos.

Uno de los textos que tuvo una importante aceptación fue la novela histórica Los Ingenuos, de Verónica Ormachea, que recibió una mención de honor en el certamen del Premio Nacional de Novela.

La responsable nacional de la editorial Alfaguara, Cristina Wayar, informó a Cambio en La Paz que la obra de Ormachea —que tuvo una aceptación del pueblo chileno— es la primera novela que se escribió sobre la revolución nacional y que revive una dramática etapa de la historia de Bolivia.

“Sabemos desde Chile que la novela —Los Ingenuos— fue uno de los textos más vendidos en la Feria de Santiago”, aseveró Wayar, de Santillana.

La novela de Ormachea es la dramática saga de una familia oligárquica terrateniente, prepotente, excluyente y racista durante la época del pongueaje en los años 40, que abusaba a los indios como a esclavos y que era dueña de sus vidas y de la de sus familias.

Luego viene la revolución de 1952, y la familia protagonista sufre los avatares de la época.

Las editoriales que exponen la producción literaria reflejada en dos mil títulos son: Plural Editores, Gente Común, La Hoguera, Editorial Kipus, Muela del Diablo, El País, Fundación del Banco Central de Bolivia, Editorial Cuervo, Editorial Gisbert, Editorial Comunicarte y Rodel Editores.

Según la editorial Santillana en Chile, Ormachea tuvo la oportunidad de conversar con varios de los visitantes y comentar sobre su novela histórica en el Pabellón Bolivia, que es el país invitado de honor del evento literario que se realiza en el Centro Cultural Mapocho.

El Ministerio de Culturas de Bolivia organizó para el festival de Chile la muestra del patrimonio cultural con la exposición de textos, textiles de Tarabuco, fotografías, la proyección de filmes, música y danzas.

martes, 1 de noviembre de 2011

Diablada en la Feria del Libro de Santiago

La diablada boliviana fue ovacionada el viernes durante la inauguración de la 31 versión de la Feria Internacional del Libro de Santiago.

Las principales autoridades de la cultura chilena celebraron la presencia boliviana, en un acto cargado de protestas de los estudiantes chilenos que exigen mejoras en la educación, quienes además interrumpieron la intervención del ministro del Consejo de Culturas y de las Artes chileno, Luciano Cruz Coke.

Éste agradeció la presencia de Bolivia y señaló que nuestro país presenta su patrimonio y acervo cultural. Finalmente, calificó esta visita como un acto “que estrecha puentes y lazos que nos unen”.

Andrés Arturo Infante, presidente de la Cámara Chilena del Libro, ponderó la llegada de la delegación boliviana e invitó al pueblo chileno a conocer la literatura del país.

Un curso personal de novela

En Carlos Fuentes no ha desmayado nunca ni el analista ni el cronista de la actualidad política y desde muy antiguo el novelista ha coexistido con el lector de literatura y novela, particularmente latinoamericana. Este volumen, La gran novela latinoamericana, tiene algo de recapitulación y de regreso a viejas lecturas centrales del autor y también de los múltiples seguidores de literatura en español. Quizá incluso algún afortunado lector reconozca en lo que es una imprecisa primera parte (hasta la página 300, más o menos) los materiales de algún curso universitario, aunque no se indica en el texto: da igual, porque en todo caso el tono y el formato tiende a ser el de un curso de novela latinoamericana escrito con la fluidez, la amenidad y la ausencia de los habituales enredos gremiales y verbales.

La segunda parte está más cerca de la reunión de reseñas y artículos breves sobre la narrativa más reciente —es decir, en torno a los últimos 40 años— y pierde también algo de la personalidad lectora que exhibe Fuentes en la primera, cuando se concentra en una sola novela o un solo autor por extenso, con originalidad, con incursiones frecuentes y jugosas en su autobiografía civil y cede incluso a la confidencia lujosa: su determinación de no conocer a Borges personalmente para preservar “la sensación prístina de leerlo como escritor”, la felicidad de conocer a un desarmante Juan Carlos Onetti o las múltiples alusiones a Alfonso Reyes que aparecen en el texto

El análisis tiene un eje teórico fuerte que se desdibuja en el curso mismo de la lectura, pero está ahí con voluntad de tesis: “Imaginar América, contar el Nuevo Mundo, no sólo como extensión sino como historia. Decir que el mundo no ha terminado porque es no sólo un espacio limitado, sino un tiempo sin límite. La creación de esa cronotopía —tiempo y espacio— americana ha sido lo propio” de esa narrativa. Por razones muy distintas son particularmente brillantes el capítulo sobre Machado de Assis y su Blas Cubas, el de Juan Rulfo y Pedro Páramo — “misteriosa, mística, musitante, murmurante, mugiente y muda”— o la Rayuela de Cortázar enfocada desde las armas de la ironía, el humor y la imaginación porque “fueron, son y serán las del erasmismo en el contrapunto mítico, épico y utópico de la tradición hispanoamericana”.

El eje de las 150 páginas finales está en la voluntad de reconectar la invención nueva con la tradición a través de capítulos y subcapítulos: agrupa en uno la obra de mujeres y otro se ocupa del grupo del crack —Volpi, Padilla, Urroz...—, al que acepta llamar así, quizá como desembocadura de la ruta del boom al búmerang: el primero “trajo un humor a contrapelo, implícito, enmascarado, irónico (...), pero sólo el búmerang salió a carcajada limpia por los fueros de la comedia”.

En todo caso, los análisis que allí comparecen van desde alguien que es poco nuevo y muy bueno, como Ricardo Piglia y Blanco nocturno, hasta uno que siendo nuevo tiene una obra ya rotunda, como Juan Gabriel Vásquez. De la “ficción argentina” afirma que es “la más rica de Hispanoamérica”, y pese a eso apenas se menciona de pasada a Sábato y puede que haya alguna lógica en la ausencia de un Manuel Puig, o la mucho más llamativa y extraña del chileno Roberto Bolaño.

Pensar en tiempos de cambio

Blithz Lozada - docente UMSA
En octubre del 2009 se realizó el IV Congreso Internacional de Filosofía, organizado por la carrera de Filosofía de la Universidad Mayor de San Andrés, con la participación de 300 docentes, investigadores y estudiantes de nuestro país, México, España y Argentina. Las Memorias de este Congreso contienen ocho exposiciones magistrales de filósofos de renombre internacional: estudiosos europeos que trabajan en Bolivia, connacionales y expositores de países amigos. Forman la segunda parte del libro, 20 textos de licenciados en filosofía, estudiantes y profesores bolivianos, sobre ontología, epistemología, interculturalidad, estética, religión, educación y antropología; anudando sus ideas en el hilo conductor titulado La reflexión en tiempos de cambio.

El congreso fue un ejemplo de tolerancia ideológica, diversidad de pensamiento e incubación de ideas útiles para el quehacer nacional, rechazando toda hegemonía que coarta el pensamiento y mutila la fertilidad intelectual. Las Memorias muestran que quienes cultivan la filosofía aman el conocimiento, viven para consagrarse al estudio, tienen criterio propio y lo expresan con valentía, sustrayéndose a la manipulación de cualquier tipo. Las exposiciones magistrales ponen en evidencia que los filósofos viven para la reflexión racional y la discusión que construya un mundo pacífico más humano, equitativo, justo y libre: proyecto de vida con principios éticos sólidos, consistencia teórica y espíritu crítico.

Más aventuras del Capitán Alatriste

Acaba de salir El puente de los Asesinos (Alfaguara), séptima entrega de Las aventuras del capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte, que se publica cinco años después de la anterior y 15 de la primera, y transcurre en la ciudad de Venecia.

Al igual que los seis primeros, y como gran parte de la obra de Pérez-Reverte, este séptimo Alatriste contiene muchas claves para entender la España del pasado y, por consiguiente, la España del presente. Para hacerse una idea más amplia del pensamiento literario de Arturo Pérez-Reverte, y del alma de Alatriste, merece la pena volver al texto del discurso de ingreso en la Real Academia Española, El habla de un bravo del siglo XVII, que el escritor pronunció el 12 de junio del 2003. Ahí, Pérez-Reverte cuenta que comenzó a escribir las aventuras de Alatriste en los años 90.

“Somos lo que somos porque, para bien o para mal (a menudo más para mal que para bien), fuimos lo que fuimos”,
Y Pérez-Reverte dijo también entonces en la Academia: “En ese intento por recuperar una memoria ofuscada por la demagogia, la simpleza y la ignorancia, elegí como protagonista a un soldado veterano de Flandes que malvive alquilando su espada. El trabajo de ambientación histórica y el necesario rigor del lenguaje me llevaron a adentrarme, también, por los vericuetos fascinantes del habla de germanía: esa lengua marginal, paralela a la general y en continua interacción con ella, que ha evolucionado con el tiempo para conservar su utilidad hermética”.

Las anteriores novelas de Las aventuras del capitán Alatriste son: El capitán Alatriste (1996), Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003) y Corsarios de Levante (2006).

El Premio Nacional de Novela Alfaguara ya tiene a su ganador

El escritor boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, residente en Estados Unidos, fue proclamado hoy en La Paz ganador del Premio Nacional de Novela Alfaguara 2011, apoyado por los Gobiernos de Bolivia y España y la editorial hispana Santillana.

El autor presentó al concurso "Diario Secreto", novela introspectiva contada desde los ojos de un psicópata que narra sus angustias y su conducta violenta en la ciudad boliviana de Cochabamba y luego su vida de emigrante en Estados Unidos.

La novela "intenta penetrar en la mente, donde se esconden los deseos perversos, malsanos, para la sociedad, e inherentes a todos. Ser honesto o no serlo. Ahí radica la cuestión", apuntó sobre su obra el autor, en un correo electrónico enviado a Efe desde la ciudad estadounidense de Denver.

"Es más que todo un alegato contra lo que creemos moralmente correcto la mayor parte de la sociedad boliviana. Entonces él nos interpela", dijo el escritor y jurado Wilmer Urelo.

Urelo destacó "el manejo del lenguaje, que está muy bien medido y es contundente, que va bien con la novela, que es oscura, violenta y, pese a eso, es una novela que te agarra, te seduce, te atrapa, que quieres seguir leyendo".

Ferrufino-Coqueugniot ganó en 2009 el premio de novela de la Casa de las Américas con su obra "El exilio voluntario" y también es autor de "Los Virginianos" y "Señor Don Rómulo".

Nacido en Cochabamba el 13 de marzo de 1960, vive desde 1989 en Denver.

El escritor recibirá 12.000 dólares por este premio del Gobierno boliviano, la embajada de España en La Paz, la editorial Santillana, que publicará la obra, y otras entidades, indicó el ministerio de Culturas.